Cuando andaba buscando novia.


Advertencia: Esta historia contiene breves detalles gráficos que pudiesen herir la susceptibilidad de lectores cuya orientación sexual sea la heterosexual. Se recomienda discreción.

Hasta el sol de hoy, las relaciones con mujeres y “novias” que he tenido se han dado por insistencia de ellas, y casi una resistencia por parte mía. Resulta extraño para mí, que el día en que en verdad decidí tener una novia, pues termine teniendo un novio.

Recuerdo que cuando finalice el liceo me sentía muy presionado en la familia. Mi comportamiento cero mujeres había activado ya ciertos radares en la comunidad domestica, y uno de mis hermanos empezó a hacerme preguntas capciosas con frecuencia. Debido a esto, hice lo que todo adolescente de 16 años puede pensar en ese momento: “Escapar de los problemas”. La relación con mi mamá se había deteriorado un poco (en esa época estaba rebelde, me irritaba por todo y siempre estaba a la defensiva), por lo que decidí mudarme con mi papá, ante su propuesta de pagarme una universidad privada. Los días previos a la materialización de la mudanza fui a trabajar al complejo turístico de mis hermanos, en donde afortunadamente dure sólo algunos días. Las noches se convertían en una tortura para mí, pues los otros muchachos que trabajaban en el campamento inventaban parrandas y hablaban mucho de sexo (cosa que no había experimentado en esos años). Mi nerviosismo y actitud esquiva como siempre activo las alarmas de uno de ellos.

Un día en el cual por descuido me arrellane de una forma no muy masculina (solamente no tenía las piernas abiertas y era por que en el suelo del vehiculo habían unos objetos que me impedían sentarme correctamente), uno de los muchachos musito:

— ¿Por qué estás sentado así?

Desde esa pregunta supe que me tenía el ojo encima y cuando se le ocurrió la genial idea que mis hermanos me llevaran a conocer unas mujeres de cierta profesión y vieja data en el pueblo cercano a la posada, creo que estaba a punto de sufrir un ataque nervioso. El día en el cual sucedería la coyuntura con las féminas estaba aterrorizado. Se me ocurrían las ideas más tontas de todo muchacho virgen y gay, rogaba a los cielos por un suceso que impidiera que me llevasen al pueblo en la noche... Y sucedió: Mi mamá llamo diciendo que estaba camino a recogerme pues mi papa me vendría a buscar. Creo que aun estoy sintiendo parte del alivio que me brindo esa llamada, fue como ver luz entre las nubes. Se lo informe oportunamente al hermano que era mi jefe y me fui a empacar. Antes de retirarme del campamento mí consanguíneo soltó:

—Sandum estaba deseando irse —reía—, tenia miedo de salir con nosotros esta noche —rió mas fuerte.

Camino al pueblo termine convencido que allí conseguiría novia, colegía que alejado de toda esa presión social me sentiría mucho mas seguro y relajado para llevar, lo que según creía, era la vida “normal” ¡Estaba demasiado equivocado!

En Puerto Ayacucho tenía un amigo cercano que casi es como un hijo para mi papá. Hacía ya 2 años sin verlo, pues el periodo de vacaciones anterior no había acudido al pueblo. Cuando lo divise, sentado en el porche de la casa, sentí una atracción inmediata por él. Se había dejado crecer el cabello, por lo que ahora tenía una melena semi larga negra azabache; ya no poseía apariencia infantil, su espalda era ancha con hombros musculosos y brazos grandes. Desde mi anterior visita empezó a jugar fútbol por lo que adicionalmente sus piernas eran fuertes, e inclusive ligeramente desproporcionadas con el resto de su cuerpo. Nunca se me ocurrió pensar que mi amigo era simpático, jamás me precio bonito, pero ahora, se me antojaba como un muchacho buen mozo y con un cuerpo a punto.

Con el descubrí lo que realmente es sentir deseo sexual. Aunque ya no me agradaba tanto su amistad, pues era un poco infantil a mi modo de ver, su estampa me volvía loco (o loca, tal vez), hacía desaparecer cualquier defecto que pudiese tener (en cuanto a su personalidad). Teníamos buena empatía y la pasábamos bien conversando juntos (o al menos yo lo quería creer así).

Cierto día me descubrí sintiendo celos por su causa, los cuales eran dobles además. Abrigaba celos cuando estábamos juntos y se le acercaban muchachas a saludarlo (en verdad es un muchacho muy guapo), pero a le vez advertía en mi como una especie de envidia, por ser siempre el quien llamaba la atención cuando estábamos juntos. Era algo extraño, me gustaba pero a la vez no lo soportaba.

Constantemente Álvaro se quedaba durmiendo en casa. Algunas veces dormíamos en la misma cama, ante la mirada inocente de los otros, pues estábamos criados casi como hermanos. Una noche de esas fingiendo estar dormido lo abracé. Había contenido las ganas demasiado tiempo, y verlo dormido, con esa franela blanca casi transparente y con unos shorts de atletismo verde que usaba siempre, me estaba matando. Al principio note que rechazaba el abrazo. Me había preparado para hacerme el dormido profundo, pero luego tomo mi brazo y me correspondió. El primer abrazo dio pie a que abrazarnos se convirtiera en una costumbre. Luego de un tiempo los abrazos no eran inocentes, yo lo agarraba con fuerza y olfateaba su cuello y el como que me apretaba la cintura o algo así. Luego vinieron los besos. Según recuerdo, cierto día me beso en la boca (ya hasta nos despedíamos con abrazos) y antes que yo pudiera decir algo, me comento que eso era algo normal entre los hermanos (explicación que yo ya había utilizado para justificar los constantes apretones). Parecía entonces que caímos en una especie de juego mentiroso, en el que inventábamos excusas para tener toqueteos cada vez más cercanos. Un día paso lo inevitable: Mientras reposábamos en la misma cama luego de almuerzo, estando solos en casa, el me comento que me había visto masturbándome. Apenado le explique que lo hacía de esa forma, pues cierto primo “me enseño”. La forma consiste en frotarse contra un objeto rígido, mesa, suelo o lo que sea, sin ayuda de las manos. No recuerdo como paso, pero acto seguido el estaba besándome (ya lo hacíamos con mucha pasión) casi sobre mi, pero frotándose en la cama. Bastaron algunas sesiones más como esa para que empezáramos a rozarnos literalmente uno encima del otro. En realidad era algo satisfactorio, pero recuerdo que yo me moría por saber que había debajo de short de atletismo, por apretarle sus hermosas nalgas, y un día deslice mis manos por debajo de la tela y apreté con fuerza. Ese día estábamos particularmente excitados. Luego de un rato de estar así, Álvaro bajo sobre mi pecho, con habilidad me desabotono la bermuda y comenzó a hacerme sexo oral. Recuerdo mi primer contacto tan vividamente, creo que jamás había sentido algo tan intenso sobre mi pene. Luego fue mi turno; la ropa interior que cargaba ese día era negra, y cuando descubrí su sexo casi me da un desmayo. Era largo, como solo lo había visto una vez en un baño del colegio, pero a diferencia de aquel, el de Álvaro era un poco más grueso. Mientras hacía lo que podía y el arrollidado frente a mi, creo que no estaba pensando en nada, sólo disfrutando ese momento, viviendo la confirmación que yo era total y definitivamente gay.

Aún recuerdo que luego de hacer mi trabajo, el se vistió como todo un señor y se dispuso a marcharse diciendo que ese día tenía clase en la tarde…

Desde ese día ya no hubo mas cosas inocentes; éramos novios y ya. Aunque nunca hubo una declaración oficial al respecto (y no me importaba en lo absoluto definir nuestra relación en ese momento), vivíamos un idilio en secreto, nos saludamos de beso en la boca, aprovechamos cualquier momento a solas para tener relaciones, aunque con la poca experiencia de ambos no era mucho lo que podíamos hacer, sin embargo eran relaciones satisfactorias. Cuando Álvaro dormía en las noches en la casa, disfrutábamos a nuestras anchas en la oscuridad del cuarto. Me acostumbre a el y a su olor, a su cara, ya no me importaba que la fanaticada lo acosara cuando andábamos juntos (situación que no levantaba ningún comentario pues éramos (y aún somos) conocidos como hermanos por la mayoría de la gente), pues me divertía con una idea que me venía a la mente siempre: “tonta, sólo puedes ver vestido lo que solo yo me como cuando esta desnudo”. Llegue a un punto en el que disfrutaba sus tonterías, ya me agradaba todo de él, incluso su arrogancia y a veces un poco de inmadurez me parecía sexy. Pero luego de eso pise en falso, sin darme cuenta pase a un nivel al cual el no estaba dispuesto a llegar (al menos por ese momento). Entramos al punto en el que yo me convertí en el débil de la relación, era yo el que hacía ciertas concesiones para no molestarlo, era yo el que me engañaba pensando que algún día el iba a moderar los comportamientos, que aunque no lo quería admitir, me molestaban sobremanera. El lo noto por supuesto, y se aprovechaba de ello. Era yo el siempre lo ayudaba con algo, era yo el sacrificado, el pasivo de la relación (no en términos sexuales).

Con el paso del tiempo Álvaro se tornaba más y más sexy, notaba además que su comportamiento, lejos de hacerse más delicado, se tornaba más masculino y hombruno. En ese punto yo estaba a sus servicios, me desvivía por colmarlo de atenciones y me rebaja a cotas que desde la perspectiva de mi orgullo snob no me habría permitido jamás. Nuestros encuentros fueron disminuyendo su frecuencia hasta limitarse a producirse sólo cuando el quería. Me convertí en un ser vilipendiado por sus caprichos y sus deseos.

Por mucho tiempo pensé que estaba enamorado, pero meses después cuando en verdad me enamore (de otro) pude analizar todo esto con calma. Yo no estaba enamorado, estaba obsesionado con Álvaro…

------------------------------------------

Sobre esta historia esta basada parte del post titulado "El amor y otras verdades", para aquellos que preguntaron en esa oportunidad. Mañana el desenlace.

15 comments

Israel Abraham | 31 de julio de 2008, 0:54

Que historia tan sexy, la disfrute mucho, aunque es un cuento medio chimbo, de algo que te sucedio y bueno...

Mientras leia acentuaba con mi cabeza que parecias estar enamorado, o mas bien enbobado por el tal...

Aunque bueh, esas cosas pasan, y pasan porque es "el primer amor" Pues por eso creo que tuviste una oportunidad de iniciarte en ciertas cosas, experimentar, y conocerte tu mismo...

Cosas que pasan ...

Sandum | 31 de julio de 2008, 1:00

Gracias por lo que me toca ;)!

marlon | 31 de julio de 2008, 1:10

Epale pana te feliito por tus historias muy muy buenas de verdad ya q no son ficcion y son algo q quizas muxo se ven o nos vemos involucrados en ella soy de valencia venezuela

Thiago | 31 de julio de 2008, 3:17

Ay, Sandum, te odio....

Y no solo pq saber de las primeros escarceos sexuales de mi hoy marido me ponga muy celoso, sino pq leer lo bien que escribes y el genio que tienes me pone burrísimo, no puedo perder ni una letra, eres intenso, sincero, caliente y genial escribiendo - y describiendo- tus relaciones (que por otro lado todos hemos vivido...¡me he sentido tan identificado!).

Bueno, amor...¡esta me la termino! jajaaj Bezos.

Akira | 31 de julio de 2008, 7:50

Huy novio te pasaste esta vez!!!! se me entumecio hasta el alma con ese relato tan gráfico.

Que puedo decir.... cuando uno andaba buscando novia... es que teniamos una desventaja mi estimada ricurita venezolana... viviamos en un pueblo y en un pueblo todo se sabe y en un pueblo es mas facil que nos condenen... pero ahora todo ha cambiado asi que no mas gallina carajo!!!

Un abracito postrecito valenciano!!

Pdata: es evidente el efecto "viagra" de este post.

Eduardo | 31 de julio de 2008, 9:07

Pues ya todo esta dicho por tus demas compas, friends, wives and husbands... It was really F-E-R-O-S-H!!! :P

Andrés pués. | 31 de julio de 2008, 11:39
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Andrés pués. | 31 de julio de 2008, 11:40

Hola Sandum!
Muy buen relato.. para mi, los mejores relatos son los reales, aunque uno se queda corto en expresar con palabras todas las sensaciones que vuelven a la mente al escribirlos.

Quedo soprendido con tu harem!

Y finalmente posteé acerca del premio Brillante. Muchas gracias y pasate por mi blog a ver si te gusta algo que te hice.

Un abrazo.

Monchis | 31 de julio de 2008, 13:21

Hola Cari,

Que buena historia para describir las sensaciones asociadas al primer amor.

Me sentí muy identificado con algunos pasajes.

Saludos,

Gabriel Isturiz! | 31 de julio de 2008, 22:46

bueno si!

aunque sabes, no sé si es porque soy gay y he leido cosas realmente fuertes, pero me esperaba algo más intenso xD

bueno, el fue tu primer contacto con casi todo, con el te iniciaste y esas cosas... siempre tendrá un lugar especial en tu corazón (por lo menos tenía un cuerpo que pateaba traseros)

las cosas pasan porque deben de pasar!

take care Sandum

Bye_!

Jernest** | 1 de agosto de 2008, 0:00

Este el típico cuento de la típica primera experiencia... está de más decir que me he sentido identificado.. que quede claro que por típico no implico nada malo.... está impecablemente escrito.. lo amé...

Todos hemos tenido un Alvaro.. en mi caso era un primo.. imaginate tu..

Gracias por compartir esto.. en serio lo ame

xoxo

U.A.S | 1 de agosto de 2008, 17:25

Qué tonto que soy. Leí primero el desenlace y luego este. ¿Y sabés que es lo peor? Que muy hasta el final me di cuenta de que eran el mismo (duh).

De nuevo, todo un relato de principio a fin. Empezando por el miedo de que tu orientación fuera descubierta, aunado al hecho de que te estaban presionando (y todo acabó con una llamada salvadora de tu madre), te hacían vivir una especie de tensión.

Y poco a poco introdujiste al personaje de Álvaro. Una historia muy sensual, por cierto. Empezaste temprano, tal vez por eso resultaste ser el pasivo de la relación.

Pero como te dije en el anterior, todo se acumula y terminan siendo experiencias dignas de contar ^-^. Hasta la vista!

Nori | 3 de agosto de 2008, 18:05

Totally HOT STORY

No comments XD XD

PIXEL Reloaded | 7 de agosto de 2008, 20:44

Una historia tierna y hot. K buen post Sandum.

Un abrazo.

Anónimo | 26 de junio de 2009, 0:05

diossss esto esss lo masss hootttt q he leidoo, prefiero esto a una historia erotica comunn,te envdio