Algo mucho peor a descubrir que tu novio es gay.


Muchas mujeres sufren traumas severos cuando luego de relaciones largas, de forma súbita descubren que su pareja es Gay. Hasta aquí todo muy bien, pero ¿Nadie ha sufrido de traumas cuando descubre que su pareja es straigh? Supongo que no, nadie excepto yo por supuesto.

Alvaro, mi novio, con el paso del tiempo se tornaba cada vez más straigh acting. Yo, de muy buena fuente me entere que andaba tras una muchacha, cosa que no me sorprendió mucho, pues ya me lo esperaba, pero si me dolió bastante. No había forma que pudiese intervenir en la incipiente relación cuando no conocía a la chica en cuestión, y ni siquiera estaba claro ya, que se suponía éramos Álvaro y yo. La situación empeoro cuando Amilcar, su primo caraqueño se vino a vivir para el pueblo. Amilcar era (sí, era) un muchacho con un gran llamativo sexual, y para no variar la formula era en extremo mujeriego.

Desde que Amilcar llego Alvaro y el fueron inseparables. Salían todos los días y parece que en cierto momento, según una conversación que escuche por casualidad (la cual fue en mi casa, no soy tan entrépito) mi novio había logrado “coronar” con otra chica.

Fueron los días mas terribles que había vivido a esa fecha, me sentía completamente rechazado por Alvaro. Nuestros encuentros sólo se limitaban a “cuando el quería”. Hice de todo para recuperar su compañía, regalos, favores… nada sirvió, al parecer Alvaro encontró más satisfacciones en el mundo straigh. En verdad llegue a humillarme a niveles vergonzosos, incluso le lavaba las asquerosas medias que usaba en sus practicas de fútbol (por dar uno de los múltiples ejemplos). En el fondo me percibía tan infinitesimal y repugnante como esa mugre diluida en el agua que iba directo al caño. Nunca me sentí tan poca cosa en la vida.

Cierto día cesaron los encuentros sexuales de todo tipo. Ya no nos besábamos si quiera. Yo necesitaba tocar fondo para recuperarme (claro lo digo desde una perspectiva analítica, pues en ese momento no podía pensar esas cosas), y eso sucedió el día en que le dije:

—Necesito saber por que no quieres estar mas conmigo...

Cuando termine la ultima frase, me sentí ridículo y expuesto, como si hubiese abierto mi interior y se lo hubiese mostrado. Alvaro me miro de forma extraña, como dudando y a la vez con cierto aire despectivo. No dijo ninguna palabra, solo musito cosas ininteligibles para mi (pues mis oídos estaban programados para escuchar sólo verdades) y salio de la habitación. Aunque en ese momento no me lo afirme a mi mismo, mi corazón entendió. Era como si alguien hubiese llegado a la cabeza de Alvaro, ahora mi ex, y le hubiese borrado todo lo que vivimos. Haciendo esfuerzos sobre humanos empecé a tratarlo nuevamente como un amigo, pero me sorprendía como era que esquivaba cualquier cosa que hiciese referencia a la nuestro, creo que el fondo sentía vergüenza de todo aquello.

Lloraba como un estúpido todas las noches. Cuando volvimos a tener algo parecido a una amistad y me confeso la primera vez que estuvo con una mujer, la cual por cierto ocurrió el día que yo pensé que paso, me sentí como un toro en la plaza. Cada cosa que me confesaba, cada cosa que me contaba, era como una espada que me clavaba y hería profundamente, hasta el momento de la estocada final: “La novia oficial”, la cual para complicar el asunto, todos adoraban y aprobaban. El torero acabo con su presa.

Trataba de olvidarlo con todas mis fuerzas, me repetía una y otra vez en el espejo que como él habría miles en el mundo, que yo podría conseguir otra persona. Me martirizaba pensando que con otra persona sería imposible conseguir el grado de confianza y costumbres que tenía con el, pero era inútil, al final del día, en la noche, reposando sobre la almohada, sentía anhelos de estar con él, de sentirlo cerca, de abrazarlo y besarlo… Jamás me sentí tan horrible en toda mi vida.

Finalmente otra desgracia me hizo olvidarlo, ocurrió el paro petrolero y yo pase cerca de 4 meses sin ir al pueblo. Tanto tiempo sin verlo me hizo entender mis prioridades, reorganizar mis ideas, y cuando regrese me convertí en el mismo Sandum de siempre. Mis amigos notaron el cambio incluso, me veían feliz y rozagante, recuerdo especialmente un comentario de Marni, una amiga: “Regálame un poco de tu energía”.

Cuando volví a ver a Alvaro, comprendí que ya no era lo mismo. Aún estaba lindo por supuesto, pero mas allá de eso, sentí que no dependía de el. Sus aventuras con mujeres, me fastidiaban un poco lo confieso, pero ya no lloraba, ya no me desvivía por tratarlo bien, ya no me interesaba atenderlo, inclusive empezó a caerme mal su arrogancia y sus ínfulas de creerse la ultima gota de agua en el desierto. Lo que antes me hacia quererlo, ahora me hacía rechazarlo. Inclusive un día que se me acerco más de lo debido y sentí su olor, el rechazo se hizo patente, ya ni siquiera tenía química con él… Pero Álvaro noto que yo estaba diferente, advirtió que yo no estaba tan pendiente de él como antes, e incluso me había vuelto egoísta con él (soy un poco egoísta por naturaleza, pero no con mis seres queridos). Finalmente, y muy tarde, decidió tomar medidas, teníamos días sin vernos, pues yo, distraído con otras cosas, le había declinado algunos encuentros. Una tarde en que estaba sólo en la casa y recién bañado Álvaro llego. No soy tan tonto, inmediatamente presentí que estaba pasando algo, le había manifestado claramente que esa tarde no iba a estar en la casa pues tenía cosas que hacer. Disimule, lo deje pasar (aunque ciertamente no hubiera podido impedírselo pues el entra aquí como perro por su casa) y me dirigí a mi cuarto a vestirme. Álvaro me siguió. Hacia ya demasiado tiempo que no estábamos juntos así que, aunque antes me desnudaba completamente para vestirme delante de él, esta vez hice la maroma típica con el paño y la ropa interior, le di la espalda y mientras saltaba como un tonto para colocar el bóxer en su sitio, paso lo que en el fondo me temía. Álvaro me agarro por fuerza por la cintura (siempre le gusto agarrarme por ahí) y me apretó contra el. Me asuste con todas las letras. Había aplicado mucha fuerza como para ser un cariño, y me preocupaba que quisiera hacer otras cosas con más fuerza también. Tratando de mantener la calma dije, tratando de parecer gracioso:

—Si, si yo también te quiero mucho, pero me tengo que ir…

Álvaro estaba sordo, y yo estaba impávido, con el bóxer atorado en los pies (no alcance a colocármelo). Entonces trato de voltearme para estuviéramos frente a frente. Intente resistirme pero además que él es un poco mas alto que yo, tiene el doble de mi contextura, y quizás, sin pecar de exageración, una seis veces mas fuerza, por lo que cualquier intento de resistirme hubiese sido inútil. Entonces me beso. Evite abrir la boca, y entonces el percibió mi rechazo, me apretó mas fuerte y continuo tocando mis labios con los suyos. Yo, contrario a lo que puedan creer no estaba excitado, me asustaba el hecho que parecía que en cualquier momento podría golpearme. Entonces, dejo de apretarme con fuerza y me beso más suave. Yo seguía sin abrir la boca y evitaba mirarlo a los ojos. Sentía una sensación extraña, estaba confundido, y aturdido. Quería resistirme, pero a la vez no estaba empeñando la fuerza suficiente... Me separe lo suficiente y le dije:

¿Qué te pasa? Deja eso ya, te dije que me tengo que ir…

Hizo un ademán que quería decir algo así como “no me importa”… Y me empujo hacia la cama. Nunca me ha gustado que me empujen. Quizás ha de ser por que me creo mas fuerte de lo que en realidad soy, y cuando alguien me empuja me siento expuesto ante mi propia debilidad. Se monto encima de mi y empezó a jadear y besarme como un loco. Era como estar viendo una escena de cualquier Tv novela, solo que yo no estaba gritando ni montando un show de lagrimas… Entonces, me volteo y al parecer quería hacer algo con su dedo… ¡Wow! Eso no lo iba a permitir…

— ¡Álvaro ya deja eso! —y lo empuje con mis piernas con toda la fuerza que pude, aunque en efecto ni siquiera pude hacerlo caer de la cama.

Se torno mas violento, tomo mi sexo y entonces lo volví a empujar:

— ¿Qué te pasa? ¿Te metiste a marico? —le espete, esperando herir su orgullo, pero pálido por los nervios de estar expuesto a un golpe.

Entonces se incorporo enseguida, herir su orgullo había funcionado.

— ¡Claro que no! —Profirió—, ¿No somos hermanos pues?

Nos quedamos unos segundos en silencio. Era la atmosfera más vergonzosa que se puedan imaginar Yo estaba agitado y jadeando un poco, y luego dije:

—Mejor te vas, tengo que terminar de vestirme.

Álvaro no dijo nada. Me miro y luego salio de la habitación.

Por supuesto que no fui a ningún lado. Estaba demasiado conmocionado por Álvaro. ¡Dios! Cuanto desee que algo así sucediese meses atrás, pero ahora, su sola presencia, su aroma y hasta su forma de hablar me producía rechazo “¿Por qué siempre me pasan las cosas cuando ya no las necesito?”, pensé. Por otra parte me sentí feliz. Haber tenido la fuerza suficiente para rechazarlo me hizo comprender que el sentimiento por el estaba muerto, y aunque recuerdo todos nuestros momentos en forma especial, Álvaro es un capitulo cerrado… El aire ese día entraba por mis pulmones puro y limpio, ya no era infinitesimal, era un ser humano normal otra vez.

9 comments

JORGE | 1 de agosto de 2008, 2:32

Hola,

Has visitado mi blog y por cortesía te he devuelto la visita, pero resulta que me ha gustado tu blog, así que te visitaré a menudo.

Un saludo.

Akira | 1 de agosto de 2008, 8:12

Que tal esto??? homoconfundido??? mejor que lo superaste novio...

Es genial cuando el sentimiento tan grande que uno tiene por alguien empieza a diluirse en el tiempo.

Umm, será que el tipo es heteroflexible?

Besos

Nykkä | 1 de agosto de 2008, 8:46

Coño loquisimo lo que te paso 0/
suena a que te queria violar..
mal mal..
pero menos mal no te dejaste!

Gabriel Isturiz! | 1 de agosto de 2008, 11:19

que ladilla la gente que regresa cuando no es invitada! ya dice mi mamá: quién se fue sin ser echado, regresa sin ser invitado! =/

el fresquito te da cuándo te das cuenta que ya no sientes nada por el, y que eres capaz de rechazarle y hasta herirle!

tus historias me ponen al filo del asiento! en serio te luces Sandum!

Take Care

Bye_!

Eduardo | 1 de agosto de 2008, 15:21

God! I love drama! :P jeje
Seriously dude... I almost taste the emotions! :P

U.A.S | 1 de agosto de 2008, 17:04

Mirá vos qué extraño. bastante interesante la historia, pasaron tantas cosas que no sé ni qué contestar, si fue como un libro-resumen ^-^.

Lo raro es que quedan muchas interrogantes, cuyas respuestas tal vez ya vos sepás pero no escribiste (y que no te estoy incitando a escribir, solo digo). Por ejemplo, el cambio. A lo mejor siempre fue bisexual, pero igual quedan muchas dudas. Como sea, no es importante. Ese día que llegó como trompada de loco a tu casa, pues bueno, solo demuestra la confusión que tenía, y que probablemente lo a acompañó durante mucho tiempo.

Lo bueno es, que lo lograste superar. Lo bueno también, es que viste atrás y notaste que una conducta tan sumisa y lamehuevos sinceramente no acarrea más que te den por sentado y te pasen más por encima.

Comentario Disney del día: Tú vales mucho... L'Oréal (L'Oréal y Disney tienen un convenio)

Hefestión | 1 de agosto de 2008, 18:02

Me hiciste revivir cosas bastante desagradables en mi vida. Que te rechacen es malo y que quieran que una amistad igual, es peor.

Lo mas terrible que recordé es esa sensación en el estómago de sentirce menos que nada. Completamente carente de valor. Pero eso uno no lo debe permitir jamás, porque es preferible estar solo que con un tipo como esos.

...y porfis, no seas egoísta (como dijiste en tu relato). Eso alimenta el círculo visioso del desapego humano. Es solo un consejo. Espero que no lo tomes a mal...

dino | 1 de agosto de 2008, 21:27

LAS CORRIDAS DE TOROS SON MAS DIVERTIDAS CUANDO EL TORO ACABA CON EL TORERO.

Monchis | 26 de agosto de 2008, 19:38

Hola Sandún,

Andaba un poco atrasado de tu blog y encuentro una cantidad grande de post.

Eso si es lo que yo llamo ser el rey del drama!!!!

Ojalá que ya hubieras superado esa etapa, porque eso de andar con heteroflexibles, homoaburridos, heteroconfundidos o bicuriosos.... no va conmigo.

Espero hubieras aprendido la lección.

Saludos.