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¿Objetivos para el próximo año? No…

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¿Qué escribir en este espacio luego de tanto tiempo?

Podría tal vez hacer un resumen del año, como lo vi alguna vez en otro blog.

Lo primero a destacar de este año es que mis posts se han reducido considerablemente, son menos de la mitad de los que escribí el año pasado, los cuales a su vez eran la mitad de los que escribí el año anterior.

Cuando comencé este espacio, lo utilizaba como una especie de diario, primero para contar muchas cosas que me sucedieron en el pasado, y luego, cuando llegue inevitablemente al presente (no soy tan viejo, aunque si traumatizado por ello), las experiencias narradas pasaron a ser cosas actuales. También era una forma de ejercitar mí recién redescubierta pasión por la escritura. A lo largo del tiempo conocí mucha gente hermosa, me gane algún que otro detractor (el insulto más común que recibo, y que por cierto me da mucha risa, es que soy muy egocéntrico), que luego no pasaron a ser más que anécdotas “divertidas” de gente que se toma las cosas muy en serio.

Y es que yo detesto que se tomen las cosas tan en serio. De la seriedad lo único que queda es una cara rígida y muchos problemas. Hay que ser serios en el trabajo, en los proyectos, a lo largo de tu cotidianeidad, pero ¿También debo ser serio aquí? ¿En mi diario jamás concluso, jamás completo, jamás terminado? Va a ser que no, yo soy un personaje, soy real y a veces soy ficticio, nunca he mentido en este espacio, pero tampoco he echado “el cuento como es”.

Pero es que a mí no me gustan los cuentos. A mí me gustan las cosas que tengan un pequeño sabor a realidad, pero cuando son demasiado reales también me aburren. Si te das un beso con alguien, por qué decir “Nos dimos un latazo” en vez de “Nos miramos y fue tan emocionante, como si las cosas se difuminaran a mi alrededor, y luego cuando el vacio en el estomago se hizo enorme, nos besamos”. Así funciona esto, con detalle bonitos, sin pormenores aburridores.

Porque la realidad puede aburrir un poco a veces. ¿Para qué tiene uno que contar cosas y detalles íntimos de las personas, si de ellos no aprendes nada? Se supone que una de las cualidades más grandes que tienen los seres humanos es la analizar y discernir las cosas en cualquier circunstancia, por lo que mejor que contar un detalle íntimo es interpretar lo mejor de la situación y transmitir el mensaje.

Y eso es lo que yo estaba tratando de dejar aquí, un mensaje, pero mi mente esta más dispersa que este escrito, que realicé a manera de cierre por este año, aunque por ahí se viene un post de una fiesta cubana, como regalo de fin de año para mis (ahora) amigos 1.0 que conocí a través de este espacio.

Es la primera vez que la imagen que coloco, no tiene nada que ver con el post, aunque en cierta forma contribuye con la idea de la dispersión.

¡Feliz año!

-J te me estoy terminando ese post, ya viene ;)

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Comodidad

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Así puedo definir como me encuentro en este momento. Salgo cuando me da la gana y con quien me apetece. No tengo un perro que me ladre y no lo necesito.

Al menos eso es lo que pienso, pero hoy se me ha metido la idea en la cabeza de que tal vez simplemente estoy acostumbrado. Ya no me asusta ir por mi cuenta a alguna parte, de hecho, me sorprende cuando me dicen “Yo no podría ir al cine o almorzar sólo” y ahora eso constituye uno de los grandes placeres de mi vida. Sentarme en algún lugar que me guste y no pensar en nada más que mi comida. Ir al cine y concentrarme en la película, no en quien está junto a mí. Sin pensar si le caigo bien, sin pensar si fue buena o mala idea ir al cine, sin preocuparme por qué aún no ha intentado abrazarme. Me rió cuando me dicen que es patético, y los veo metidos en su teléfono cuando están con sus “amigos”. No gracias, no necesito fingir.

No tengo que preocuparme en arreglarme demasiado o verme de alguna u otra forma por qué no me veré con nadie ese día, a menos que yo decida lo contrario.

No me importa quedarme todo el día en casa y disfrutar el placer de no hacer nada, porque nadie me reclamara por ello.

Si engordo será porque yo lo quise así y no porque nadie me insta a que me veré mejor de esa forma.

Se siente bien la comodidad y la ausencia de drama. Lejanos quedaron esos días penosos donde no hallaba como deshacerme de alguien o alguien pensaba en deshacerse de mí.

Por otro lado despierto el domingo y la almohada que no uso esta fría. Ouch, duele un poco, pero tal vez se calentara luego. Llamo a una amiga a ver si quiere desayunar conmigo y olvido a la almohada por esta vez.

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Fiesta de la superación

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Aquel sábado de aterrizaje como lo había definido yo en ese momento, no quería hacer mas nada que dormir y olvidarme de todo. Sin embargo me había comprometido con Taleb para ir a su cumpleaños. Solucione sin mayores contratiempos mi vestimenta (Quienes me conocen o me leen desde hace mucho tiempo, saben lo problemático que resulta esto para mí), y salí directo a su casa.

Apenas llegue me di cuenta que había cometido un error: Desperdicie mi camisa favorita (me refiero a ensuciarla en vano) para acudir a un evento más familiar de lo que pensaba. En pocos segundos fui presentando, a tías, primos, tíos, primos segundos y no sé qué tanta gente más, toda muy similar entre sí. Debido a que en fechas recientes un mosquito caprichoso se antojo de mi sangre y me dejo una enfermedad tropical, no podía tomar alcohol para lidiar con la situación, sólo podía intentar sufrir un coma diabético a base de refrescos.

Me atrinchere cerca de los pasapalos ya que una intoxicación podría ser también una buena excusa para escaparme. Rápidamente note que junto a mí tenía a alguien familiar, que aunque sólo había visto en fotos, reconocí enseguida: El novio de Taleb. Nunca me pareció especialmente guapo, pero en vivo ganaba uno que otro punto. Además lucía bastante rudo. Para no parecer insocial, converse un poco con todos, hasta que acepte que no iba a tener ningún coma: Recordé que en mis exámenes había salido con la azúcar baja, así que lejos de estar haciendo algo malo con mi cuerpo, estaba haciendo lo correcto: Comer.

Entonces la verdadera fiesta comenzó: De repente toda la familia estaba en una esquina y nosotros (los gays) en otra. La familia comenzó a preguntarle a Taleb por mujeres que aunque yo no conocía, supongo eran usadas como coartada para ocultar su sexualidad. Súbitamente me vi involucrado en una especie de interrogatorio disimulado, donde mis jeans arremangados y mis medias de colores jugaban en contra de mi amigo. Me sentí mal por él. Poco podía hacer yo más que explicarle que una vez confirmada a su familia su orientación sexual, las cosas irían mejor y no sucederían mas esos vergonzosos episodios donde básicamente y a juzgar por su rostro, creo que se le bajo la tensión, y sudo a pesar que el clima estaba muy frio por la lluvia incesante.

―Así que conociste a Gerardo ―me dijo cuando por fin estuvimos a solas en la cocina, lejos de la inquisición.

―No se diferencia mucho de las fotos ―mentí―, supongo que tienen algún plan hoy ¿No?

―No lo sé, mi familia está aquí, y creo que esperan que no salgamos o que amanezcamos aquí.

La sola idea de pasar por otro interrogatorio policiaco a una hora indeterminada de la madrugada me hizo reaccionar, y rápidamente desarrolle un plan.

Al sentarnos de nuevo entre las mesas, pregunte en voz alta cuando nos íbamos. La mamá de Taleb me miro de hito en hito, pero yo como si nada, dije que teníamos que ir a un lugar para que mi amigo rumbeara como se debe el día de su cumpleaños, con una música a volumen apropiado.

Luego de cosas aparatosas que no vale la pena contar, finalmente estuvimos en la puerta:

―Jorge tú te vienes conmigo ―murmure―, deja que Taleb y Gerardo se vayan solos en el carro de él.

Mención especial merece el hermano de Taleb, quien no paro de preguntar “Para donde íbamos”, de una forma extraña. No supe identificar si se quería unirse al plan, o sólo era parte del comité interrogador. Tuve que contener la risa cuando luego de la tercera vez que pregunto, me llego la imagen de Taleb y Gerardo en algún sórdido hotel de la Av. Bolívar y pensé “Si supieras”.

De manera que; cuando cruce en mi vehículo en forma imprevista y le mande un mensaje a Taleb (que ya tenía escrito) diciéndole que yo iba a llevar a Jorge y luego me marchaba a mi casa para que pasara su cumpleaños como se debe; interprete el gracias que recibí como respuesta como una señal de que hice lo correcto.

Quizá Taleb no lo sepa aún pero llevar a su novio, y tener el coraje de marcharse con él en frente de toda su familia, es un paso adelante para su liberación.

Al llegar a casa dormí feliz.

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Cambio de fichas

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Nuestra mente. Ese grupo de de células complejas a veces nos juega malas pasadas, y nosotros sin darnos cuenta. Resulta que yo lo vi, y pensé que me (le) gustaba. Y aunque no había esa química que anteriormente se me antojaba necesaria para iniciar cualquier tipo de relación, pensé (me engañe) que el asunto podía resultar.

Empecé rebullendo pensamientos absurdos, como que algunas veces la relaciones pueden iniciarse en forma “madura”, es decir, porque los involucrados lo deciden así, y una vez pasado ese periodo incomodo inicial, tal vez la tan anhelada química puede surgir. Cualquier contacto me daba ánimo; no lo llamaría esperanza, pero si una especie de energía para continuar adelante.

“¿Por qué tenía yo siempre que asumir una actitud pasiva?”, pensaba. “¿Por qué tenía que ser yo quien aguardase a que viniera alguien a tratar de tener algo conmigo?”, me preguntaba. ¿No podía acaso asumir sólo por esta vez ese papel? No estaba acostumbrado, pero había visto a muchos interpretando ese papel para mí.

Esos pensamientos ajenos a mi personalidad habitual me dieron más fuerza. La mala pasada tomo forma, y de repente era como una ráfaga de emociones nuevas, donde creía (sentía) tener el control. Poco recordaba ya, que la otra parte es la que tiene siempre la última palabra.

Un gesto dramático, sin mala intención de su parte (lo quiero creer así), me hizo entrar en razón. Dije la verdad, aclare el asunto, y salí como un amigo. No me dolió ya que en el fondo, y dentro de toda esa zozobra que abrigaba, esa era la respuesta que esperaba. Podía de nuevo ser yo.

Esa misma tarde me comí una torta de chocolate y me sentí muchísimo mejor.

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Decir, perder, ganar

DSC02596 Hace algunas semanas leí una información muy reveladora en un blog, que si bien para algunos resulte ser algo muy obvio, para mí no lo era tanto. Que puedo decir, no soy tan pilas. Se trata sobre el hecho de decirle a alguien que te gusta. El texto en cuestión es este >>click<<. Como la cosa esta redactada de una forma que los asiduos a mi espacio (cada vez menos supongo) no están acostumbrados, me permito parafrasear y hacer algunas anotaciones:

La gente suele sobredimensionar las cosas.

Esta es la idea fundamental del texto. Resulta ser señores que decirle a alguien que te gusta, no es, o al menos no debería ser un gran problema. De donde yo vengo siempre lo fue, ya que es de sobra conocida mis historias con los heteroflexibles, sin embargo, Lluvia afirma lo contrario y que de hecho, percibir eso como un problema demuestra una gran falta de autoestima y amor propio. Esta idea me ha hecho cuestionarme que tanto me valoro yo en ese sentido. Es como si te recomendara aferrarte a la imagen de “Hay muchos peces en el mar”.

La esperanza es adictiva.

Desde luego esta es una de esas concepciones tan obvias, que luego de verlas escritas no se te ocurre una razón de por qué no lo habías reflexionado antes. Es evidente que retrasar el momento de decirle a una persona que te gusta se relaciona con la esperanza. En tanto uno no sea rechazado directamente, esta la esperanza ahí diciéndote “Tal vez mas adelante, cuando me conozca mejor la posibilidad del rechazo será menor”. Esto constituye otro error, por cuanto esa pequeña esperanza va alimentando la burbuja de la ilusión, y ambas combinadas sólo dan como resultado una decepción más dolorosa.

Si de vulnerable hablamos.

Desde luego que decirle a alguien considerando lo anterior da miedo. Miedo de que tal vez estés sobredimensionando las cosas y viendo pajaritos preñados donde no los hay, miedo a perder esa esperanza adictiva, miedo porque sencillamente cuando le dices a alguien que te gusta es como despojarte de todo lo que antes era una protección. Es como estar llorando en el baño y que alguien abra la puerta de repente, y te vea solo, expuesto y sentado estúpidamente en una poceta. Lluvia nos dice que eso es de personas débiles, que no se valoran lo suficiente y considera absurda la idea de que alguien tenga tiempo de jugar con esa supuesta vulnerabilidad.

Al respecto difiero un poco con ella. Yo fui víctima de aprovechadores, por las razones que sean, y aunque mi caso fue en cierta forma una experiencia que resultó aleccionadora y exitosa, he sabido de muchos otras coyunturas que no terminan así. Supongo que al respecto se puede tomar un punto intermedio: Puede que estés expuesto, pero las consecuencias pueden ser positivas, y de no ser así, conviene alejarse y ponerle fin al asunto, pero luego de la confesión tendrás las cartas en la mesa para decidir, antes no.

Agarrar el NO por los cuernos.

Excusas para no decirle a alguien que te gusta hay miles, como sabiamente nos dice Lluvia, sin embargo también sugiere que es mejor agarrar ese NO, con todo y su decepción que haga lo que tenga que hacer y luego dejarlo ir que vivir en una tonta ilusión. Parafraseando a otro amigo: Es mejor ser sincero, y si dices o te dicen no, inmediatamente empieza el proceso de recuperación.

¡Hasta la próxima!

P.S.: No me estoy quedando sin ideas, sólo que en las últimas semanas este fue un tema que me impacto mucho n_n

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Síndrome del perseguidor

Lo malo de escribir sobre relaciones (o tratar de tenerlas) cuando tienes tiempo sin estar en ninguna es que poco a poco te quedas sin material, y luego comienza a venirte a la cabeza ideas absurdas, como escribir de lo feo que es tener una cita a ciegas en estos días (y vaya que me sobra el material), lo desagradable de las divas intensas de discoteca que compran su ropa en Zara Kids, o sobre la obsesión personal con las barras de Zucaritas (Son deliciosas, deberían probarlas).

Yo estoy claro que mi problema es únicamente mi responsabilidad, y sólo mía (valga la redundancia). Puede ser que yo sea exigente, y, como decirlo, me encuentre jugando fuera de mi liga. También puede ser que no sólo sea exigente, sino que dada mis particulares características, las personas que me gustan de ninguna manera se fijen en mí. Dios sabe cuanto he intentado yo seguir los consejos que mis amados lectores me dejan, pero la mayoría han tenido resultados desastrosos (les prometo un post de eso, pormenorizado por consejo). Es evidente que yo tengo un problema grave para relacionarme con las personas, y ya no me molestare en ocultarlo.

El otro rudísimo inconveniente al que te enfrentas si estás en la misma situación que yo, es cuando te obsesionas con alguien, que para empeorar las cosas, ni siquiera sabes cual es su orientación sexual. Entonces empieza lo que he llamado “El síndrome del perseguidor”. Si esta persona esta alejada del mundo virtual, la cuestión se hace harto difícil, pero no imposible. He aquí algunos consejos de un profesional:

Si esta alejado de internet de manera relativa (No tiene blog, ni Twitter, y sólo pagina de Facebook).

1.- Lo primero que hay que hacer es revisarle su Facebook. Fotos de perfil con torsos desnudos y sensuales resultan ser un gran indicativo, pero no es seguro. Si ya te acepto como amigo, o si su perfil es público, puedes empezar con una exhaustiva revisión de sus álbumes. Fíjate en cosas como si en su cumple la torta fue una copa de fruta (sonara absurdo, pero macho que se respeta nunca dice que quiere una copa de fruta en su cumple –por cierto, yo quiero una-). Si por alguna extraña razón no tiene Facebook (cosa que francamente dudo), presta atención a los incisos siguientes.

2.- Observa su comportamiento, algunas veces cosas que dice pueden delatarlo, por ejemplo: Que si siempre ha amado a Britney, que le gusta demasiado Glee, es mas que sepa la existencia de esa serie por si mismo ya es algo interesante. Una atención desmedido en lo que usan los demás, en la moda, en el arte, entre muchas otras cosas son indicativos. Recuerda, hay excepciones.

3.- Lo tercero es ver lo que dicen sus amigos. Te coloco un ejemplo que viví hace poco.

Protagonista: Hombre bellísimo de 1.80 de estatura, con la típica pinta de paviperro, que consiste en chemise que le queda pegada en los brazos, pantalones desteñidos y Sneakers preferiblemente Lacoste. El pantalón puede ser un short Quicksilver también.

Lugar: El sitio de moda entre los paviperros. En Valencia “El Estadium”. En Caracas se me ocurre que Ganadero Grill, pero no conozco mucho Caracas para afirmarlo con rotundidad.

Los hechos: Mi amiga, una niña súper sifrina/moderna/marica o sea/ me empieza contar que su amigo es bellísimo (ya me había fijado, gracias), pero que tiene problemas para conseguir novia, ya que siempre se fija en unas carajas “que no le van a parar bolas”. Yo estaba pensando que mujer en este universo no lo va a parar a un tipo así; pero no dije nada. Mi amiga me empezó a contar que lo que pasaba es que a él le gustaban las carajas que se vestían bien, que siempre andaban arregladas y cosas por estilo. Me quede esperando el momento que dijera: “Con senos 36 y trasero de J-Lo”, pero nunca llego. Me preguntaba que clase de hombre se fija en esas cosas, hasta que otro de los presentes –heterosexuales- dijo: “Ese carajo es marico”, y yo no podía dejar de darle la razón. Desde luego que era así. De manera que un gran indicio puede ser estar atento a los detalles que los amigos, sin conocimiento de causa, sueltan sobre el susodicho.

Cuando el sujeto maneja y mantiene activos varios perfiles de internet.

Si tiene muchos perfiles en internet es más fácil, sin embargo para este tipo de persona también aplica una revisión exhaustiva de su Facebook, pero debes tomar en cuenta lo siguiente:

1.- Revisa que tanta relación hay entre su Facebook, y el resto de las páginas que maneja. Esto es importante ya que a veces se sale del closet en todos los perfiles, menos en el de Facebook, en especial si tu familia esta ahí. No lo piensen ni me miren así, sólo vean. De cómo logres tu acceder o ser invitado a todos los perfiles, es algo que se consigue con astucia y algo de MSN o Skype.

2.- Si es hetero y tiene Twitter, hablara sólo de estos temas: Deportes, computación, deportes, mujeres, sexo, deportes, computación, mujeres, deportes, computación y algunas veces algún RT de alguna noticia y ya. Seguramente sigue a Marjorie de Sousa, Carolina Guillén o ambas inclusive. Si en su TL no hay nada de lo anterior, puedes sospechar. Recuerda que puede haber excepciones, busca la contundencia o que tenga todo lo anterior.

3.- El blog. En un blog hetero sólo puedes encontrar: Deportes, mujeres, videojuegos, deportes, mujeres, vida aburrida, mujeres, deportes. Hay excepciones, hay heteros talentosos obviamente, pero, recuerda que hablamos de una combinación de muchos factores. Repito, busca la contundencia, o la coincidencia de muchas de las anteriores.

Finalmente, algo muy simple que ayuda en estos casos: “Si parece, probablemente lo es”. ;)
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Hola :)

Tengo un nuevo blog. Lo cual no quiere decir que este vaya a dejar de funcionar. Es sólo que aquel es menos personal, y más sobre historias


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Ayúdenme a planear la mega cita ideal que dure todo un día... ¿Sí? Que harían ustedes?
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De como engañe a Daniel Arzola para que me concediera una supuesta entrevista...




Y pues Sandum, se hizo pasar por Jonathan, un entrevistador que no sabe nada de libros (pero si de otras cosas), y usando esta artimaña consiguió algo para actualizar su blog, engañando a Daniel de la forma mas despiadada, quien juro que era un entrevista seria, y por eso respondía serio. :D

....................................

Estamos aquí con Daniel Arzola, quien (próximamente) va a publicar su libro titulado "D Mayúscula" con la editorial XXXX

Jonathan dice:

¿Como estas Daniel?


Arzola D dice:

jajaja

Siento que la escucho


Jonathan dice:

Pues claro que me escuchas, estamos en VIVO.

Esa es la idea...


Arzola D dice:

OK

Tranquilamente, así estoy


Jonathan dice:

Cuéntanos a mí, y nuestros "Oyentes" ¿De que va el libro D Mayúscula?


Arzola D dice:

D mayúscula se centra en demonios personales y como a veces es cierta oscuridad o vulnerabilidad lo que nos une con otros.


Jonathan dice:

Suena interesante -->(O_O) Cara del entrevistador. ¿Y cual es tu inspiración? ¿Que te motivo a escribir sobre ese tema?


Arzola D dice:

Relaciones, siempre escribo sobre relaciones. Mi escritura siempre ha sido personal.


Jonathan dice:

¿Desde cuando empezaste a trabajar en el libro?


Arzola D dice:

Empecé en Mayo de este año


Jonathan dice:

Interesante. Cuéntanos de tu infancia ¿Escribes desde muy joven?


Arzola D dice:

Sí escribo desde los 12 años conscientemente

Antes dibujaba más de lo que hablaba, entonces a cada dibujo le escribía algo.


Jonathan dice:

¿Y tus padres te apoyaban? ¿O eran de esos que se empeñan es que seas militar o educador?


Arzola D dice:

Te respondo a eso con nombre y apellido, soy Lisa Simpson en mi familia.


Jonathan dice:

jajajajaja que divertido... (‘?) -à Cara del entrevistador. Entiendo entonces que tuviste que forjarte tu propio camino... Y además les comento a los Oyentes, que nuestro entrevistado es muy guapo...

¿Tienes novia?


Arzola D dice:

Soy gay

(Suena una música y todo se va a comerciales)

Arzola D dice:

No me encuentro actualmente en ninguna relación palpable pero sí hay alguien, que espero esté.

Jonathan dice:

Interesante.... Ya estamos por finalizar ¿Podrías leernos algún pequeño pasaje del libro?


Arzola D dice:


"Yo fui el cristo de tus dolores,

Pero ni siquiera Jesús al bajar quiso alguna vez volver a la cruz.

Yo cargué tú dolor ¿pero quién cargará el mío si ahora pesa tanto?

No te pido que me arregles, te pido que dejes de dañarme.

Tal vez la felicidad no exista mamá, pero yo quiero buscarla"


Jonathan dice:

Hermoso... (*_*) -à Cara del entrevistador.

¿Algunas ultimas palabras que quieras decirle a nuestros oyentes para que vayan ya a buscar tu libro?


Arzola D dice:

Siempre pongan atención a lo que se hace con duende, todos tenemos algo que contar y en mi caso tengo mucho. Sería grato para mí empezar a compartir esas cosas con personas que no conozco.


Jonathan dice:

Bueno besos *muakc*...

-------------Fin-------------

Fuera del segmento Jonathan le pregunto que era duende… (O_O).

Sigan a Daniel en su Twitter @Arzola_d y visiten su hermoso blog. ArzolaD. Una lectura súper recomendada.

Por cierto, es el entrevistador el que veía esos vídeos, no Sandum. Gracias.

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Impresiones equivocadas o señales erroneas (mini post)


Estos últimos dos meses los pasé sumergido en el trabajo (no por mi propia voluntad), y por eso (de nuevo), tenía abandonado este espacio. Sin embargo me complace informar que estoy de vacaciones.
Para celebrar el comienzo de las mismas, el otro día salí con sendos amigos que tenía olvidados. Mi punto, y el tema de este post se resume en pocas palabras:

—A mi si me gusta todo eso, que si la playa, el rafting. Además tú vas con guías entrenados. El muchacho que les estoy diciendo es Bi —comento Juan.
—No entiendo por que tus comentarios sobre personas siempre llegan a eso —comenté yo entre risas.
—¿Y esta bueno? —pregunto Tony.
—Si, pero a ti no te sirve pues, es Bi, y tu eres pasivo ¿No?
Aunque hasta ahora no entiendo, y probablemente no entenderé jamás la relación o el por que un bisexual y un pasivo no pueden estar juntos, el tema aquí es la cara que coloco Juan luego de que inocentemente Tony comentara aquello. Se sonrojo horriblemente, se le notaba mucho, a pesar de ser el moreno, y además me veía con estupor. Es importante destacar que estábamos en un restaurante de comida rápida.
—Si quieres lo gritas —le espetó a Juan. Se volvió hacia mí moviendo la cabeza en forma negativa, supuse rápidamente que me iba a negar aquella información.
—No tienes por que ponerte así, eso es algo normal —le ataje yo, y di por finalizado el tema.

Luego de que el trompo no se cayera (Spoiler, fuimos al cine). Me quede pensando en aquello. Recordé que en alguna oportunidad Tony me había dejado bien claro que el era una especie de Versátil/mas activo/que no tendría problema en ser pasivo/con con alguien estable. Me pregunte por que me mintió, si aquello tenía algo que ver conmigo, o peor, se trataba de esos mentirosos compulsivos que nunca te dicen la verdad ¿Mentía todo el tiempo, o la mentira sólo era por que no confiaba en mi y en Juan sí?

Hace algún tiempo me dijeron que les parecía innecesario que yo comentara cosas de otras personas por aquí (cuyos nombres son ficticios, como el mío en este espacio). También me han mandado correos diciéndome que yo debo ser la persona más egocéntrica del mundo por escribir solo sobre mi persona durante más de 2 años, así que por eso este post se queda hasta aquí, sin hablar mucho de los demás, y con un par de líneas mías en la conversación. Cada uno puede pensar lo que quiera sobre mis amigos de nombres ficticios y decidir si es un mentiroso compulsivo, o solo quería darme una impresión distinta a mí.
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Doble post: Día del orgullo y día de mi independencia.

Post nuevo

Tengo varios fines de semana, en los que dormir es mi único objetivo. Jamás había tenido un trabajo que me provoque tanto dormir en mi tiempo libre, como este. El caso es que solo el café logra sacarme de la cama, y con esa premisa me encontré con un amigo para almorzar, tomar un poco de mi adicción, y ponernos al día. Teníamos poco más de una semana sin vernos. Almorzamos para celebrar el día de la independencia. Nos vimos para festejar la sencilla razón de que ahora podemos hablar de lo que queremos en cualquier parte. Liberados por que puedo usar la palabra novio en un restaurante sin importarme si alguien se escandaliza por ello. Nuestro país fue liberado del Yugo Español hace casi 200 años, pero sólo ahora, algunos somos más libres, aunque falte aún algo de camino por recorrer.

A la hora del café recibí un mensaje de una amiga, invitándome al cine. Lo que yo normalmente hago en esos casos, es disculparme con mi amigo, y le digo que tengo otro compromiso. Sin embargo, para acelerar mi propio proceso de independencia, se me ocurrió invitarle:

— ¿Te gustaría ir al cine? —Pregunte—, una amiga me está invitando, y bueno ya le había dicho que si temprano —mentí—, ya no puedo decir que no, porque compro la entrada. Pero me da cosa dejarte sólo…

—Bueno si —respondió simplemente él.

Cuando llegamos al cine, el novio de mi amiga ya estaba ahí. Yo lo conocía desde hace mucho tiempo, hable unos segundos, le presente a mi amigo (haciendo un énfasis extraño en esa palabra, para mi sorpresa), y le pregunte si le sobraba alguna entrada de la reserva,

—… Para ver si mi amigo puede venir con nosotros.

Estudie cuidadosamente su reacción. Observo a mi amigo de reojo, y de repente algo cambio, me miro a mí, y fue como si de verdad me viera por primera vez, como si todo lo que antes creía saber de mi se hubiera desvanecido, y ahora estaba frente a alguien distinto.

Luego nos dirigimos a la interminable cola de los dulces, mientras esperábamos a Gi, mi amiga. Nunca olvidare su rostro cuando llego. Miro a su novio, me miro a mi, y pareció como consternada de que estuviésemos conversando con otra persona.

—El es Tony, un amigo Gi.

Con esa habilidad que sólo tienen las mujeres lo escaneo en segundos pareció y pasar a otra cosa. Para ese punto, yo me estaba divirtiendo. Cada vez que Tony intervenía en nuestra conversación, ellos guardaban silencio, y le prestaban la máxima atención posible. Me dio la impresión que trataban de absorber y conocer todo cuanto podían en ese poco tiempo, como si intentaran de adivinar qué relación tenia conmigo, dado que jamás había llevado yo un desconocido a nuestras salidas.

Cuando salimos de la película, dimos la acostumbrada vuelta por el centro comercial, para comentar la película y luego sin más yo dije:

—Gi “nosotros” nos tenemos que ir…

Ella tenía una mirada inescrutable, y me respondió:

—Seguro, dale, hablamos —me beso en la mejilla y me abrazo, luego hizo lo mismo con él— ¡Nos vemos!

Mientras nos alejábamos por el corredor, resistí el impulso de volverme, para que todo fuera perfecto. Aunque Tony no es mi novio, y nunca lo será, usarlo para evaluar la reacción de mis amigos, fue lo mejor que pude hacer por mi orgullo y independencia en ese día. Era libre, no me importaba nada, no me asuste un poquito, ni me importo realmente si ellos entendían o no. Era independiente y orgulloso, todo en uno.

Todo esto sucedió el lunes 5 de Julio del 2010.

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Oda a la mayoría de cosas absurdas de este blog y el ambiente.

 

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La semana pasada le escribí a un amigo para invitarlo al cine. Mi objetivo era en realidad que invitara a un tercero que me gusta mucho, pero del cual, estúpidamente no tengo su teléfono, sino su PIN y al parecer tiene problemas con su Blackshit (Solo me tarde un mes para olvidar que los teléfonos siguen teniendo un número, y que hay mensajes de texto), en fin. El caso es que entre la cola, los mensajes, y un error en la comunicación, terminamos viéndonos a eso de las 10 y media de la noche. Nunca pudimos encontrar a ese tercero, así que terminamos comiendo hamburguesas en algún sitio de balas frías en Agua Blanca.

Imaginar que más tarde, luego de esa enorme cantidad de salsa, probablemente me iba a dar acidez, me dio energía para decirle que fuéramos a tomarnos algo más fuerte que una colita. Como él tampoco tenía nada mejor que hacer, no sólo accedió, sino que además me dijo que conocía un sitio de reciente inauguración llamado Mansión G. Estaba en una zona relativamente bien y cerca, por lo que nos dirigimos hasta allá.

Al llegar a la puerta un sujeto vestido de poliéster me dijo que no podía pasar con mi sweater (Que no era tal cosa, se trataba de una chaqueta de tela impermeable muy fina que valía más que su ropa 100% no natural). Trate de que no me molestara eso, además que reconozco que andaba bastante casual como para andar armando un show. Deje la chaqueta en el carro y entramos. Ya había gastado 70 Bs. F. y no tenía ni cinco minutos en el lugar (60 Bs. F. la entrada y 10 en el “estacionamiento” al aire libre, y si me preguntan, de dudosa seguridad). Por lo menos tenían barra libre, pero no había mucha variedad, sólo cervezas nacionales, ron nacional, y algo que el sujeto descamisado del bar insistió en decirme que era vodka, pero seguramente me hubiese servido como combustible para mi carro, o al menos como refrigerante. Seguí tratando de que no me molestara eso tampoco. El lugar era una discoteca gay promedio: Nula decoración, algo pequeña, y hasta ese momento con la cantidad exacta de personas. Al menos había una terraza libre de cigarrillo –que no de María Juana- donde pudimos conversar.

A eso de las 2 a.m. y cuando ya había decidido que tenía suficiente sueño, como para dejar de criticar a la gente y marcharme, sucedieron varios hechos curiosos: Uno de esos muchachos especiales que se planchan el cabello y su “amiga” (el le decía así, pero parecía ser hombre) se sentaron junto a nosotros. En ese punto el lugar estaba tan lleno, que dentro olía a “mono” como dice mi abuelita, y afuera estabas siendo drogado lentamente. El muchacho nos pregunto si teníamos una plancha, o un ventilador –vaya usted a saber para qué- pero nosotros solo nos limitamos a sonreír, y quizá en un gesto amable, le respondimos que no. Luego de que el muchacho comenzara a bailar frente a nosotros, solo, y en una forma francamente ridícula, mi amigo fue al baño, para finalmente “irnos”. Y ahí quede yo, solo con las dos amigas, y con la gente que cada rato se acercaba a la esquina donde me encontraba, para tener una relación más cercana con su María Juana… Luego vino otro muchacho: Vestía de franelilla negra, chaqueta negra y zapatos de esos Jump. De no haber sido por el sitio, jamás hubiese pensado que era gay.

Y luego el muchacho de la chaqueta negra unió dos poltronas y se acostó.

Y más tarde se puso la chaqueta en la cara y se la quitaba solo para sorber un poco de su anticongelante.

Cuando mi amigo llego, estaba tan aburrido, que nos pusimos a cruzar algunas palabras con las amigas. En eso se me ocurrió pedirles una foto, y una de ellas me dice esto:

— ¡No! ¡Cuando me maquille! Así no… Eres mala, eres muy mala.

Para ese punto, mi cara debió ser muy graciosa, porque mi amigo estaba cuajado de la risa. El caso es que como venganza, nuestra nueva enemiga, empezó a bailar más escandaloso, y despertó al sujeto acostado. Cuando vio aquello, el se sentó lo más alejado posible y luego nuestra enemiga, le susurro algo al oído, agarro a su compañero de la mano y se marcho… El sujeto se nos quedo viendo de una forma francamente desconcertante, hasta que finalmente yo me atreví a hablarle y le dije algo parecido a esto:

—No sé qué te dijeron, pero no los conocemos, y tampoco andamos con ellos.

Sentí como un alivio cuando el sujeto sonrió y me di cuenta que no estaba tan borracho como llegue a pensar en un principio. Se llamaba Jason.

Luego de eso vino lo típico, le conocimos, y nos conto que era un albañil.

Y después me di cuenta que me gustaba más de lo que hubiese admitido sin el anticongelante circulando por mi organismo.

Como a las 3 y media, ya nos encontramos charlando animadamente. Nos enteramos que era un nuevo en esto de los sitios de ambiente. Que había venido con unos conocidos que “le sacaron el culo” y como si hubieran sido invocados llegaron los conocidos. Mucho tendría que criticar de esos feos, con aires de diva que nos miraron de arriba abajo, como si su mirada fuera a matarnos, pero no lo haré. El punto es que ellos insistieron en cuadrar al albañil, con otro chamo que estaba, me disculpan, en la mierda, no hay otra forma de describirlo mejor. Jason no sólo se nego, sino que nos insto a movernos de lugar, por lo que nos dirigimos al segundo piso.

Y luego vinieron los conocidos al segundo piso también y otro que no estaba tan en la mierda trato de besarlo en el baño.

Después vino una mujer muy fuerte y le dijo que dejara de perder el tiempo, refiriéndose a nosotros.

Y minutos más tarde cuando lo vinieron buscar una tercera vez, de forma bastante molesta, y halándolo por el brazo, nos dijo al ritmo de la música que bailábamos: “Le voy a dar un coñazo”… Y pum!

Por supuesto no le dio el golpe, pero el pum fue lo que vi en mi cabeza cuando me imagine involucrado en semejante situación. Lo tranquilizamos, y mi amigo se le ocurrió decirle que por qué no se besaba con el chamo y ya:

—No me gusta, no sé por qué andan con esas —y luego se vuelve hacia mí y me susurra—: Al que quiero besar es a otro…

Me sentí mal. El anticongelante se me subió a la cabeza y todo me daba vueltas. No tenía rabia o depresión, pensé que tal vez era algún tipo de retribución cósmica por meterme con todo el mundo, aunque sea en mi mente… Después de eso sólo quería tomarme cinco vasos de agua, acostarme y olvidarme de todo.

Y luego me entere que Jason llamo a amigo.

Después me di cuenta que me afecto más de lo que pensaba, y por eso es que estamos aquí.

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Prefiero el respeto a la aceptación.

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 En varias oportunidades he tocado sutilmente el tema de la homofobia en este blog, sin embargo, es fácil adivinar que no soy precisamente lo que se llama, un activista de los derechos homosexuales. Sé que muchos me odiaran y perderé lectores y equis, pero no comulgo con ese activismo homosexual que pretende obligarme a salir en un carnaval cierto día del año a marchar por unos derechos, cuya mayoría asistente no tiene bien claro. La razón es bien sencilla: Aunque los que marchan, como los que no, me vean, y me identifiquen como parte de ese colectivo, yo no me siento identificado con ellos. Repito, esto no tiene nada que ver con lo que yo opine acerca de la marcha, o si me parece buena o mala, simplemente se trata de mi sentimiento (tampoco quita que algún día asista por simple curiosidad).

La introducción anterior es necesaria, para exponer mi siguiente idea: Yo me considero un ciudadano común, cuya única diferencia con aquellos que dicen ser “normales” es que se acuesta con personas de su mismo sexo. Nunca he esperado que un hetero acepte tal idea, simplemente, quiero que mi derecho a hacer lo que me plazca, con quien quiera, en forma consensuada, sea respetado por los otros ciudadanos comunes. Yo no quiero formar parte de un conglomerado aislado de la sociedad, sólo por la forma en que practica el sexo.

Todo esto viene a colación por un artículo por demás absurdo, escrito por quien parece, es una especie de comediante, llamado José Rafael Guzmán. Pueden leer el artículo en el siguiente enlace (http://sacatuladomasacido.com/index.php/26/05/2010/del-closet-a-la-labor/). Desconozco completamente la intención de la persona que escribió eso. Dudo que haya sido en mal plan, pero aún así, considero que cuando jugamos a ser una figura conocida, hay que cuidar muchísimo lo que decimos. Me voy a abstener de comentar sobre el párrafo introductorio (que no le faltan perlas) para pasar a lo que realmente origino mi molestia:

“Ser gay no es una limitante, al contrario cada vez tiene más auge y hasta está de moda”

Hacer stand up comedy en Venezuela, décadas después que paso el furor en todo el mundo, si puede ser considerado una moda (pasada), pero mi preferencia sexual no la escogí porque mi vecino de al lado cuando tenía 11 años me dijo que era algo fino y en auge, de hecho ¿Tu recuerdas el día que escogiste ser hetero? ¿Estaba de moda en esos días? Ah no, seguramente tú naciste así ¿No? Por otro lado, también es posible que el señor use la palabra moda, refiriéndose a ese colectivo o estereotipo de gay mas femenino, con los cuales, no nos identificamos todos. Cada razón de ser de esa desafortunada línea, me parece más reprochable que la otra. Continuemos:

“Hay carreras y oficios que los gays tomaron para ellos, por ejemplo los sobrecargos, un gran porcentaje de los sobrecargos son gays y claro, qué sentido tiene ser sobrecargo sin ser gay, con esto no digo que todos los sobrecargos sean gays, pero deberían”

Para los que no sepan, los sobrecargos, son el equivalente masculino de las aeromozas. No sé qué pensar de ese párrafo. A veces creo que trato de ser gracioso (sin éxito), o tal vez, es la mejor muestra de la homofobia solapada que encierra todo este escrito, que pretende deliberadamente, insinuar que los gays formamos parte de un ghetto que sólo puede ejercer profesiones especificas, dada su femineidad implícita. Y lo de las profesiones continúa y empeora:

“Por lo menos el 20% de los odontólogos en Venezuela son gays y por lo general, son los mejores odontólogos; también hay chef gays, casi todos son pasteleros, y repito qué sentido tiene ser pastelero si no eres gay; hay también militares gays, que es una opción para los gays agresivos, y si eres un gay agresivo y no eres militar, puedes ser instructor; hay abogados gays (…) lo que me indica que los gays están esparcidos por el mundo, incluso más que los chinos”

Nada que agregar, más que si intentaste ser gracioso, jocoso o irreverente… No lo lograste.

Aunque no lo crean tener un amigo gay es sumamente útil (mientras no se enamore de ti) y aunque no lo crean… yo no soy gay. Por cierto, uno de cada diez hombres es gay (por lo menos en Argentina).

Me pregunto cómo habría continuado el párrafo anterior, tal vez así: “Si, el amigo gay es muy útil, porque si es de esos pajuos que se enamoran de ti y no te dicen, le puedes pedir que te lave la ropa, que te haga recados, que te haga la segunda con sus amigas sexy, definitivamente, un amigo gay es mejor hasta que tener una camioneta Merú, pero es extraño porque los gays no deben tener sentimientos, seguro les gustan todos los hombres y ya”.

Al final me queda la sensación, que para este muchacho, somos una especie de sujetos que adoptaron una moda cool, y por lo tanto (tal vez mientras dure el furor de lo que él debe considerar un tendencia pasajera) es súper chévere tenernos al lado.

Quiero finalizar este post dejando algo bien claro: Aunque el artículo haya sido escrito como una gran broma (ahora lo dudo), considero que estos temas delicados no deben ser tratados o utilizados a la ligera, para dotar un escrito carente de humor, con aires de falsa modernidad o “coolness”. No hay nada más feo que decir que acepto a los gays y rematarlo con frases tipo “Pero bien lejos con ellos”. Es muy fácil decir que aceptamos algo, cuando en el fondo solo querernos sectorizarlo a una peluquería, a un pasillo de avión, a una pastelería, a una mugrienta esquina de la ciudad. Quieran o no, yo formo parte de esta sociedad, tengo tanto derecho como tú de llevar a mi cuarto a quien me plazca, puedo ser abogado, policía o lo que desee, y a la hora del té, no hay militares gays, ni militares heteros, solamente hay militares íntegros y militares corruptos. No te pido, ni necesito que me aceptes. No necesito gente hetero, homofóbica de closet, tratando de parecer moderna y adoptando una falsa aceptación, solo quiero tener los mismos derechos que el resto de los ciudadanos.

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No son solo zapatos.

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Acaso porque hoy fui a ver Sex and the city 2, y horas antes hablaba con un amigo sobre la serie por G-talk, el cual me dijo algo como esto: “Yo he visto algunos episodios con mi novio, pero me dio dolor de cabeza cuando empezaron a hablar de zapatos”, me permito hacer este post, aunque nadie lo lea o comente (No me importa, este es mi blog).

Sex and the city, no son solo zapatos, ni vestidos costosos, ni vestuarios extravagantes de Carrie. Sex and the city (En adelante SATC), constituye en su conjunto una brillante disertación sobre todos los asuntos con los cuales tenemos que lidiar, en mayor o menor medida las personas solteras, y para demostrarlo, me permito reseñar algunos de mis episodios favoritos de las dos primeras temporadas:

Season 1. Sex and the city: El episodio piloto constituye un pequeño abreboca de lo que es Carrie y sus tres amigas, se presentan todos los personajes, Carrie habla de su columna en The New York Star, y nos deja con el primer momento brillante de la serie, (Además del monologo inicial de Carrie sobre el fin de la inocencia), cuando ella le dice sutilmente a Mr. Big que no cree aquello de que él nunca se haya acostado con alguien sólo por el placer de tener sexo. Entonces él responde: “Oh, ya entiendo, entonces tu nunca te has enamorado”. Carrie se queda con cara de ponchada, y de repente baja de su nube de sabelotodo que adopto desde el principio del episodio. Simplemente genial.

Season 1. Valley of the twenty-something guys: Carrie, en parte animada por Samantha comienza a salir con un chico 10 años menor que ella. Esto la introduce en un mundo que ya conocía muy bien, pero que la hace sentirse rejuvenecida por breves instantes. Un episodio lleno de elucubraciones divertidas sobre salir con alguien más joven que tu, y constituye en mi opinión, en el capítulo más divertido de la temporada 1.

Season 2. They shoot single people, Don’t they?: Luego de una noche de copas, Carrie acude a una sesión de fotos, donde aprovechando el terrible look de la resaca, es engañada para aparecer en un artículo que deja muy mal paradas a las solteras en sus 30’s. El escrito logra romper con los cimientos de todas las chicas sobre su vida de solteras y inútilmente tratan de comenzar relaciones que en el fondo saben van fracasar. Una vez que la lección es aprendida, Carrie, sentada en una mesa sola, con una copa de vino, nos deja con una de sus numerosas frases: “Sin importar cuán duro sea, a veces, es mejor estar sólo que fingir. Así que me senté ahí, y tome una copa de vino, sin amigos, sin libros, sin armas… Sin fingir”. Mi episodio favorito de la serie ever.

Season 2. Games people play: Carrie no para de hablar de su rompimiento con Big, así que sus amigas cansadas de oírla, la envían a un psicólogo. El especialista sugiere que el problema no son los hombres con que ella ha salido, sino ella misma, quien no sabe escogerlos. Carrie considera que la mujer está equivocada, pero continua yendo a la consulta por que en la sala de espera conoció a Seth, otro paciente. El episodio resulta una disertación acerca del tiempo que perdemos fingiendo lo que no somos, o escondiendo lo que sentimos, al iniciar una relación. Un desenlace tan divertido como aleccionador y que Seth es interpretado por Jon Bon Jovi, le ponen la guinda a este capítulo.

Podría continuar el resto de la noche, en especial con la segunda temporada, pero si luego de ver las dos primeras temporadas aun piensas que son sólo zapatos, no continúes. Algunos hechos interesantes:

-Entre episodios pasa una cantidad considerable de tiempo, por lo que eso de que salen con muchos tipos cada noche, es un comentario absurdo, y sin conocimiento de causa. Presten atención a los detalles como el cabello de Carrie y como situaciones inconclusas en un episodio, fueron resueltas, y son comentadas como algo lejano, en el siguiente.

-Eso de que en realidad son hombres gays disfrazados de mujeres, es absurdo también. La serie simplemente es como el hogar de la gente soltera, hetero, gay, mujer u hombre. Punto.

-En la vida real, Candance Bushnell, la autora del libro que inspiro la serie, nunca se caso con Big, el se quedo con Natasha, y en mi opinión el verdadero final de la serie es un relato corto y supremamente divertido que se encuentra en el libro “4 Rubias” escrito por Bushnell, donde una mujer de la cual nunca llegamos a saber el nombre, viaja a Londres para escribir de Sexo allá (y cuyo objetivo secreto es conseguir lo que no tenia en NY: Un marido), termina enamorada de un sujeto vestido de Prada que conoce en el avión de regreso. Una de las cosas más divertidas que haya podido leer alguna vez. Los dejo con un pequeño párrafo del libro (el cual jamás en la vida pienso prestar a NADIE):

“Como soy una de esas americanas listas que se las arreglan para convencer a todos que están mejor solas, necesitaba una tapadera. Y la encontré; un importante periódico británico me pagaba espléndidamente para escribir sobre el sexo en Londres. Si es que lo había, claro.

Era el tipo de misión que implica grandes cantidades de alcohol, salidas nocturnas y visitas a los bares, actividades que constituían mi especialidad. Que es en primer lugar la razón por la cual yo no tenía un marido.”

No se puede tener más Carrie que eso… =)