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¿Cómo sabes cuándo todo se acabó?



¡Oh terminar con alguien..! ¡Oh que alguien te termine..! Gran parte de la vida se nos va en ello. Cuando la gente se casa, firma un acuerdo prenupcial, es decir antes de dar el paso ya están hablando cómo van a terminar y lo que cada uno quiere en el proceso. Luego vienen largas horas de deshidratación junto a la almohada, charlas interminables con tus amigos mas cercanos donde ellos harán todo lo posible por estar de tu lado y lo mas importante: viene un periodo donde te dices a ti mismo que no es tu culpa.

Pero las cosas se acaban cuando se acaban (duh!) y cuando un amigo te llama y te cuenta lo que pasó o cuando tu lo llamas a él para decirle, en realidad le estás soltando algo que él ya sabía, porque el último en darte cuenta que todo se acabo siempre eres tu mismo.

¿Cuándo se acabó lo de M. y Sr. Intenso?

Pocas cosas me obsesionaron mas que la ruptura de Sr. Intenso con su otrora marido y compañero de negocios. El nos contó un día, luego de eso yo dije de todo, lo regañé y finalmente terminé hablando un poco de ello la semana antepasada, para alivio de mis amigos quienes seguramente ya estaban hartos de escucharme.

Pero en serio yo no dejaba de estar obsesionado con el tema. Luego de cenar con alguno de mis amigos llegaba a la casa y no dejaba de pasarme del escritorio a la cama y de la cama al escritorio. Prendía la computadora y trataba de dejarlo ir, pero luego no tenia mas remedio que comportame como una marica chismosa cualquiera y seguía fastidiando a todos con el asunto y finalizaba con frases tipo: “yo no sería capaz de hacer algo así”. Pero luego cuando cerraba el chat me preguntaba ¿y si en algún momento era capaz? o peor aún ¿y si quien estuviese conmigo en un momento determinado era capaz?

Después me puse a pensar que tal vez no era un tema de capacidad o escrúpulos, tal vez era mas que allí no había nada y ninguno de los dos se había dado cuenta que todo se había acabado, como también acotó Sr. Controlador en algún punto. Recordé un día que salí con Sr. Intenso y hablamos entre otras cosas de Blandi y sus castings, luego surgió el tema del verano ardiente y para mi sorpresa llegamos a la conclusión de que todo esa ira que tenía acumulada se debía probablemente a los dos meses sin nada de nada. Claro, en esa época M. estaba lejos por motivos familiares, pero siempre cabe la pregunta ¿cuánto tiempo puede aguantar una relación sin? ¿a pesar de que tengas problemas no te dan ganas de tomar un avión o bus y atender ese asunto? Después de todo, forma parte de la pirámide de Maslow.

Luego recordé un día que él nos dijo:

—No se cómo explicarlo, pero a mi me gusta la persona que soy cuando estoy con M.

Y cada vez que repito esa frase en mi cabeza tengo que decirme que eso de ninguna forma puede estar bien. Ser otra cosa, por más que te haga feliz, debe cansar.

La comezón del séptimo año y las dudas del decimo (y pronto el onceavo).

Yo supe que todo se había acabado en Sr. Controlador y J. un día que nos encontrábamos compartiendo un dulce y surgió el tema de organizarse.

—Yo no sé si lo que te genera dudas a ti es que el apartamento este solo a nombre de uno de los dos, pero hay formas legales en que pueden resolver eso, mucha gente lo hace —le explico y J. se me queda viendo, creo que o bien no le da crédito a mis palabras o tal vez fue que llegué muy lejos metiéndome en un tema que no es mi problema.
—Yo le he dicho eso —dice Sr. Controlador

Pero entonces el aire cambia. J. dice algo que tal vez no recuerdo por ininteligible o porque no tenia ningún tipo de sentido. En ese momento era el 9no año.

—Su mejor plan es que nos mudemos a casa de su mama en un anexo o algo así. El quiere comprarse una camioneta —me dijo luego Sr. Controlador.

Y eso me dolió. Me dolió por él que merece mucho mas que un ser humano terco que no puede entender a nadie mas que a él mismo. Me dolió por el tiempo perdido ¿quién nos garantiza que luego de 10 años de conocernos alguien de verdad va a entendernos? Ese día me deprimí y me prometí que jamás me sacrificaría tanto por una persona. Me dije que si era necesario terminaría solo y orgulloso.

Luego recordé otras cosas como cuando lo conocí en las puertas del 5to año y me pareció que no se trataban del todo bien. Reviví la época en que rompieron brevemente y mi amigo parecía mas feliz, mas o menos en el séptimo año. También me pasee por los recuerdos de ese tal vez octavo año, donde se abrió la puerta y J. fue a un viaje a la playa y compartió con todos los amigos de Sr. Controlador ¿cómo se me metieron en ese desastre?

Luego leo un tweet:

‘@Frankstopper: "Sólo porque te acostumbraste a algo no significa que te guste"’

Y sigo sin saber que pensar.

Y las amistades también mueren

—¿Y él todavía me odia? —le pregunto.
—Don’t know —responde él—. Esas peleas de ustedes son chimbas.

Entonces supuse que le había contado cualquier cosa de mi, pero qué importa de todos modos.

—Si, son chimbas —digo simplemente.

Jude y el no saber qué hacer

—El otro día Sr. Arrogante me escribió por Grindr®
—¿Por qué tienes eso en tu teléfono? —le pregunto.
—Tu también lo tienes.
—No es el punto. Continúa.
—El punto es que puede que vuelva a salir con él
—¿Para qué?
—No lo sé.

Luego me pregunto si tener la aplicación en mi teléfono puede generarme alguna situación. Recordé cuando alguien le dijo a Sr. Indeciso que yo estaba en esa red, seguramente para sembrar algún tipo de reconcomio entre nosotros.

Entonces decido borrarla. Lo mío aún no se acaba.

¿Se acabó o no se acabó?

En mi post pasado dejaron un comentario. Luego de leerlo pienso que cuando caes en ese loop y ya no están en sintonía probablemente es el momento en que ya se acabó.

Tal vez algo así fue lo que le paso a Sr. Valencia y Blandi. Unas personas con material para ser una power couple, pero que simplemente no podían tener un plan juntos.

—Yo me sentía como un accesorio estando con él —llegó a comentar Blandi en una ocasión.

Aunque el tiempo que estuvieron fue muy breve, también recordé un viaje nefasto a Maracay donde Sr. Valencia hizo tantas pataletas que si yo hubiese tenido una vida satisfactoria en el liceo tal vez me habría identificado, pero no es el caso. El caso es que probablemente ese fue el día en que todo se acabó porque ¿qué esperar de la vida y de la otra persona cuando no la pueden pasar bien por el simple hecho de estar juntos así estén pisando un charco de sabe que Dios en un antro? ¿no se trata de eso?

Lo que si definitivamente se acabó es este post.



¡Nos vemos el otro fin!
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Los poderosos



Una vez escribí como “hacerse con una reputación” por mas tonto o increíble que parezca afecta la forma en que te tratan los demás (ver). Parece algo absurdo porque después de todo, se supone que los hombres “no somos así”, pero resulta que si somos así y más.

No obstante hay un tipo de hombre que no sufre ninguna de esas cosas. Son sujetos de buena familia, de apellidos raros o de una gran belleza, que para bien o para mal están al margen de todo eso. Es de común acuerdo que estas personas pueden hacer lo que les de gana, con quien les de la gana y luego salir airosos de la situación sin que ello les afecte en lo más mínimo. Para estos hombres no existe tal cosa llamada “reputación”.

Sr. Valencia

Sr. Valencia es médico. Es alto y guapo. A dónde quiera que va siempre llama la atención. Yo comencé a saber de él por un amigo que siempre lo “stalkeaba” en las redes sociales. Como me parecía bonito lo añadí a mi lista secreta de “stalkeo”. Nunca hace daño seguir a un personaje digno de nuestra valencianidad.

Luego “coincidimos” (entre comillas porque era una fiesta paga) en una fiesta en la que él y el resto de su promoción eran los anfitriones. Era muy fácil darse cuenta que donde quiera que pasaba la gente decía cosas sobre él. Inclusive las personas con quien andaba tenían algún chisme o algo jugoso que decir. Me preguntaba ¿cómo alguien con semejantes historias podía andar por ahí tan tranquilo? Mientras pensaba eso lo veía con la camisa negra de su promoción posando en una foto.

Luego lo increíble pasó. Blandi y Sr. Valencia comenzaron a salir. Blandi sabía algo de “su reputación” y ocasionalmente hacía “chistes” al respecto que no voy a mencionar.  Pero la cuestión es esa. Un terapeuta me dijo hace poco que cuando nos enfrentan a una situación seria o real y nos reímos o hacemos un chiste, en cierta forma estamos admitiendo que es real. También recuerdo una conversación que considero mi inspiración para este tema:

—¿No te da como “algo” salir con alguien tan “popular”? —le pregunto.
—La verdad es que yo no quiero salir con él por lo que representa, simplemente me gusta y ya.

En una simple frase estaba resumido todo. Eso jamás habría pasado con alguien feo o pobre.

Príncipes y princesos

La historia de amor entre el príncipe de origen probablemente italiano al que llamaremos Prince Graziani y su Princeso P. Venturi (seguro italiano también), es probablemente lo mas cercano a la farándula que tenemos en Valencia.

Venturi es tan guapo que cuando lo ves en persona no queda mas que preguntarse si es real o fue que te atropelló un Aveo® dos puertas en el Viñedo mientras caminabas hacia Galerías. Por otro lado Graziani además de guapo (no tanto como el otro), es adinerado… Y mucho.

Era casi un hecho que dos seres de ese calibre se iban a encontrar estudiando la misma carrera sobrevalorada (medicina) en el único lugar que se puede estudiarla cerca (UC) y que inmediatamente tendrían algo, porque siendo francos ¿con quién más podrían salir?

De manera que si estabas atento o preguntabas, te llegaban miles de detalles de ellos sin hacer mucho esfuerzo. Fotos, conversaciones, chismes. Cada gay en Valencia que los seguía sabía una parte de la novela porque los vio en algún sitio, poseía un amigo en común con ellos, los tenia en Facebook o simplemente lo inventaba. También cada cual tenía su favorito. El mío es Graziani.

Pero no todo era un camino de rosas. Las personas de ese calibre tienen responsabilidades que no entendemos. Se deben a un apellido, a un estatus, a una familia o una cuenta bancaria de sus padres y deben hacer muchas cosas para mantenerlas. Es probablemente el caso de P. Venturi, que vivía en Narnia y eso alimentaba las mas bajas pasiones de muchas mujeres. P. Graziani por otro lado no solo vivía fuera de Narnia con Aslan y toda la comitiva sino que además era la mejor amiga de todas esa mujeres. Una paradoja.

En la misma fiesta

En la misma fiesta donde esta Sr. Valencia tomándose fotos sin ni siquiera darse por enterado todo lo que comenta la gente sobre él, también está P. Venturi y no solamente se pasea por ahí con su belleza de ciencia ficción, sino que además va a cantar. Sr. Controlador esta al borde de la histeria, justo como las mujeres delusional que gritan cosas mientras él y su grupo suben a la tarima y hacen ese pasito nefasto de Servando y Florentino que tanto daño ha hecho. Pero cuando eres así de hermoso todo se te perdona.

Por otro lado P. Graziani, como todo el mundo obviamente sabe, esta en otro estado, haciendo su rural. A las 2 a.m. cuando la mayoría esta borracha un rumor causa una conmoción. Al parecer una de las mujeres engañadas “triunfó” y se besó con P. Venturi delante de todos y no solo eso, se lo llevo a quien sabe que lugar.

Fue el inicio del fin de la historia de amor de esos príncipes. Ya no llegaron mas fotos de fiestas. La historia se acabó. Un día entro a Conos® con Sr. Controlador y veo P. Graziani (mi favorito) flanqueado de cinco mujeres. Luego de superar mi histeria, colegí que obviamente no estaba en una relación, lo cual me parecía lógico ¿con quien podría el salir en Valencia luego de P. Venturi?


Lo que te de la gana

Otro día estoy en uno de esos concesionarios tristes a ver si logro conseguir cualquiera de esos carros chinos y allí esta P. Venturi. Hice mi trabajo de paparrazi enviando una foto a los interesados por Whatsapp®. Comprobé de primera mano como me llegaban las fotos a mi. Me pregunté como alguien de tan extraordinaria belleza no había escogido el camino fácil de salir de Narnia y evitarse la humillación de tener que rogar por un carro en un lugar así. Cuanto ya estamos a punto de ser atendidos me habló:

—¿Tu también vienes con Levy?
—Si —respondo.
—Ya vamos a pasar ¿desde cuando estás en lista?
—Diciembre.
—Ya vamos a pasar —repite.

La observación era tan tonta, pero el era tan hermoso, que nada importaba.  Después que vi a la vendedora sonriendo mientras el se marchaba, comprendí que después de todo y pesar de haber escogido el camino difícil él estaría bien. Le darían su carro antes que a mi y ya se conseguiría a otro P. Venturi; después de todo las personas como él pueden hacer lo que les de la gana.

Un año después

Un año después estoy en la misma fiesta de médicos pero con personas distintas. Sr. Valencia pasa y uno de los que está ahí se le queda mirando. Es tan evidente que le pregunto:

—¿Lo conoces?
—Algo… y no me importa.

¡Hasta el próximo sábado!
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Hacer amigos en Valencia (y tal vez en cualquier otro lugar)… A mi manera



Este post esta dedicado a todas esas personas que aún se la pasan repitiendo ese viejo mensaje de que los valencianos son una mierda. Les tengo una noticia: Eso no tiene que ver con la ciudad, pueden ser ustedes. La imagen es cortesía de Sr. Controlador :)

Si usted esta de visita en Valencia pero no nació aquí, o por alguna razón que ni yo mismo puedo alcanzar a comprender se ha mudado para acá, siga leyendo. También pueden haber aquí ideas interesantes para cualquier otra ciudad/pueblo en otra parte del tercer mundo.


La iniciación

Cuando regresé a Valencia no conocía a nadie. En el colegio me fue mal. Además yo soy de otra época: No habían celulares. De manera que perdí casi todo el contacto con la gente que conocía ¿por dónde empezar? Tampoco soy muy fan del Facebook: Odio tomarme fotos, salir en fotos y todo lo que eso implica. Tomó muy pocos momentos para darme cuenta al abrir mi Facebook que si esas personas no me cayeron bien en el liceo mucho menos iban a hacerlo ahora que tenían dos muchachos, de manera que solo hice un álbum de “variadas” y me salí de allí.

Paradójicamente no debes salir solo

Valencia es una ciudad difícil. Los mas radicales dicen que aquí se come mucha… tu sabes. Pero no me gusta verlo así. Sucede que si miras con mayor atención la gente aquí es desconfiada y mucho. No esta en una persona de acá creer que tu te le acercas con el simple interés de conocerle, lo cual en la mayoría de los casos resulta ser cierto. Al menos acostarte con él quieres, por decir lo menos.

Un día estoy con unos amigos cuando aún existía “Gente muy importante” y veo a alguien solo y suficientemente interesante. Les digo:

—Deberíamos decirle que se una con nosotros.
—¡Estás loco! —me dicen— ¡anda tú si quieres!

No sabía que pensar al respecto.

No obstante, una foto te ayuda a conocer a tu mejor amigo

Pero por una foto conocí a uno de mis mejores amigos. Fue un proceso largo. La foto sirvió para darnos cuenta que vivíamos en el mismo municipio. Luego de eso me costó entrar en su vida. Una vez le tuve que aplicar la ley del hielo, pero poco a poco, dentro de sus múltiples ocupaciones familiares y personales comenzó a considerarme como un amigo de verdad. Nunca dejo de darle gracias al día que publicó esa imagen.

Reuniones random

Un día estoy en Locatel® con Sr. Controlador, viendo productos para diabéticos.

—Allá están unos amigos, vamos a saludarlos —me dice Sr. Controlador

Luego de las presentaciones veo que el novio del amigo de mi amigo me mira a través del cristal de sus lentes con aprehensión. Yo le respondo de la misma manera. Luego el se concentra en su novio y yo en Sr. Controlador. Ese fue el primer encuentro.

Otro día Sr. Controlador lo invita a tomar café y también estoy yo. Ese día pude hablar con él. En ese momento decidí que era una persona chévere. En esa época teníamos Blackberrys, so, intercambiamos PIN.

Y luego chateábamos mucho.

Y luego fuimos a Primo café nosotros dos, sin Sr. Controlador.

Para cuando fuimos la primera vez juntos a Green Hill Zone yo ya sabía que su apodo sería Blandi.

Tom-Tom

Antes también había una página que se llamaba Gay Romeo. A través de ella di con alguien que lucía muy bien en sus fotos y para mi sorpresa me respondió. Un día cuadramos una cita. Se veía muy diferente con respecto a sus fotos, pero aún así guapo a su manera particular. Para cuando me dijo que jamás había estado con un hombre yo sabía que solo podríamos ser amigos.

Pero fue el inicio de una amistad de mutuos acuerdos. El era menor que yo y se notaba. Salíamos mucho de noche y nos emborrachábamos. Conocíamos gente de internet y la invitamos a salir con nosotros y luego nos burlábamos juntos. Era el único que jamás me decía que no. Con el me regresé de Maracay a las 4am cantando canciones de Britney Spears. Pero luego yo di un paso adelante y él también, pero la brecha entre nosotros creció demasiado. Sus amigos me parecían tontos y tuve que seguir. Sin embargo el cariño sigue ahí.

¿Ustedes salieron sin mi?

Quedé mal con esas cervezas del miércoles —digo.
—Si yo también —dice Sr. Arrogante.
—Ya va… ¿Ustedes salieron a tomar el miércoles? Es decir ¿cuándo? ¿cómo? —preguntó Sr. Intenso
—Bueno el otro día el me dio su numero y cuadramos y ya —respondió Sr. Arrogante— ¿Pasa algo? —pregunta divertido.
—No nada, equis ustedes pueden salir por su cuenta si quieren.

Hacerse el loco

Es muy común acá hacerse el loco para no saludar. Es algo que el ambiente te va metiendo en la cabeza. Por ejemplo entras en una panadería y ves a alguien del trabajo y finges demencia hasta que es inevitable saludarlo. Eres capaz de hablar tapándote la cara con la melena con tal de no saludar a alguien que esta a 10 metros en el mismo bar. Usas el teléfono como un obstructor de la atención cuando alguien conocido esta en el mismo pasillo del super que tú. Es muy difícil para mi entender eso y lo peor es que lo he hecho: Me he tapado la cara con menús en restaurantes que tienen una única estancia. He fingido estar haciendo cálculos trigonométricos en el teléfono mientras camino rápidamente por el pasillo de cualquier centro comercial. He cambiado de dirección sin razón aparente, entre otras cosas que no quiero ni nombrar.

No obstante cosas hermosas pueden pasar cuando rompes ese paradigma. Un día, de nuevo en “Gente muy importante” veo a alguien de Twitter®, estoy con Blandi y otro amigo quienes estaban ocupados en sus dramas del momento. Mi primer instinto valenciano fue hacerme el loco, pero era imposible, él me había visto. Me paso la mano por el cabello y me digo “¡qué carajo!” y camino directamente hacia él…

—Tu eres… —decimos al mismo tiempo.

Y luego viene el “Hola”, “Mucho gusto”, “¡Qué cómico que nos reconocimos de la nada!”, pero a los 15 minutos ya habíamos hecho clic. El estaba con unos amigos y los dejo atrás por seguir hablando con nosotros. Fue una noche muy genial porque conocimos a alguien nuevo e interesante. Para cuando terminó la velada yo ya había decidido que su nombre sería Sr. Intenso.

Dejar la guerra atrás

Hace poco salí con una vieja amiga. Me dice:

—Recuerdo que la primera vez que me diste la cola para el trabajo y te odié por hacerme caminar ese montón de cuadras a la parada
—Yo te odié por el simple hecho de que tuvieras el nervio de pedirme la cola.

Ambos reímos, pero fue bueno recordar eso. Ambos cedimos y ahora somos grandes amigos.

Lo mismo puede aplicar a los newcomers en Valencia. Dejen de pensar que la gente acá es muy diferente y se encontrarán con grandes sorpresas J. Este post es una primera parte. En la segunda viene lo bueno de nuestra gran sociedad Valenciana del Rey.


¡Hasta el otro sábado!
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¿Somos putas o eres entrépito moralista?



Estoy con Blandi en BC y de repente veo que otro de nuestros amigos se esta besando con Sr. Especial. Me doy cuenta al momento, pero Blandi no, así que guardo la información para mí. Días después la comentamos. A Blandi no pareció importarle mucho y eso me hizo quererle mas.

Hace muchos años leía un blog que se llamaba “El blog de Mirko”. Era de un argentino que creo que todos leímos alguna vez (la mayoría de los que lo hacíamos estábamos enamorados de él). Detrás de las historias de ese blog se escondía alguien con mucha inocencia y bastante determinación (eso lo sé ahora) que para ese tiempo estaba pasando por los mismos problemas. En uno de sus post escribió una reflexión, palabras más, palabras menos:

“La relaciones entre hombres son distintas, primero tenemos sexo y luego vamos a lo demás”

Jamás pude olvidar el contenido de esa frase, por muchas razones a lo largo de los años. Al principio era incredulidad. Mirko era mayor que yo, así que ducho en esas cosas, escribió aquello que ahora sé que es verdad. No obstante en ese momento me negué a creerlo. Virgen, influenciado por novelas y desconociendo la dinámica distinta que hay entre las relaciones de los hombres sufría por eso. Principalmente era miedo e inseguridad en mi mismo.

Con el pasar de los años seguí alimentando la ilusión de que aquello no era cierto porque tuve sendas relaciones que empezaron como las peores películas de temática. Uno era un vecino de muchos años y el otro era un compañero de clases al que le explicaba contabilidad superior. Ambas cosas tumultuosas ya fueron ampliamente tratadas acá y la idea no es ser reiterativos.

Después del daño emocional que te dejan los rompimientos solo queda levantar la frente y seguir. Estaba en la calle, con una visión romántica de la vida a los ventipicos de años. Y fue difícil. Pero cuando te encuentras con personas que en vez de preguntarte que escuchas te piden que le mandes fotos desnudo por Hotmail© (era otra época), comienzas a cuestionarte muchas cosas. Por aquellos meses volví a recordar la frase de Mirko y no tuve mas que colegir que era cierta. Siempre a partir de esa reflexión le di gracias a la virgencita de las relaciones que me permitió vivir dos maravillosas experiencias antes de esto.

Pero al parecer no todos leían a Mirko. Las novelas de RCTV y Venevisión. Escuchar tanto a nuestra abuela que había que casarse con un hombre de bien (pero recordemos que esto se lo decía a las mujeres de la familia, no a nosotros) ha hecho mucho daño a nuestra sociedad, de manera que tenemos a varios grupos de personas que no se entienden entre si. Por un lado tenemos varios sujetos que se las dan de santas (con “a” como a ellos les gusta) y digo se las dan, porque en un mundo con Twitter©, Facebook© y Whatsapp® además de la posibilidad de hacer un captura de pantalla y enviar una conversación –lo cual elimina la necesidad de encontrarnos para echarte el chisme- hace muy difícil que se pueda interpretar ese papel con dignidad.

Míster amigos y la negación del sexo casual

Entonces estamos con Míster Amigos en Rico Ricón y el me cuenta qué hizo desastres en cuanto se mudó a Valencia hace unos cuantos años atrás –había alcohol de por medio y mi innegable habilidad para sacar confesiones-. Pero luego habla de otras personas siempre flanqueado de un desconocido del que nadie había oído/visto. Luego ves a Chicolin burlándose de otros, pero de las 4 ocasiones que lo has visto en 2 se ha ido con desconocidos de la discoteca y en las otras dos restantes al menos se a besado con extraños (y una de esas te incluye a ti) ¿Qué nos pasa?

Las pasivas

Y si hablamos de roles sexuales la cosa se pone peor. Tenemos a los todo poderosos “activos”. Ellos a lo suyo: Sus gorras de noche, sus camionetas o el deseo de tenerlas, su odio por las “divas” y todo lo que implique “plumas”. Por otro lado tenemos a los pasivos, alimentando el estereotipo, no solo dando halagos a esa pose casi siempre fingida de los “activos”, sino además comportándose como mujeres: Chismeando del otro, usando frases terribles como “La juan, esa pasiva” cuando ellos también lo son ¿Por qué tu rol sexual debe ser denigrante? ¿Por qué te haces eso? Como leí en twitter: Ambos tipo de personas son 50% divertidos.

Los tuiteros cachifa

Una especie que lejos de estar en extinción se reproduce a una velocidad vertiginosa. Se dedican a quemar a personas en Twitter®. Sus únicas preocupaciones reales parecen ser alguna diva del momento o venida para menos y el trasero ajeno. Una vez vi a uno en un cumpleaños: Jamás salió del celular.

Puta

Cuando fui a Toronto, no me di cuenta que de verdad estaba en otro país hasta que me monté en el subterráneo. Es un metro como cualquier otro, no tiene nada extraordinario, sin embargo son los pasajeros los que hacen la diferencia. Todo el mundo se esfuerza por no tocarse y creo que eso mis amigos, es la gran diferencia que nos separa de una sociedad avanzada y la barbarie en la que vivimos.

Mientras estuve allá hice varios tours. En uno de ellos conocí a un tipo de Carúpano (pueden contar conmigo para hazañas de ese tipo), quien una vez finalizado el paseo y mientras compartíamos espacio en el metro me invitó a su casa, sin películas de por medio, claro y raspado. Yo acepté sin pensarlo mucho (las vacaciones eran de 3 semanas y ya llevaba 2 que nada de nada). Mientras caminábamos las 10 cuadras que separaban su casa del metro comencé a arrepentirme. Incluso llegué a pensar que si estuviese en Valencia no habría hecho algo así. Luego me sentí súper tonto ¿acaso yo le debía ese viaje o mi trasero a alguien? Mientras yo pasaba por todos los tipos de ánimos posibles finalmente llegamos a la casa… Y no pasó nada. Había gente y bueno. Era una especie de Homestay el cual erróneamente él pensó que estaría solo.

Como esa experiencia tengo muchas más y por supuesto no soy el único, por eso la cuento aquí. Porque no tiene nada de extraordinaria, no es especial, es algo que pasa todos los días. No somos putas, somos hombres.

¡Hasta el otro sábado!