Mednight thoughts



Antes no lo parecía, pero hoy me pongo a pensar cuanto he cambiado desde que volví a Valencia y como dicen los compañeros de trabajo de un amigo ¡Me quedo es loco!

Era como si antes estuviese atrapado en una burbuja de la cual no podía salir y me impedía mostrarme tal como era a las personas. Lo curioso es que ni siquiera estoy muy seguro de cuando paso, pero simplemente ahora es así.  Ya no siento miedo si me invitan a un lugar donde “solo habrá desconocidos”. Ya no me importa ir sólo a algún sitio, ni tengo miedo de que mis amigos se mezclen y se conozcan entre ellos pues no hay ninguno que sepa más o menos que el otro. Les confieso algo: Se siente genial.

Con ese ánimo llegue a una fiesta de la promoción 58 de Médicos Cirujanos UC-CHET. Mucha gente hermosa, hablar tonterías con personas que apenas conoces, conversar en un ambiente festivo con uno de tus mejores amigos, y tomarse un par de cocteles con mas hielo del necesario (aunque mucho mejores que los de Rocco’s, todo hay que decirlo). Durante la noche me enteré de algunas cosas, como quien era novio de quien, observé a otros que llevo meses stalkeando por Facebook —no me juzguen, todos tenemos amores platónicos— y escuché frases muy perturbadoras como:

—Conozco a varias parejitas aquí que andan separados pues están con sus familias.

Esa información me entristeció un poco. Recordé mi día de graduación. Un momento muy bonito, a pesar de lo devaluado que significa ser un profesional en este país. En la mía estuvieron mis padres, mi hermano menor (el más cercano). Es un minuto alegre que quieres compartir tus seres queridos, inclusive con esa persona especial y es paradójico como es una cuestión familiar la que lo impide.

Mientras “Guaco” estaba en tarima y observaba a uno de los cantantes —bastante guapo, y no hablo del señor— pensaba que lo único que hacía falta para cerrar la noche era un show de travestidos. Algo dramático que enviara un mensaje a las familias. Pero luego como siempre, se me ocurrió que eso no era lo apropiado. Al final de cuentas todos conocemos mas o menos de que van esos shows. Comencé a observar a esas “parejitas” y pensé que lo que hacia falta eran hijos diciendo algo como: “Papá, ¿Se acuerdan de mi siempre amigo Carlos? Bueno resulta que no somos amigos solamente”.

Pero no todo estaba perdido, luego de la hora del tequila se formó un circulo gigante de doctores donde todos bailaron con todos, incluso los hombres. Fue divertido. Y cuando creía que la cosa no podía ser aún mas tolerante, mi amigo me trajo una botella de agua que se me hizo imposible de abrir, y mientras sufría un tipo enorme se me acerca y extiende su mano. Me estaba ofreciendo ayuda. Le entregue la botella, la abrió con facilidad, y me dice:

—Tu amigo si es rústico…

No le entendí el resto, pero por sus gestos entendí un “No es capaz de ayudarte y te ve sufriendo con esa botella”. Luego cerro el puño y me insto para que hiciera lo mismo y la “chocaramos”. Me dio risa, y mucha más cuando le habló a mi amigo, para decirle algo que ninguno de los dos entendimos.

Mientras salía de lugar me preguntaba ¿Ya estamos en un mundo donde un hombre le ofrece a otro hombre ayuda para abrir una botella de agua sin que eso signifique algo especial? Me encanto la idea, y cuando no podía estar más feliz mire hacia el suelo del estacionamiento y había un billete de Bs.20 abandonado. Lo tome, miré a mi alrededor y luego lo metí en el bolsillo de mi camisa.

“Encontrarse una moneda es de buena suerte, así que un billete de 20 de debe ser la misma suerte 20 veces mejor”, pensé, y luego encendí el motor.

2 comments

The Dreamer | 6 de noviembre de 2011, 21:06

Que post tan genial!

Respecto a "—Conozco a varias parejitas aquí que andan separados pues están con sus familias.", es la dura realidad no solo en eventos sociales sino en los mismos eventos familiares a donde invitas a un desconocido por todos o siempre va el mejor amigo o la mejor amiga, y casualmente, tu y el/ella nunca se les ha conocido novio o novia.

Cuando creces, los comentarios de los familiares crecen y se dificulta ser uno mismo delante de ellos.

Yo te aseguro que si esa fiesta, fuese solo de graduandos y sus amigos, muchas de esas parejitas no estuviesen separados por el sitio. Excepto el caso de aquel que tenga "una imagen que cuidar y se dedique a cantar en escenarios"

Fin n.n

Víctor R. Molina Valladares | 7 de noviembre de 2011, 21:16

Malamañoso