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Prejucios y amistades





He venido aquí a corregir esa visión equivocada que tienen muchos sobre nosotros los gays y nuestras ganas infinitas meterle a todos los hombres, en especial si son nuestros mejores amigos. Si yo he tenido mejores amigos y si con uno tuve algo, pero eso es otro tema. De lo que yo hablo aquí es de otra cosa.


El ex­­-jefe

La primera reunión que tuve con él fue extraña. Me enteré que era mi “coach” por el sistema de información de la firma y tuve que preguntarle a varias personas si sabían quién era.
Luego estamos en su oficina y noto algo súper raro su mirada que decido ignorar un poco.
La conversación pasa de la charla corporativa vacía a la situación más extraña posible: Por un momento nos quedamos en silencio casi todo un minuto.
Unos meses después estamos en un cliente y él es gerente.
—¿Por qué no hablas? —me pregunta constantemente.
La verdad era que me ponía nervioso, pero no en una forma de tensión. Era de esos carajos hetero clásicos que están pendientes de que te equivoques en algo para decir “ayyy vale” y/o chalequearte. Qué puedo decir. Era joven e inexperto en esos momentos.
Pero luego empiezo a hablar y las cosas que yo digo no difieren en desparpajo con estas líneas.
—Era mejor cuando estabas callado —me dice en una oportunidad—. Pero eres una ratica. Está bien.
Después viene una de esas peleas que yo me juré a mí mismo que nunca tendría en el trabajo. Sentados en una sala de conferencia con más de 10 personas, el en un extremo, yo en otro y mientras veo que me reclaman con tanta injusticia no me queda más que alzar la voz.
—Tener una situación familiar difícil, ser robado y REGRESAR al trabajo pasadas las 5 de la tarde es algo que nadie jamás habría hecho y yo estoy aquí para sacarte tu estúpido informe. Así que te agradezco que me dejes en paz y dejes el drama.
Desde ese día juré que lo odiaría.
Luego me invita a almorzar. Y se disculpa, aunque palabras menos palabras más también me dice que me pasé. Y yo sé que no me pasé, pero en nombre de cortar todo por lo sano, también me disculpo.
Desde ese día nos hicimos buenos amigos.
Nos enviábamos mensajes con corazones, nos tratábamos como mujeres “en broma” y general cuando coincidíamos en clientes la pasaba muy bien. Fue mi mejor año en el trabajo.
Pero entonces él se fue a Inglaterra por más de 6 meses. Y sin mi padrino pasaron otras injusticias. El día en el que ocurrió la mayor y habiéndose enterado antes de que pasaría por ser gerente, me escribió un mensaje que nunca olvidaré
Todo estará bien mi pana. No era tu año, pero igual tu eres excelente y cuando regrese eso va a cambiar
Pero por supuesto que todo cambió, porque allí en medio de esa fiesta en la que yo no tenía nada que celebrar me fui… Y no volví a mirar atrás.
El regresó cuando ya no estaba en la firma, pero seguimos siendo amigos. Sin embargo mi vida también cambió. Nuevo trabajo, nueva vida, fuera de Narnia, como dicen. Mi mejor amiga me hizo el favor de preguntarle que pensaba él en realidad de todo aquello. Entonces vino el segundo mensaje de él y que tampoco nunca olvidaré:
“Por mí no hay problema, mientras no quiera cogerme o que me lo coja, todo bien”
Y vaya que eso me dolió. Después de tantos años amistad ¿eso era lo que pensaba de mí? Nunca dije nada.
Pasaron un par de años más y entonces me aparezco en el cumpleaños de su esposa con Sr. Indeciso. Yo pasé toda la noche evitando decirme en voz alta lo que mi amiga finalmente me comentó cuando finalizamos la velada:
—Se comportó, pero obviamente no estaba cómodo con la situación.
Hoy tiene problemas con la esposa y quiero hablar con él, pero ya no puedo. Ya no sale. Somos ex­-amigos también.
 
Pausa y volvemos
Tampoco podemos cerrarnos al hecho que de hecho si hay hombres enamorados de su mejor amigo, pero ¿y qué con eso? En todo caso no pasará nada más que el otro no quiera y ¿Qué acaso todos los hombres heteros no viven eternamente enamorados de sus amigas?
Y sí, yo tuve algo con un mejor amigo de la universidad, pero él era gay. No fue que yo usé algún tipo de magia para nublarle el juicio. Somos iguales al resto de las personas, nos enamoramos en falso, cometemos errores, callamos cuando no debemos y hablamos en el momento inapropiado. No hay nada más dañino para un amistad que un “Oye no me importa que seas marico, pero bueno tu eres mi amigo y equis, pero con el resto de los maricos, bien lejos con ellos”.
 
El vino no nubla el juicio, al contrario
Cuando le vi por primera vez me dije “¡Qué aspecto tan extraño!”.
El resto es historia. Hasta ese día creí que yo jamás llegaría a querer tanto a una persona. Pero a él le quería así.
Después de tantísimo tiempo compartiendo y siendo él abstemio, un día una botella de vino se nos atraviesa en la cocina de su casa, sola por vacaciones además. Yo no era tan fiestero en esa época, pero ya había comenzado mis andanzas, por lo que pude resistir y ver lo que él dijo a continuación empoderado por la bebida. Una confesión. Un “jamas he estado con nadie” que me dejo atónito ¿cómo alguien tan hermoso podría haber pasado todo ese tiempo así? Pero esa confesión era a su vez una invitación. Y yo la acepté.
Después de pasado lo extraño vivimos un corto y hermoso periodo, donde las mariposas (que no son más que miedo de perder al otro, como una vez leí por allí) parecía que iban a salírseme por la boca.
Y las mariposas estaban en lo cierto. Terminamos y de la peor manera: Separados por una boda.
Y ojala hubiese tenido esa magia extraña que creen algunos que posemos. De tenerla aún estaríamos juntos. Pero así son las relaciones, entre dos que se gustan.
 
¿Y entonces?
Nunca pasa nada si dos no lo quieren ¡Hasta el próximo sábado!

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Con unos tragos de más


 
No siempre sucede que todos los personajes están en un solo lugar al mismo tiempo y cuando eso ocurre es mejor prestar un poco más de atención. Tampoco es común que la barra sea libre y los tragos sean más fuertes que de costumbre. Si anexamos eso, muchas cosas pueden decirse, muchas otras tantas confesarse y a la mañana siguiente ya no hay arrepentimiento posible.
Las frases de borracho no se las lleva el viento.

         Jude y los límites

Cuando Jude me ve finge demencia, pues estoy flanqueado de Blandi, Sr. Controlador y Sr. Indeciso. Jude es uno de los nuestros, pero prefiere permanecer encubierto. Enseguida sé que algo va a pasar y espero que sea algo bueno.

Finalmente tengo la oportunidad de ver al novio. Era gordito y me pareció que especialmente esta noche era buena idea que viniese con él. Todo el jodido mundo está en Green Hill Zone HD y nosotros estamos allí también para celebrar ese momento.

Somos los primeros chicharrones pero la fiesta está por comenzar.

Primera ronda de tragos

En la primera ronda de tragos hablamos temas seguros, como la supuesta escasez de lubricante y lo que eso significa.

—En Farmatodo equis todavía hay —dice Sr. Controlador
—Ya uno no puede ni tirar, la crisis ha tocado todos los aspectos —dice Blandi.

Luego llega la gente de La Facultad.

—Ese es Sr. Gris —le susurro a Sr. Controlador— y aquel es el novio.
—¿Y los que están vestidos iguales?
—También son novios —responde Blandi.

Estamos en una época donde parece que cada nuevo estetoscopio está siendo comprado para uso de un miembro de nuestra comunidad.

Luego llega otro más.

—Yo vine solo y ahora me la pasaré con ustedes —Por ahora digamos que se llama Samán.
—Ah entiendo —le replico—, pero aquí las cosas no funcionan así, para entrar a este grupo primero debes llegar a hasta abajo.

Momentos después llega Sr. Intenso con Kid G., su nuevo novio.

Estamos completos. Hora de comenzar a servir y llevar.

Segunda ronda de tragos

 Para la segunda ronda de tragos ya Sr. Controlador esta como en el humor de la cuarta.

—Cuéntame lo que sabes de la que estaba —le digo a Samán.
—No puedo decir nada.
—¿Hay un acuerdo de confidencialidad?
—No, pero no puedo decir nada.
—Tal vez si te ofrezco un trato. Yo tengo una lista de cosas horribles que ha hecho, tal vez si te doy mi lista y tú me das la tuya…
—¿¡Una lista!?
—Así es…

Por un momento casi le pido el número ¿pero qué podría decirme que no sepa ya?

Mas tarde, justo en frente de mi aparece Abog. Baboso… un personaje conocido por nunca rendirse cuando se trata de Blandi. Al verme nos abrazamos.

—¿Dónde está Blandi? —me pregunta.
—Tú lo conoces, debe andar por ahí. Si no lo encuentras tú dudo que te vea entre tantas distracciones.

Yo y las llagas, las llagas y yo.

Tercera ronda de tragos

En la tercera ronda de tragos Sr. Controlador ya está cantando las canciones en voz alta. Luego voy al baño y Jude está a punto de algo indebido con alguien aún más indebido. Seguimos sin hablar.  Desde lejos ladeo la cabeza para decirle “¿Qué rayos estás haciendo?”. Me mira significativamente “No pasa nada”.

Más tarde lo veo bailando con el novio y el susodicho, todo en un pastiche difícil de explicar. Parecía un trio con uno muy poco consciente de lo que estaba pasando en sus narices.

De vuelta en mi grupo bailamos y nos tomamos fotos donde no me gusta como salgo.

—Tu y yo nunca nos gustamos me dice Sr. Intenso.

Después escucho a alguien diciendo “¡Qué wannabe la gente que toma snaps en las rumbas!”. Lo evalúo bien. Es un tipo average cualquiera con Converse® y franelita de algodón básica de Zara®. Es digno de admirar que alguien vestido así tenga el valor de usar la palabra wannabe. Pero decir eso es como una pendiente resbalosa.

Niños jugando juegos de gente grande mientras se pierde la cuenta de los tragos

Bueno lo que a mí me pasó es que choque el carro en la fiesta pasada —me dice Samán.
—Ah, tú eres el que destruyó el Samán de El Viñedo —le digo.
—¿Tu sabes?
—Yo siempre sé todo.

Más tarde llevamos a Sr. Controlador a tomar agua en su carro. Apenas puede caminar correctamente. Luego, un poco más recuperado, él decide irse y Sr. Indeciso y yo andamos con él.

—Si quieren yo los llevo —me ofrece Sr. Intenso.

Mientras eso sucede y se cambian ciertas cosas de carro, yo me quedo en una mesa con Sr. Intenso. Primero hablamos de su primera oferta laboral. Después pasa un súper hombre.

—Herma ese hombre tiene rato viéndome.
—Esta chévere —le respondo.

Al mismo tiempo, en el carro de Sr. Controlador, están Sr. Indeciso y Kid G. Están hablando de muchas cosas.

—Nos conocimos por Grindr® —contó Kid G—. Nos vimos por primera vez el dia de tu cumpleaños —continúa refiriéndose a Sr. Controlador

En su confusión borracha Sr. Controlador recordó como a él le dijeron otra versión. Pero decidió callar.

—A mí me molestaba el hecho de que M. no dejaba ser a Sr. Intenso y por eso yo decidí que había que separarlos —continuó Kid. G.

De vuelta en la mesa…

—Herma yo soy un hombre casado.
—A uno no se le quita nada viendo, tiene unos brazotes —digo a propósito.
—Si verdad ¡Qué tanto!

De vuelta en el carro…

—En un momento sentí que todo iba muy rápido, pero ahora somos muy felices.

Sr. Indeciso tuerce el gesto.

Dr. Sexy

El que faltaba aparece.

Nos comienza a contar algo sobre un “amigo-colega” que tiene que lo trae loco. Mientras habla, como no conozco a la persona a la que se refiere, comienzo a fijarme en la cicatriz de su nariz. No decido si eso lo hace ver mejor o peor.

—Yo ya no sé qué hacer —sigue diciendo—, peleamos, luego nos contentamos. Tenemos una relación de amor odio.
—Lo que tienes que hacer es meterle —puntualiza Blandi.
—Yo creo que ya no va pasar —dice el Dr.

Y no hago más que pensar que es cierto. La tensión sexual no cortada a tiempo se pone aún más dura y rancia. Nadie quiere eso ya.

—Me voy —nos dice—, ando con un grupo ahí y se pueden molestar si los dejo mucho tiempo.
—Vaya —replica Blandi

Yo lo abrazo y nos pellizcamos.

—Por los viejos tiempos —le susurro al oído.

Sonreímos.

Café y una reflexión

Pasado el mediodía es hora de otra reflexión.

—Recuerda que él es un niño todavía, él no sabe cómo fueron las cosas en realidad.
—Bueno es cierto, pronto la vida le enseñará una de las importantes lecciones… Lo que no empieza bien, rara vez termina bien.

Después dejo el teléfono, no me siento demasiado bien. Las resacas a mi edad explotan tarde.

-o-

¡Hasta el otro fin de semana!

 
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¿Amor en Valencia? No es como crees



Mientras más sigo la vida de alguno en redes sociales y también basado en la experiencia, me pongo a pensar en lo verdaderamente extraño –que no difícil—, es encontrar el amor verdadero ¿cómo hacerlo en una ciudad así? Amigos que quieren que te enseries pero que a la vez quieren que salgas con muchos hombres, otros hombres, tragos, tramoyas, conocidos de otros, gente que se pone guapa de la noche a la mañana, la mayor densidad de gays por metro cuadrado. Valencia no es fácil.

Amor en tiempos de difíciles
Usualmente veo como personas que parecen que son geniales se quejan demasiado de no conseguir a alguien especial. Podría parecer el colmo que tal frase venga de este blog que fue precisamente inspirado en algo así, aunque con matices. En mi vida normal, yo aprendí a estar solo y de hecho es algo que me gusta y puedo soportar.
Pero no todo el mundo es así. Siempre me sorprenderá por ejemplo que mi hermano duró un solo día soltero, luego de una relación de casi 4 años. ¡qué ladilla es salir con alguien nuevamente! Me dice, mientras yo recuerdo como se supone que su novia actual era su consuelo sexual post rompimiento. Ella triunfó porque aunque parezca increíble, mi hermano es guapísimo y le espera alguito de un testamento.

Amor en la discoteca
Estamos en Green Hill Zone HD y toda La Facultad está allí. Esta el nuevo crush de Sr. Controlador y yo me apresuro a enviarle un mensaje. Esta el ex de un amigo y sus ojos torcidos en dirección contraria a mí. Están esos estudiantes que son famosos en Instagram® pero que luego al verlos piensas que esos filtros son una desgracia para la sociedad actual. Pronto noto que varias personas nos observan. El momento se acerca.
En la barra le pongo el brazo encima a Sr. Indeciso.
—Marcaste territorio —me dice Blandi.
Después, camino de vuelta desde la barra, un sujeto alto se acerca a Blandi. La oscuridad del salón lo hace lucir más o menos bien.  
—Yo te conozco de algún lado —le dice y Blandi sonríe.
En seguida los otros que veían a Blandi cambian de humor y tuercen los ojos. Eso es el amor en una discoteca.

Amor en el cine
Otro día estamos el mismo trío poderoso en el cine y parece que toda Valencia está en la cola de comprar cotufas. De la nada alguien de La Facultad aparece y yo le sugiero a Sr. Indeciso que hable con él para que podamos comprar lo nuestro también. Él me explica que no le tiene tanta confianza y esas cosas.
Al final Blandi uso sus talentos y lo logramos ahorrarnos la cola. En la salida post película, se encuentra O. dentro de los implicados. Esta con un muchachito que podría ser su hermanito, aunque probablemente tienen la misma edad, pero O. es tan musculoso que parece su papá y un mono.
—Yo me voy con ustedes, acompáñeme a llevarlo a él a agarrar un taxi.
Cuando el muchachito se marcha, O. suspira,
—Listo ya puedo fuertear, hoy andaba de pavo y tal.
Eso es amor de cine y primera cita.

Amor en la discoteca, 2da parte.
Pero volviendo a la discoteca, otro personaje de La Facultad hace su debut: Sr. Gris.
—¿Dónde está tu novio? —le preguntan.
—No quiso venir —dice él, sin dar mayores explicaciones.
Sr. Gris es guapísimo y esta vestido con una camisa imposible que solo le funcionaría a algunos cuantos, entre los cuales me incluyo pues yo la tengo. No dejo de pensar como quien quiera que fuese el novio lo dejaría ir solo a la meca de la gente que busca lo que no se le ha perdido.
—Y tiene platica —me acota Blandi luego que le comento tal cosa.
—Él es muy perro y su novio es súper fiel. Yo siendo Sr. Gris realmente no bailaría de esa forma si estuviese metido con alguien en algo serio, ni haría otras cosas que he visto.
Quería preguntar que eran esas otras cosas pero sentí que Sr. Indeciso no estaba de humor para ellas, así que escogí la duda.
Después veo la mano alegre de Sr. Gris haciendo de la suyas. Eso es amor en la discoteca.

Amor en La Facultad
—Todos ahora parece que son —comenta Sr. Indeciso.
—Tienes que prometerme algo —dice la amiga—, si por casualidades de la vida mi novio resulta gay y tu enteras primero, dímelo.
Así es el amor en La Facultad.

Amor luego del amor
Uno porque sabe agarrar a un tipo y que no se suelte y otros porque tienen ese exceso de recursos y parece que no saben usarlos ¿por qué una persona que ha sido dejada tantas veces parece no darse cuenta nunca que el problema es él y no los demás?
Luego los ves llorando por al amor de su vida (una relación de 7 meses) y después hablando pestes del nuevo novio de sus exes. Tal situación no es fácil.
—En realidad él no me cae bien. Me envió un mensaje diciéndome que “nos veíamos bonitos juntos”, así con comillas.
Así es luego que encuentras el amor en Valencia.


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El inicio de alguien que es un cambio y despedidas



Sr. Escritor

Un día, por los albores del 2007-2008 me parece, estoy en mi usual búsqueda de nuevos blogs por internet –en aquella época no teníamos o no usábamos tanto twitter- cuando de pronto me encuentro con un blog muy intenso con un contenido bastante llamativo. Mientras sigo revisando noto que hay una entrada dedicada a Fiona Apple. Eso fue lo que me hizo comentarle: “Si eres fan de Fiona Apple no entiendo por qué aún no nos conocemos” o algo así.

Ese fue el inicio.

La química inicial

Jude está sentado en el bar a punto de rendirse. Su novio esta con algunos de sus múltiples amigos de momento, sabe Dios haciendo qué. Desde su cabeza dramática todo parece estarse yendo al carrizo ¿o es el quien lo quiere así?

A veces suele preguntarse qué pasaría si decide terminar todo y volver a ser quién era antes. Tampoco puede cerrarse al hecho de que ahora se siente una persona mucho más saludable. La gente lo ve de manera diferente. Cierto día se encuentra con Mr. Amigos y le da un poco de satisfacción. Se ve en su reflejo y se alegra de ya no ser así, cada semana con alguien diferente. Cada semana un nuevo desenlace fatal.

Pero entonces, cuando se siente maravillosamente y termina el café tirando las bolsitas de azúcar dentro del vaso, algo pasa. Siente la mirada de alguien. Al levantar la vista, un sujeto guapísimo lo está viendo. Casi no lo puede creer. Luego disimula, pero cuando sale del lugar, decide fijar la mirada en el hombre y este hace lo propio.

—Creo que lo que añoro es seguir estando en el mercado —concluye, luego de contarme todo aquello.

Cuando termina su relato, comencé a pensar en todas las posibilidades de “triunfo” que tenía luego de aquello. Pensé que no hay nada como cuando se está soltero y se tiene un momento así, pues lo que resulte de allí será verdaderamente autentico y no existirá esa incertidumbre de “¿será que le gusto?” ¡Ahora todo lo veo tan fácil! Cuando uno no sabe nada, siempre se empeña en lo inaccesible.

Recordé, cuando luego de haber salido un par de veces con Sr. Escritor y no haber sentido eso tan especial que necesito para que me guste alguien, igual me empeñé en decirle que me gustaba.

—Ya veo —me había dicho él—. Yo te veo más como un amigo.

—No es gran cosa —respondí yo, aunque la sensación de rechazo era más fuerte que yo.

Después le conté eso a Sr. Controlador y mientras más terminaba perfilando la historia más me decía “¿en qué rayos estaba pensando?”.

Pero aunque parezca predecible, aquello inició una amistad. 

El incómodo después

Jaime está en el bar con unos amigos. Su teléfono no para de sonar con mensajes de él y algunos del ex-nulo.

—¿Qué pasa? —le pregunta su mejor amigo, exasperado ya por lo poco que le está prestando atención a la reunión.

—Es él —responde Jaime.

—Ya veo ¿por qué no le dices que pasa contigo y listo?

De la cara de Jaime brotan todo tipo de sentimientos, pero finalmente, luego de mucha insistencia, envía un mensaje decisivo.

Mientras ambos (Jaime y su mejor amigo) esperan pacientemente la respuesta se bajan un par de copas de sangría, ya alejados del resto del grupo. El novio del mejor amigo viene a buscarlos.

—Esto es importante bebé. Espérame por allá —le responde el mejor amigo.

Entonces llega la respuesta. Era una excusa. Era una red: la temida malla de zona de amigos. Jaime había perdido.

El mejor amigo se siente incómodo. Por un lado tienen la resaca de haber mezclado ron y sangría y por el otro están sus deberes.

—Él no es tan lindo de todos modos —comenta finalmente.

Luego está el día que lo ve nuevamente. Jaime se siente fastidiado, aún le gusta, pero intenta actuar normal aunque sea incómodo.

Al mes le escribe un mensaje al mejor amigo:

—“Eso ya es cosa del pasado”.
 
Lo siguiente

Luego vienen esos días cuando no sabes si aún te gusta un poco o no. Con esa duda le envié un mensaje al Sr. Escritor. “Hay alguien”, responde en una de las iteraciones. Al leerlo miro al vacío, pero aún no sé cómo me siento. Decidido a llegar al final, acepto salir con ambos el fin de semana siguiente.

Llega esa noche y finalmente los veo juntos. Tengo varios sentimientos. Por un lado no encuentro ese consuelo que se suponía debía encontrar, porque “el alguien” es bastante guapo. Por el otro lado, luego me digo a mi mismo que no necesito tal cosa porque al rato de verlos mucho juntos me doy cuenta que no siento nada y la verdad la sensación fue grandiosa.

Pasado aquello, comenzaron los mejores momentos.

Aprendiendo a triunfar en épocas de desgracia

Estamos en Maracay en un sitio que llamaremos en La decadencia. Está Sr. Escritor, su novio, un amigo de él y yo. Ese día particularmente, me siento excelente con respecto a mi aspecto y todos los notan, la gente ríe de lo que digo y parece que todo va a mi favor. Luego comienzo a quemar a la gente del sitio y Sr. Escritor me acompaña en la travesura.

—Antes de conocerte yo no hacia estas cosas ni entendía esa clase de chistes —me dice.

Simplemente sonrío.

—Yo tampoco puedo decir que soy todo el tiempo así… o al menos no con todo el mundo.

A partir de allí inició una buena época, en la que él me enseñó a encontrar mi sensibilidad artística y a comprender mis sentimientos. Yo le enseñé como manejar el sarcasmo y la ironía y de esa forma, aunque pueda parecer desequilibrado, ambos crecimos.

Yo lo acompañaba a citas de gente que lo adoraba en redes solo para hacer el momento más llevadero y que luego el pudiese quitarse a esos sujetos de encima. Un día, luego de una en Caracas ambos nos vimos y dijimos al mismo tiempo:

—Eso fue súper raro. No más citas.

Yo lo invitaba a cualquier lugar donde fuese necesaria más autoestima y no estuviese seguro de mi desempeño. Era como mi hado madrino: “lo harás bien amigo”. “te ves bien amigo”, “tú tienes estilo”, “tú eres un gran partido”. Había algo en su presencia que me hacía sentir más cool y se sentía tan bien contar con ese apoyo.

Luego a mí me comenzó a ir bien, pero la carrera de él aún no despegaba. Y yo sufría mucho por ello. Aunque me parecía ofensivo ofrecerle dinero, le ayudaba en cualquier cosa que podía, como no dejándole pagar ninguna comida que compartíamos. “Tú vas a tener mucho éxito pronto”, le repetía constantemente.

Un día estábamos en el Renaissance®, dónde nos quedamos luego de un evento en Caracas y en el desayuno me dice:

—Este fin de semana ha sido tan genial, me siento como si no estuviese en Venezuela.

Realmente me sentí muy feliz por haberle brindado ese instante.

Después llegó su momento. Una gran idea, un masivo apoyo del público, una merecidísima respuesta. Viajó al exterior varias veces mientras yo ya era capaz de ir a sitios sin su ayuda siempre recordando su pequeña voz: “Lo harás bien”. Ambos estábamos más grandes que nunca.

Luego lo acompañé a un cóctel con sus nuevos amigos y desde ese día supe que nuestros caminos se distanciarían un poco, pero no podía estar más feliz por él. Ese día el me brindo la cena y me dijo:

—Hoy es mi día de hacer esto por ti.

Y es así como ahora mi Sr. Escritor se me va… Nuestros caminos se separaron aún más, pero seguro volverán a reencontrarse en otro momento que se necesiten.

Mientras termino de escribir esto recuerdo el día en que por casualidad estaba pensando si yo era el mejor amigo de alguien y él me llama para invitarme a algo.  Luego de preguntarle si yo no sería visto como un arrocero el me replica: “yo le dije que venía mi mejor amigo”.

Aún quedan tantas cosas para recordar.

Farewell my dear fren.

-0-

Los abandoné una semana por el mundial.

Los abandoné otra semana por motivos de salud.

Espero no pase más nada,

¡Hasta la próxima!