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El origen


“Qué Dios todo poderoso y el universo mismo conspiren en mi favor para que siempre pueda seguir viajando y que el favor de Dios ilumine mi camino” –Palabras de Freddy.


Elucubraciones

Cuando se está en una relación hay ciertos riesgos que jamás tomarías si estuvieses soltero. Riesgos como viajar a Maracay en una noche lluviosa solo porque el debe hacer una diligencia. Salir a cenar un viernes de quincena o confesarle a alguien como realmente duermes. Son cosas que en un principio parecían impensables… Lo mismo que creer que necesitas de otro para seguir viviendo.

Luego esta el hecho de que comienzas a imaginarte situaciones y de repente no encuentras la paz. Siempre dijiste que no eras celoso, pero comienzas a sentir celos y eso te asusta ¿cómo hace la gente que realmente no es celosa? Yo creo que son mentirosos.

Así te encuentras un día tipo normal, de lo más relajado como quien dice y él te comenta que va tomarse un café con equis persona. A las primeras de cambio tú intentas actuar normal, como los memes, pero luego te dices “mira yo debería ir para allá”. Así que le dices que vas y él responde que fino, que te espera.

Luego llegas y ves que no necesitabas tomarte ese café porque quien está ahí no sabe nada de la vida y sonríes. El te recuerda a tu yo del pasado, cuando tenías 10 años menos y te encantaba estar jugando fuera de ranking.

Cambios

Es difícil describir lo que se siente cuando una relación de 2 años se estrella contra la pared. Pero yo lo vi, no lo viví afortunadamente, pero lo vi. Estábamos todos sentados y una confesión fue hecha. Alguien había tenido un affair. Y mientras yo escuchaba el montón de excusas al respecto no hacía mas que preguntarme si debía hablar ¿qué pasaba si luego cualquier cosa que dijera jugaba en mi contra? ¿sería yo capaz de hacer algo así? ¿qué deben hacer los amigos en ese caso? ¿apoyar?

Luego conoces al muchacho y piensas que tal vez la cosa no dure y te odias mucho porque eso no es tu problema ¿el trabajo de un amigo no es desear felicidad al otro amigo? ¿son celos?

Después la cosa deja de ser un affair y se convierte en una nueva relación y uno comienza a preguntarse hasta que punto eso esta bien. De pronto veo la cara de Sr. Indeciso y también me pregunto si nosotros pasaremos por eso y cuando será ¿hay que encomendarse a Dios?


De cómo te dejan sin pasarte un memo

Estamos cenando y Sr. Intenso nos dice (a su manera) que todo en su relación se esta yendo al carrizo viejo. De repente me siento confundido, mal y comienzo a pensar en esa persona y a ponerme en su lugar. Cuando llega el momento de opinar, simplemente digo que de estar en sus zapatos preferiría no saber. Que solo me interesaría en caso de que no exista vuelta atrás.

—… porque existe vuelta atrás ¿no?
—No lo sé. Yo rompí el contrato y debo decirle. Yo pienso que él tiene derecho a saber que pasó algo en su ausencia.

Comienzo a pensar que si igual tu le dices eso a una persona tampoco le estás dando el derecho a escoger. Simplemente le das una información para que él decida si quiere continuar o si por el contrario el camino ya se hizo demasiado pedregoso.

Entonces saco mi tobo y le doy con todo a Sr. Intenso. Le digo que todo eso esta pasando porque el nunca fue sincero y en realidad él no le dio la oportunidad de decirle a su contraparte que esa distancia si era un problema. Que él lo estuvo engañando, incluso antes del engaño mismo.  Posteriormente eso inicia una línea de pensamiento interesante… ¿en realidad cuando empieza a gestionarse un engaño?

El contacto previo de Jude

—¿Qué harás mas tarde?
—No lo sé, debo preguntarle a mi novio —responde Jude.
—Ahora eres una de esas personas que antes odiabas ¿sabes?
—Lo sé.
—En verdad quiero verte en esa fiesta —dice el otro.
—Y a mi me hubiese encantado que quisieras verme en fiestas cuando yo también podía verte en fiestas —responde Jude y luego cuelga.

Pero al colgar el se replantea la situación ¿y si le dice a su novio que vayan a la fiesta solo para verlo y saber si aún hay algo allí? Luego se pregunta si eso sería justo.

Gente que no sabe

—Sabes que luego del café el muchachito de la residencia me dijo que tu te veías celoso.

Entonces me da un ataque de risa. Yo ya había detectado que hubo cierta cara de decepción de parte del muchachito cuando me vio llegar al café, pero no quise hacer la acotación.

—¿En serio te dijo eso?
—En serio.
—Me imaginé que algo así iba a pasar porque obviamente tu le gustas.
—¿Tu dices?
—Claro… Y ahora esta es la confirmación… ¿qué esa tramoyita de séptimo grado de escribirte eso? Secretamente el desea eso, que yo sienta celos.

Pero luego, cuando estoy en mi casa pensando en todo, me pregunto hasta cuando el muchachito será un muchachito… Me siento seguro, pero la situación de Sr. Intenso irremediablemente me afecta ¿y si soy yo el próximo?

Desequilibrios mentales

—No puedo dejar de pensar en el hecho de que toda la relación de Sr. Intenso se fue al carajo en una semana.
—Es algo terrible —dice Sr. Controlador.
—Siento que me vendieron una mercancía falsa, que no conocía del todo. Que no leí la letra pequeña. Ahora tengo un producto que no conozco y no sé qué hacer.
—Yo lo que creo es que simplemente allí ya no había nada y ambos se estaban engañando al respecto.

Esa podía ser una posibilidad ¿pero y si no?

—Yo estoy claro que ese no es mi problema, ni siquiera debería estar opinando al respecto, pero es mas fuerte que yo. Me pongo en lugar del carajo y me siento mal.
—Tal vez debas hablarlo con él.
—Eso sería peor, sería el límite de meterme en lo que no me importa. Solo asumiré que estoy loco y creo que eventualmente se me pasará.

Última cena

Estamos en Rico Ricón® y de pronto todo parece como los viejos tiempos, salvo por el pequeño detalle que yo tengo novio y estoy con él. Hablamos y bromeamos mucho. Luego Blandi le pregunta a Sr. Intenso por su nuevo marido.

—Todo va de maravilla —responde él—. Mi estatus actual es que soy una persona feliz.

Entonces yo también estoy bien. Lo único que era mi problema (que mis amigos estén bien) salta a la vista y no hay ninguno: Mi amigo esta bien y está feliz.

Un M. en Twitter

“I wish you well 
I hope you survive 
I hope you live, oh baby, so I can watch you cry -8-”

Ouch.

-0-

¡Hasta el otro fin de semana!
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Come into my world...



Cosas extrañas pasan cuando el ego de los hombres que gustan de otros hombres entra en la ecuación…

La aventura comienza…

Estoy en la Green Hill Zone Reloaded con Sr. Indeciso y Blandi. Estamos esperando que llegue Sr. Intenso, aunque sabemos en el fondo que ya no irá. De repente el humor de todos cambia. Mientras Blandi quiere pasar coleto con su trasero on the dancefloor, Sr. Indeciso comienza a estar de mal humor y yo empiezo a preguntarme si ese es el inicio del fin. Mientras pienso eso, aclarándome a mí mismo que es algo completamente absurdo, comienzo a darme cuenta del impacto que han tenido los últimos acontecimientos de las vidas de mis amigos en mí.

Comienzo a sentirme inseguro. Mientras lo veo por allí bailando sin ganas, comienzo a imaginar una historia paralela. Una en la que al día siguiente me dice que se acabó, pero la imaginación llega hasta ahí… No logro saber cómo me sentiré si es que eso llegara pasar, tanto en la historia o en la vida real.

Luego llega Kid Icarus y comienza a bailar con Sr. Indeciso y yo no hago nada. “Las personas no nos pertenecen” pienso. En la historia paralela que se desarrolla en mi cabeza decido que es mejor irme a acostumbrando a ello.

— ¿Quieres un trago? —me pregunta.
—Seguro.
— ¿Puedes ir a buscarlo?

Siento como una especie de indignación extraña, pero luego me apego a la historia que se desarrolla en mi cabeza y voy por el trago, eso sí, ni idea con qué cara.

Mientras estoy en la barra pensando que el bartender es lindo, llega de nuevo Sr. Indeciso-

—No sé que tengo —dice—, pero ya se me va a pasar.

Y yo sonrío. La historia queda en pausa y el bartender desaparece tras los tragos.

Daños colaterales

Una vez tuve un problema por algo que escribí. Luego tuve otro problema, y después otro más. Pero aunque los problemas eran distintos, la persona siempre era la misma: Un ser egocéntrico que cree que su vida le importa tanto a los demás que no desperdicia cualquier ocasión en sentirse herido u ofendido, por las razones que sean.

En uno de los tantos problemas uno de los ofendidos me dijo que yo era un mentiroso.

— ¿No tengo derecho a molestarme e interpretar mal una cancelación de una cita a último momento? —le había dicho yo.
—Yo te dije lo que había pasado y eso debía ser suficiente.

Como era el primer problema y cuando eso yo tenía sentimientos, me dolió algo la pérdida de su amistad, pero luego, como todo, con el tiempo lo superé y comencé a preguntarme ¿por qué a él debía importarle lo que yo escribiera sobre el asunto, en un blog que nadie lee y a que a fin de cuentas son cosas que pienso (o imagino) y que no le debo a nadie? Aún me sorprende el hecho de que alguien piense realmente que su vida, como un ente individual, le importe tanto a otro ser que se va tomarse la molestia de averiguar seudónimos, dónde trabaja y vaya usted a saber que más. Pero yo no escribo sobre la vida de nadie, yo escribo historias.

Luego hubo otro problema donde de la nada un miserable ser humano de pronto comenzó a odiarme. Y yo lo quería bastante. Pero al parecer él no estaba de acuerdo como yo vivía mi vida, las cosas personales que yo contaba sobre mi le afectaban bastante (solo estoy suponiendo, en realidad aún no lo sé del todo) y de pronto comenzó a decir verdaderas mentiras sobre mí. Se metía con mi mejor amigo y luego stalkeaba personas cerca de mí y peleaba con ellas también. Esta persona, capaz de hacer todas esas ridiculeces me decía loca. Si, esa persona. Loca sí, pero loco jamás querido.

Finalmente recientemente tuve otro problema. La forma inapropiada, indiscreta y barriobajera en que se creó no merece ser contada, porque que afortunadamente siempre he procurado estar lejos de gente así y he tenido éxito en ello. Pero curiosamente el “afectado”, una persona que desde ahora tiene mi completa admiración por su madurez, me dijo:

—Tú una vez me hablaste de tu trabajo en el blog y créeme que yo lo entiendo, pero solo quería dejarte un mensaje: A veces tal vez es conveniente pensar cuando lo que hacemos daño a un tercero. Yo no te puede pedir que borres nada ni que hagas nada, ni siquiera ponerme a pensar en el mensaje que quieres transmitir y lo que piensa la gente, eso es tuyo.

Quedé maravillado porque siendo él la única persona realmente afectada tuvo la reacción más ecuánime, la más justa y la más madura. Yo quise responder de la misma manera y por eso no dije nada más. Aun pudiendo averiguar sin mucho esfuerzo como se desató todo y crear enemistad, decidí tomar la ruta correcta, porque las tramoyas, estar dentro de una, desatar otra o peor aún, opinar sobre lo que no es mi problema en lo absoluto, nunca ha sido lo mío. La gente vive su vida y al margen de eso se inspiran las historias, que no tienen ya nada que ver con las personas, son hechos que se cuentan (o se inventan) solos y que cada cual interpreta a su manera, inclusive yo.

Alta autoestima

—Normalmente la gente piensa que soy creído, pero tú que me conoces, sabes que eso no es así.
—Es así —responde Jude—. Lo mismo pasa conmigo, pero yo no le paro, si alguien se hace una idea de mí y no quiere salir conmigo por eso, allá ellos, que se jodan.

Comienzo a reír.

—Pero decir eso es algo creído.
— ¿Y qué si lo soy? —ambos reímos.
—Tal vez no existe tal cosa como la alta autoestima —le digo—, todos tenemos momentos en que nos sentimos geniales y momentos donde nos sentimos la peor basura del planeta, incluso los que no lo parecen, deben tener momentos así. Debe ser parte la vida.
—Me arrecha cuando comienzas a hablar así —replica Jude—. Y más cuando no quiero pensar que lo que estás diciendo es cierto.

Juego de tramoyas

Para los no iniciados. Les contaré sobre una tramoya de la cual fui testigo y luego protagonista. Esta es nivel 1. Preparados.

Carlos y Juan llevaban 2 años saliendo cuando esto sucedió. Estaban más fuertes que nunca hasta que un día Juan recibe una llamada.

—No debería decirte esto, pero tu novio tiene un perfil en Grindr.
—Es cierto —responde Juan—. No debiste haberme dicho eso.

Luego de eso, el que llamó, le contó a Juan que él le había escrito (solo para averiguar que se traía con ese perfil allí) y que Carlos le había respondido aunque ciertamente no pudieron concretar nada.

Finalmente cuando Carlos llegó de Maracaibo, Juan lo confrontó. Le dijo que sabía que tenía un perfil “de chances” y que quería una explicación de inmediato. En primera instancia Carlos se sintió sorprendido, luego confundido (se preguntaba cómo pudo haberse enterado), pero finalmente admitió lo irremediable: Que si tenía el perfil, pero que solo lo usaba como un divertimento, que jamás habría concretado nada por allí. Solo le gustaba molestar a la gente o ver si tenía la dicha –o la desdicha- de encontrar a algún enclosetado conocido.

Juan decidió confiar y dejo eso así. Carlos por el contrario luego de sentirse mal, le molestó que Juan hubiera reaccionado de esa forma tan violenta con el primer chisme. Desde ese día algo se rompió.

Luego de aquello Carlos salió con su amigo Federico y le contó lo sucedido.

— ¡Qué bolas! —le había dicho Federico—, el debería confiar en ti antes de formarte un problema. No me parece la forma en que te preguntó.
—Tal vez yo hubiera reaccionado de la misma manera —dijo Carlos, pero el “¡Qué bolas!” con todo y sus signos de exclamación se le quedó instalado en la mente.

A partir de ese día la relación comenzó a resquebrajarse más. Cada bando de amigos tomo parte en el lado que creía más justo y luego de varios chismes parecidos la pareja se separó.

Hoy en día Carlos está con Federico, quien luego supe, fue quien le escribió en Grindr a Carlos, hizo la llamada a Juan y envenenó a Carlos en contra. Federico además tiene algo con alguien de su trabajo, como comprobé un día cuando los vi muy tranquilos en un restaurante.

Sin embargo yo no dije nada nunca. No son del todo mis amigos y bueno… No es mi asunto. Tampoco sé si esa actitud está bien.

Sin embargo esa historia me persigue ¿Qué motiva a Federico a actuar de esa manera? ¿Por qué hay gente que no puede vivir su vida sin fastidiar la de los demás?

Un día estoy en un pequeño “Get Together” y tengo la oportunidad de confrontar a Federico. Sabía que la historia era cierta pues él se la había contado a alguien y esta persona me la contó a mí para que “la pusiera en el blog y desenmascara todo”. Jamás lo hice porque además de lo ridículo que me parecía la frase, no es mi rollo.

Federico estaba hablando de locas… Y de chanceras… Y de gente mal portada.

—No sé si tú tienes mucha moral para decir eso —le dije.

Todos rieron, pero Federico enseguida supo. Luego hablamos a solas en la misma fiesta y me dijo:

—Juan no era la persona para estar con Carlos. Él se merecía algo mejor.
—Exacto. Alguien que sale con compañeros de trabajo. Por favor.
—Tú no eres mejor. Todos sabemos que tuviste algo con el esposo de C.
—Yo no estoy diciendo que sea mejor o peor —aunque el golpe me dolió—, pero no me pongo en una fiesta a hablar de otras personas como si yo fuese diferente. No me pongo a decir que eso afecta el trabajo de ellos cuando yo le monto cachos a mi novio con alguien del trabajo. Yo no hablo.
—Pero escribes…

Tuve temor que de lo que podía pasar. Él podía perfectamente tomar una de mis entradas y mostrársela a C. Sería el fin de mi vida social.

—Es anónimo, no afecta a nadie.
—Tranquilo que yo no diré nada y sé que tú tampoco, como has hecho hasta ahora.

Muchos años después no dejo de pensar si lo que hubiese pasado de saberse la verdad habría hecho daño o por el contrario terminaba arreglado varias vidas ¿una cuestión de interpretación quizá? Ya no importa, total, ya ninguno de ellos existe.

Wrap up

—La loca lo que tenía era unas ganas de decirte lo fracasado que eres.
—Supongo.
—Y lo peor es que o sea… Toda esa cuestión es algo tuyo, nadie tiene por qué meterse. Tu nos invitas y nos hacer partícipes y es fino, pero eso no es problema de nadie. Son unas ganas de tener tramoyita es sus vidas, de ser parte de un drama, de sentirse importantes o heridas. Terrible.

Entonces comienzo a finalizar esto y me preguntó si debo dejar la pista para que la última tramoya se resuelva. Miro hacia mi cama y veo a Sr. Indeciso instalado cómodamente viendo Game of Thrones®. Pienso en mi trabajo, en las propuestas que tengo, lo bien que me va y en mis verdaderos amigos. Y simplemente escribo:

¡Hasta el próximo sábado!

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Hacer amigos en Valencia, a mi manera. Segunda parte



Nota “editorial”:

Pasamos un mes de encierro en nuestras casas debido a que un grupo de personas no quieren que pensemos por nosotros mismos. Había que protestar y defender en lo que creemos en forma mas firme que en años anteriores. Por un breve momento, no trabajar o paralizar todo parecía una buena idea, pero luego ya no tanto. Dentro de ese grupo de personas adversas al gobierno –que pregona creer en la libertad y entre las que me incluyo- también está un conjunto de ciudadanos que creen que su lucha es la única posible. No quieren verte libre tampoco. Se molestan porque en estos tiempos no deberías tomarte un cerveza, besar a alguien o salir a tomar café. Consideran que espacios como este son ridículos dado la situación actual que vive el país. Al igual que la gente que nos gobierna, estas personas tampoco quieren que seamos libres. Tienen una posición adversa al gobierno, pero son igual de radicales y no entienden todo lo que esa libertad implica. Desperdician energía que podríamos invertir en convencer a la otra mitad que mantiene a los dictadores, de que todos estamos mal y nadando en las mismas aguas.

Lo de arriba, claro está, es solo una opinión. A algunos les gustará, otros me responderán con un video como este (Ver). Mi intención no es desestimar la opinión de nadie. Solo que luego de mucho pensarlo, la función de este blog (entretener al lector y a mi) no compromete en nada la lucha que a mi manera llevo por el país, intentando convencer a radicales y procurando que a las personas que dependen de mi no les falte nada.  Jamás he movido una barricada u opinado en contra de la protesta efectiva y espero que jamás nadie me escriba intentando mover una letra de lo que aquí se publica.

Dicho lo anterior… Volvamos al mundo de Sres. misteriosos, cocteles baratos a las 3am y gente que busca algo… Pero que cada quien interpreta según sus convicciones.


De nuevo: Hacer amigos en Valencia, a mi manera (Segunda parte).


Tenemos un mes encerrados pero aún así Jude se la arregló para tener un novio.

Llamadas inesperadas

Jude me llama:

—Tengo un novio —dice.
—Yo también —le respondo.

De repente parece que por esa circunstancia nuestra amistad deja de tener un poco de sentido ¿de qué vamos a hablar ahora?

—¿Y ya superaste lo de Sr. Arrogante?
—No entiendo esa pregunta.

Colgamos.

Buscando lo que ya se te perdió

Un día estoy con Sr. Indeciso y Blandi me llama para hacer algo. Nos encontramos con Mr. Selfie quien esta saliendo con él. Como la cosa no da para mas –leer nota editorial- el plan final era ir a casa de Mr. Selfie. En el proceso se unen dos mas.

Ya instalados en el apartamento no puedo evitar notar como uno de los extras nos mira a mi y a Sr. Indeciso (que compartimos un mismo mueble, tu sabes, hay que caer en los clichés) de una forma que no logro precisar muy bien ¿es envidia? ¿es ese sentimiento de que quiere lo mismo para él? Al final y como parecía una buena persona decidí que sentía lo segundo. De nuevo, como hace unas semanas atrás, me volví a sentir mas poderoso.

Días después hay una marcha y veo una foto del extra, Blandi y Sr. Indeciso. Entonces sentí como una especie de poder que me invadía. Todos los años de experiencias, relaciones perdidas y cosas como las narradas en este video (ver) se mezclaron y casi creí tener una lengua bífida. A la vez me sentí cansado, había olvidado las cosas que vienen cuando llega una persona que no le importa compartir el asiento contigo. Por unas horas mantuve la calma e intenté actuar normal.

También seguí actuando normal cuando Sr. Indeciso me comentó que el extra le enviaba mensajes.

Mucho mas normal seguía actuando cuando  Sr. Indeciso me comentaba que luego decirle que estaba conmigo, en mi casa, respondía cosas como “me parece excelente, fino, muy bien”.

Sin embargo, tal vez en forma inconsciente también entré en el juego. Le preguntaba a Sr. Indeciso por el extra a sabiendas que yo tenía el control de la situación.

—¿Te molesta? —me preguntó un día.
—No puedo controlar tus amistades —respondí.
—Siempre dices lo correcto, pero si te molesta puedo dejar esto hasta aquí.

Al final yo no estaba seguro si me molestaba o me divertía a partes iguales. Era divertido saber que yo estaba claro como terminaría esto: Con un mensaje del extra buscando lo que ya se le había perdido hace tiempo.

Luego que mi predicción se cumplió y la cosa terminó como esas amistades que después de semejante momento extraño no se escriben mas nunca, Sr. Indeciso y yo intercambiamos notas:

—Yo lo sospeché desde que vi la foto —confesé.
—Para mi normal pues, yo pensé que podía ser un buen amigo, no entiendo como se confundió así.

De nuevo me sentí poderoso. Una pequeña vocecilla me recitaba al oído “tu sabes cosas”.

—Uno no se toma fotos con un desconocido —le expliqué—, lo lógico en esa situación era que tu le hubieses pedido que él te tomara una foto a ti y Blandi. Es poco, pero vivimos en un mundo en que cualquier cosa puede ser pistoneo, hacer amistades no es así de fácil siempre.


Abandonos y regresos

—No entiendo porque no hemos visto mas nunca a Sr. Arrogante —me dice Sr. Intenso un día.
—El otro día le escribí. Hablamos bastante y las cosas se están poniendo serias. Hasta puede que se vaya del país con el.

El tema de emigrar a otro lado nos persigue hasta chismeando.

—Caramba —dice Sr. Intenso.
—Es chimbo que la gente abandone así todo por alguien —comento—, pero espero que le vaya bien.

Un mes y medio luego volvemos por casualidad al templo y de la nada vuelve Sr. Arrogante a este blog

—Pensé que ya no salías —le digo apenas como saludo— ¿qué pasó con tu marido?
—No aguantó.

Esa respuesta me mareo mas que cualquier coctel absurdo de ron barato. La comento con mis amigos e iniciamos una de esas sesiones en la que no queda piedra sobre piedra. Nadie defendió lo indefendible. Supongo que cuando abandonas a la gente luego el regreso es más difícil.

-o-

Este post ya esta muy largo… pero ahí quedo el punto… Volvemos el otro sábado :)






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Egoísmo zen


Es lógico que cuando uno lleva tanto tiempo viviendo una situación de pronto llegas a un estado de confort. Pasa en el trabajo cuando tu jefe te tiene miedo y de repente tu controlas todo. Pasa en tu urbanización cuando de pronto en el edificio del al frente se muda una familia con 2 hijos veinteañeros guapos y tu vida adquiere un sentido especial cuando los ves salir a trotar en tank tops todas las mañanas… Pero también pasa con las cosas mas serias, como la soledad.

Porque entras en un mundo donde solo piensas en ti y en nadie más. Al principio es aburrido. Usas armaduras porque crees que la gente te juzga o siente algún tipo de lástima de ti. No te atreves a ir al cine solo porque piensas que todos te mirarán. Piensas en tomarte un café, pero como no llevaste un libro o algo, no quieres ser visto disfrutando una bebida y mirando al vacío.

Pero un día luego de tantos momentos que creías embarazosos, luego de tantos tropiezos, luego de tantos pipi-flácidos, llegas a un estado de paz. Ves a tus amigos casados con sus problemas y sientes alegría por ti. Te saben a pepino sus rollos. Vas a la boda solo, disfrutas todo, bailas con quien te da la gana –o no bailas en absoluto- y te vas a la hora que es sin preguntarle nada a nadie. Ya no sientes esa autocompasión absurda provocada por una sobrexposición a las novelas rosas, a los finales felices de Disney y los comentarios de tus tías en las fiestas navideñas. De repente tienes como un poder y se siente genial.

Comienzas a ir al gym. Compras ropa nueva. La gente te dice que jamás te habías visto tan saludable. Tienes varios grupos de amigos y puedes mantener el contacto con todos, sin problemas. Eres la persona chévere que invitan a todos lados. Te suben el sueldo 3 veces en trabajo. Todo parece ir sobre ruedas. De vez en cuando sufres una pequeña recaída. Te llega la imagen de cuando cenicienta encontró al príncipe y no puedes dejar de pensar porque ese estúpido a quien le enviaste el número de teléfono –y tú nunca te equivocas con eso- en un mensaje de Instagram® no te respondió. Pero a las cinco horas de esperar el mensaje te recuperas. Una voz te dice que no necesitas eso y todo vuelve a la normalidad. Vas al cine solo y al salir ves la cara de mortificación de un chamo mientras su acompañante le dice que no le gustó la película por puras tonterías. Sonríes.

Pero luego el mensaje que enviaste es respondido.

Y luego salen y todo marcha tan bien que te asustas. Sientes algo que no recuerdas. La alfombra se mueve, ya no estás en la zona de confort ¿qué es esto?

Le escribes a tus amigos pero nadie te entiende. Te felicitan y te dicen que te desean lo mejor, como si te fueses a casar o algo así. No entiendes nada y ellos tampoco. De repente te das cuentas que muy en el fondo sentían como una pena por ti, pero eso no importa. Lo importante es que en tu mente ya no cabes tu solo, hay alguien mas y tienes miedo. No está muy claro a qué ¿a ser ese personaje pavoso que siempre quiere estar al lado de su ser amado en cualquier reunión? ¿a subir fotos en redes sociales que digan “nosotros”? ¿a la posible angustia que puedas sentir si te dice que “saldrá con unos amigos’? O todo no es más que miedo a algo que ahora es ajeno y desconoces, a salir de la zona de confort, a dejar el egoísmo… Piensas que solo queda algo por hacer,

Le escribes un mensaje.