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Tiempo de arraigarse



— ¿Y los novios? —Le pregunte en algún momento.
—Nada, no tengo nada ahorita.
—¿Me vas a decir eso a mí?

Mientras hacía ese interrogatorio, Taleb se encontraba conmigo. Estábamos en una de estancias amobladas de un centro comercial, y matábamos el tiempo mientras llegaba la hora de ver una película.

—La verdad es que si tengo un novio ahorita.

Luego del correspondiente “Esoooo”, Jore nos conto un poco más.

—Llevamos como un mes saliendo, tiene 26 años.
—¡Veintiséis años! —exclamo Taleb— ¿El sabe que eres menor de edad?

Me sentí viejo luego del comentario. Recordé que Jore tiene 17 años, aunque no se ve menor que yo.

—Obvio que sabe —respondió Jore—, nos va bien.

Nos conto que se conocieron por Facebook y que desde el momento que arreglaron un cita se volvieron inseparables. Cierto es que Jore es guapo, no demasiado, pero si lo suficiente como para no permanecer soltero mucho tiempo si así lo deseara.

Cuando nos despedimos, revise su estatus por mi BBMsn… Tenia un corazón. Me volví a repetir que tiene 17 años. Tengo la teoría de los gays jóvenes suelen arraigarse muy rápido (cuando alguien les gusta) lo cual trae mucha desilusión, y posteriormente en sus 20 se vuelven locos. Pero por otro lado ¿Cuál es tiempo lógico para considerar que alguien se arraigo demasiado rápido? Es mas ¿Eso existe?

A veces hasta dudo de la existencia del amor a primera vista, nunca me ha pasado. De mi primer novio creo que estuve enamorado toda la vida (éramos vecinos) y cuando vi a mi siguiente relación por primera vez pensé “Que raro… ¿Y por qué se ríe así?”, de manera que eso del arraigarse demasiado rápido nunca ha ido conmigo.

Taleb por otro lado parecía estar de acuerdo conmigo:

—No es posible enamorarse a primera vista, o enamorarse solo. Si tu te enamoras es porque esa otra persona te dio algo, una esperanza. De lo contrario solo te ilusionaste como un gafo. Por lo tanto no existe el amor a primera vista, pero si la ilusión.

¿Era verdad? ¿Es el amor a primera vista una ficción hollywodense que nos venden para hacernos sentir bien con nosotros mismos?

Tampoco es necesario hacer análisis tan profundos. Son etapas. Pueden ser que existan personas que tiene su tiempo. Hay diferentes tipo de relaciones. Cada caso y cada persona es un mundo. Puede ser casualidad que conozca puros jóvenes que se arraigan. La vejez trae pesimismo y cinismo en banda. Gente que cree en el amor. Gente que cree en cosas buenas. Gente que no cree en nada. Pérdida de la esperanza.

Ahora me cuesta entender si soy realista o pesimista.

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La imagen que acompaña este post es cortesía de @mbislick
Pueden ver algo de su trabajo acá >>click<<
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Se rompió una taza

Ejemplo de algunos demonios invertidos para darle drama



Resulta cuando menos curioso que para ciertas personas determinadas actitudes de nosotros o algún mínimo error se convierte en un “deal breaker” o más venezolano un “Echo tierrita y no juego más”.

Hace un par de años me paso eso (tengo 3 años con el blog ¡Dios!). Algunas personas que conocí mediante este medio, luego de una interacción muy chévere, cortaron todo tipo de comunicación conmigo. No creo haber hecho nada especial. Tal vez uno de los errores fue que, con permiso debo decir, use una historia que me contaron. Por más que le di vueltas al asunto, pienso que eso fue lo único “ofensivo” que pude haber realizado, y de todos modos no creo que sea tan grave ¿Cuál es el problema si nombro aquí a personas que se llaman “Taleb”, “Conchita” o lo que sea? Obviamente no son sus nombres reales, y nunca he usado una historia que no me pertenezca con el fin de “quemar” a alguien, siempre es algo a manera de ejemplo para exponer una idea, o llegar a un punto concreto. (De hecho a Taleb le encanta aparecer por acá y el nombre que le puse).

Sucede también que la gente se cree más importante, o se toma las cosas más a pecho de lo que debería. Me pasa a menudo que personas me cuentan cosas de ellos, y me dicen “Pero no le digas nada a tus amigos” y lo que normalmente pienso es “¿Qué voy a ganar yo con eso? Además mis amigos no te conocen”. Es como un retorcido placer de hacerse los importantes un te cuento algo oscuro de mi pero no se lo digas a nadie, aunque ya te lo dije a ti (y puede haber un riesgo de que lo cuentes), pero lo cierto es que según mi experiencia a nadie le interesa la vida de un extraño si no puede sacar algo de ello. Es decir, nadie se va poner a averiguar quién habrá sido esa persona de la yo dije por ejemplo “que se vestía mal”, a nadie le importa, a nadie le interesa, es un detalle accesorio del cuento principal que podrían ser “las maricas intensas como yo nos vestimos mal”. Pero me desvié demasiado del tema que quería plantear, que es este: ¿Cuáles son los deal breakers para ti? Qué cosa tiene que hacer una persona para que digas “¡A este loco no lo trato más

No puedo dar muchos ejemplos personales. Yo al parecer, y por más que crea que si, no tengo deal breakers. Recientemente me vi echando los cuentos con una chama que creía era mi enemiga. Y es que ahora yo no me doy mala vida por nada, ni le paro a lo que dice la gente. Esta señorita era mi enemiga porque deliberadamente invento cosas de mí en el trabajo, pero cuando hable con los jefes me dijeron, palabras más, palabras menos “Nosotros sabemos quién es ella, y sabemos quién eres tú. Ni te mortifiques por eso”. Ese fue el momento cuando entendí dos cosas: La primera es que mientras uno viva con cierta integridad, o al menos este claro consigo mismo, lo demás sobra, lo que diga la gente es el zumbido de una mosca a tu alrededor, así que no importa. La segunda es que lo mejor es no tomarse las cosas tan a pecho, ni creerse tan importante. Un chisme de pasillo, una afirmación vedada y un correo con copias pero sin pruebas siempre será eso: Algo que no importa. Claro indiscutiblemente ella nunca será mi amiga o algo así, pero al menos puedo llevar un trato cordial con ella, sin importar las estupideces que diga.

También puede darse el caso que aunque le tengas cariño a una persona y andar cerca de ella sea genial, determinadas cosas que haces la alejan. Una sobreprotección excesiva o una “echadera de broma” constante pueden ser algunos motivos para que la gente se aleje de nosotros. No todo el mundo tiene el mismo humor, y no a todo el mundo le cae bien un “ay vale”. Tal vez aquí sea simplemente un tema de excesos, que nunca son buenos.

Cuando le pregunte a muchas personas que pensaban del asunto, una de las repuestas mas fuertes fue: “No podría tener una relación con alguien que no tenga aspiraciones en la vida”. Me pregunte ¿Cómo sabes si alguien tiene o no aspiraciones en la vida de buenas a primeras? Pero luego al razonar un poco, no se trataba de aspiraciones nada más, era más bien un “No puedo salir con alguien que no me lleve el trote, tiene que ser una persona que tenga una profesión y metas”. Eso es perfectamente razonable, y de hecho luego de escucharlo, pensé que yo tal vez sufría un poco de lo mismo.

Hay otro tipos de relaciones que funcionan en base a una química que es difícil de explicar, y de hecho es muy común escuchar “Es que ya no hay química”. A veces escucho eso con cierta incredulidad pues no lo he vivido. Mi primera relación duro casi 2 años, y cuando terminamos sufrí, pues aún me gustaba como si fuera el primer día, aunque ya se había perdido cualquier tipo de romance y lo mismo paso en la siguiente relación ¿Seré yo alguien demasiado flexible, o hay gente que sigue normas muy estrictas y que difícilmente admiten?

Al final creo que todo se resume a muchos esquemas que heredamos de nuestros padres (hijo debes casarte con una “mujer” profesional y que este a tu nivel), del entorno (Amigo si ya no tienen sexo como antes esa relación murió) y hasta de la televisión (Internet es demasiado peligroso y hay criminales tan astutos que pueden saber de ti si tu nic es un acrónimo de tu nombre completo) lo cual es malísimo. En mi mundo ideal cada persona tiene un valor, y lo que tal vez sea muy bueno en una, es malo en la otra. Dar la oportunidad de conocer e ir un poco más allá debería ser nuestro único deal y el otro debería ser no tomarnos todo tan a pecho. Si dos personas pensaran así, tal vez mis primeros párrafos no tendrían sentido y ahorita tendría una amiga y un amigo más, pero ¿Qué le vamos a hacer?

Los espero el próximo jueves 


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El factor caer bien


En estas últimas 3 semanas me he visto involucrado en la ocasión de conocer nuevas personas más que en los últimos tres meses. Estos escenarios me han hecho replantearme muchas cosas. La primera de ellas es que aunque ninguno de estos individuos tal vez que lleguen a ser mis amigos, a medida que vayan pasando, tal vez algunos se queden y otros tal vez no, pero ¿Qué factor determina que eso pase? La segunda de esas cosas es que pretender estar sólo, o de hecho estarlo y “victimizarse” a uno mismo al respecto, no es más que una excusa para disfrazar un enorme miedo: ¿Soy una persona agradable para los demás? Aquí saldrán algunos a decirme que bueno uno tiene que ser uno mismo, y al que le guste bien y al que no también, pero eso genera otra interrogante ¿Cuál debe ser la línea que separe aquello de “ser uno mismo” de “ser política y socialmente correcto”?

En la antigua Roma era muy mal visto por ejemplo que alguien comprara algo ilícito o de mala fe (digamos un BlackBerry robado), pero ahora eso se dice con mucho orgullo: Conseguí este Bold en 2 palos. Esto no es algo arbitrario. Las costumbres sociales cambian constantemente y cuando se trata de las cosas más pequeñas no hay nadie ahí para documentar el cambio. Hoy en día parece ser imposible hablar de temas políticos o religiosos (la verdad es que probablemente esto ha sido así desde tiempos más remotos), tampoco puede uno hablar mal de algo hecho en Venezuela (te caen encima, como hienas hay que apoyar todo lo que se hace aquí, no importa si es tan horrible como “El niño que miente”), no se le puede decir a una mujer “gordita”, ni siquiera por equivocación. Y es muy extraño que un hombre hable por ejemplo de “Los productos para el cuidado personal que compro en Farmatodo” ¿Quién hace todas estas reglas?

Luego de haber conocido a todas estas personas nuevas, en la mayoría de los casos me han despedido con “Eres muy chévere me encanto conocerte”, lo cual puede ser cierto, o a su vez puede ser una nueva regla social debes decirle a cualquier extraño que te cae bien si es amigo de un amigo tuyo. Y si es cierto me pregunto ¿Qué hice de diferente esta vez? ¿Fue simplemente que di con la persona apropiada? Por ejemplo hace dos domingos, salí con mi amigo Taleb, y luego de ponernos al día me pregunta “¿Qué hacemos?”. Luego de muchas vueltas terminamos tomando algo en un centro comercial con tres amigos de él. La conversación fue muy agradable. Todos reímos, y lamentamos que no se pudiera prolongar más. Al final uno de ellos me dijo: “Que fino conocerte, tenemos que cuadrar algo”. Me acosté de nuevo con la duda de si había hecho algo diferente esta vez.

A veces también sucede todo lo contrario. Hay personas con las que te las llevas súper bien en el mundo virtual. Conversaciones de horas por Skype. Infinitos replies en twitter, correos van y correos vienen, pero cuando finalmente nos vemos en persona algo pasa. Nadie habla. Nadie dice nada. De repente lo único que te pasa por la cabeza es una comezón descomunal bajo la cual yace una pregunta ¿Qué rayos paso? ¿No se suponía que nos teníamos que adorar? Cabe preguntarse entonces que quizá en la amistad como en al amor, también interviene una química que es difícil de explicar.

Tal vez debe dejar de darle vueltas al asunto y hacer una lista de lo que me gusta a mí, y citar algunas de las cosas que he leído, le gustan a los demás:

Lista

-          Me cae bien una persona que hasta cierto punto le gusta hablar de ella misma. Pero no las que lo hacen en forma arrogante. No. Me caen bien cuando me cuentan cosas cotidianas, lo que hicieron en el día, algún problema que tuvieron, una anécdota. Que puedo decir, soy curioso.
-          “Las personas arbolarias son lo peor” @Javierx2010. Una persona arbolaria es alguien escandaloso que no conoce el límite entre lo que mencioné arriba: Ser uno mismo y ser políticamente correcto.
-          Me cae bien una persona con la que es fácil conversar: Es muy fácil hablar con una alguien que no esta pendiente del mas mínimo desliz para corregirte de la manera más ruda. Todo lo contrario me quita las ganas de hablar y impide relajarme.
-          “Personas que alardean de cosas materiales que no tienen” @olgamalpica. Son los pantalleros. Creo que son odiados por unanimidad ¿Debo decir más?
-          Me cae bien las personas alegres que se ríen por todo: Estas personas te dan energía, a diferencia de los negativos, que quieren hacerte la vida miserable, porque ellos se sienten así.

Creo que ya no tengo la energía necesaria para fingir alguien que no soy, así que si lees esta lista, y cumples con las parámetros, envíame tu lista y arreglamos algo J Eso si, sin conversar demasiado tiempo por Skype, no sea que…


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Fantasía: Un cambio de bando



La vez anterior escribí sobre los heteroflexibles, pero el tema tiene otros matices importantes. Así que terminemos con esto:

El lunes de la semana pasada acudí a un cine foro. El lugar era todo lo que se puede esperar de este tipo de eventos: Gente intensa y las personas que los aman (como yo), bohemios, hipsters y vaya usted a saber que mas tribus urbanas; todos reunidos en una pequeña terraza al aire libre, en El Viñedo, en la ocasión de ver una película Coreana, titulada Shi Gan, del director Kim Ki-duk.

El lugar se torno divertido porque además de la película vendían ensaladas, pizzas y cervezas, por muy loco que pueda sonar esto. Pero lo mejor además de todo lo que les he contado eran las personas en sí. Entrar era un requeme instantáneo de tu radar. Gente que no estabas seguro si era o no era, si estaban con mujeres o con hombres. Era difícil adivinar quien estaba con quien, y haberme acostado a las 2 a.m. un domingo y comenzar a realizar este análisis con 2 azules bajo el pecho tampoco me  hacía demasiadas esperanzas.

Pero entonces mientras uno de los desconocidos conversaba no podía dejar de preguntarme ¿Si o no? Luego por la forma en que observaba a las mujeres me di cuenta que no. No era que me gustara o algo así, sino que es inevitable para mí etiquetar en algún bando mentalmente a las personas. Luego, por otras conocidos me entere que el objeto de mis dudas había tenido muchas malas experiencias con mujeres. No vale la pena entrar en detalles, porque los mismos no interesan. Me pregunté ¿Es posible que alguien guapo sufra de tan baja autoestima y se deje maltratar por las mujeres?

Las relaciones heteros, con sus diversas variaciones y excepciones, tienen dinamicas fijas. Por ejemplo, si eres un tipo que normalmente sale con el mismo esteriotipo de mujer (de esas demasiado bonitas y que lo saben) tal vez siempre te veas obligado a repetir las mismas situaciones una y otra vez, pero ¿Que pasaría si de buenas a primeras esa persona decidiera que le va mejor como gay? Sería así:

a)     Un hetero egoísta, que no tiene éxito con las mujeres por esa misma razón, en el mundo gay encontraría fácilmente lo que está buscando: Otro gay egoísta que viviría encerrado en su mundo como él y ambos funcionarían como planetas orbitando alrededor de la misma cama. Cada uno en lo suyo, se encuentran esporádicamente y sus realidades no se verian alteradas. Es más, si presionamos un poco más puede que de tanto obtener eso que creía gustarle, termine cansándose y eventualmente se enamore de verdad.

b)    Un hetero que siempre sale con mujeres 10 cuando él es un cinco que arreglado y bien vestido parece un 8: Este tipo de hombres, tal vez por su condición de straigh acting en el mundo gay podrían ser un 7 que arreglados parecerían un 9, por lo que conseguir pareja se le haría harto fácil. Además se ahorraría todo el rollo de salir con una mujer 10 (caprichos, actitud de “deberías darte con una piedra en los dientes por estar conmigo” entre otras cosas), mientras este en su relación gay el siempre estará en control.

c)     Un hetero pichirre sería muy feliz siendo gay: Los hombres por lo general detestamos que nos paguen las cosas (a mi no, yo se discernir el valor de las objetos gratis), por lo que en un grupo de “primeras citas” con un hombre no gastarias ni el 25% de lo que te costaría salir con una mujer. Recuerdo que al respecto mi hermano mayor siempre me decía: “No salgo con esas tipas que creen que porque son bonitas, hay que estarles pagando todo”. Ahí lo tienen, mi querido hermano Juan.

d)    Una mujer hetero tipo peluche que no consigue novia porque no es lo suficientemente whore: Solo tendría que entrar vestida lo más cursi posible en una disco gay. En menos de una hora tendría una relación seria.

Tal vez estoy fantaseando demasiado, pero creo que si para algunos heterosexuales es posible pensar que nosotros “escogemos” ser gays por pura “sinverguezura”, podriamos aplicarle la misma a ellos ¿No? ¿Por qué no lo intentan?
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P.S.: Esta entrada es obviamente una broma, que no pretende en ningún momento ser una disertación seria, so, abajo la intensidad, arriba el juego.
P.S.: Les recomiendo muchisimo el lugar: Cinespacio, todos los lunes, detrás del Multicentro el Viñedo.



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De la “heteroflexibilidad”

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Hace algunas noches mientras chateaba con un ¿Nuevo amigo tal vez…? sobre anécdotas del pasado, me sorprendió bastante algo que escribió:

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“Me abrazó en la noche con la excusa que tenia frío”

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Antes de soltar aquello me había contado que el muchacho friolento era un tipo con novia, que aunque sabe de lo suyo “no le importaba”, y que incluso se atrevió a preguntarle si él le gustaba. Reflexioné ¿En verdad era frío o simplemente se trataba de una estrategia para sopesar el hecho de que le gustan los hombres?

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La idea me sedujo un poco ¿Es posible que existan hombres que aun cuando le gusten las mujeres de vez en cuando se echen “una canita al aire? Yo se que todos están pensando “¡Por favor, ese es un gay de closet mas!”, pero reflexionen más detenidamente ¿Acaso a ustedes no les ha provocado estar con alguna mujer conocida que es especialmente hermosa? Tal vez uno no se imagina todos los detalles (o al menos yo no, soy virgen con las mujeres), pero quizá la idea de besarla, tocarla, mirarle los senos…

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Todo esto me recordó cierto curso que hice hace algún tiempo, donde alguien me invito a “salir o algo así”. La verdad es que nunca lo supe, porque entre el misterio y un nerviosismo de parte de él que nunca entendí honestamente, no sabia si quería invitarme a salir, o simplemente era “pana”.

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El asunto comenzó cuando luego de la primera clase se empeño en darme la cola (era sábado, y con cola me refiero a un aventón). Yo tenia una actitud de “Mira no, yo voy cerca de verdad no hace falta”. En ese momento de verdad que no tenia ni idea de que quería, por no mencionar que rara vez me pasan esas cosas. En la clase siguiente sucedió casi lo mismo, y yo de nuevo lo volví a rechazar, pero comencé a dudar “¿Son ideas mías o esta pendiente? Y si no son ideas mías ¿Yo estoy pendiente?”. Lo observe mejor: Llevaba una chemise rosa y un jean corriente. No había nada estridente en su vestimenta que me hiciera inclinar la balanza hacia algún lado. Además tenia una carita de gafo que madre mía. Mejor corto la descripción aquí.

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Para cuando llegamos a la tercera clase, y se volvió a repetir la historia, decidí aceptar:

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—Me puedes dejar en la plaza, alguien me va pasar buscando por ahí —mentí.

—Perfecto —respondió el secamente.

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Trate de calmarme y pensar que no se trataba de ningún asesino en serie, aunque por si acaso mantuve el celular en las manos. Pero entonces sucedieron cosas demasiado extrañas. El chamo estaba tan nervioso que casi choca sacando el carro del estacionamiento. Luego de eso, cuando finalmente logramos salir del recinto la conversación se hizo tan pesada que no podía pensar en nada “¿En verdad le gustaba o era un maniaco?” Me baje en la plaza donde nadie me iba a ir a buscar y hasta el sol de hoy me hago la misma pregunta.

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Con todo lo anterior, aún insisto ¿No era mejor que el pusiera sus cartas sobre la mesa y me invitara a tomar algo en la plaza mientras esperaba? Yo lo habría pensado, y de aceptar, luego hubiese hecho sonar mi teléfono a propósito solo para mentirle sobre la persona que nunca me iba a ir a buscar, y una vez superado todos esos momentos embarazosos, el tal vez estaría mas calmado, y con buena suerte seguramente habríamos tenido una gran cita. En vez de eso escogió el peor camino, al final termine creyendo que era un freak, y la cara no lo ayudaba demasiado.

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Luego del chat, la noche siguiente salí con otra amiga para recordar “viejos tiempos”, pero terminamos en el cine, y al salir de la función me dice que tiene a unos amigos en la Roneria de Morgan. El lugar me daba algo de asco, pero como no quería terminar la noche abruptamente con ella, le dije que iría. Mientras caminábamos por el estacionamiento, le pregunte: “¿Tus amigos son chéveres?” Pero vaya que lo eran. Sólo estaba una amiga de ella, y un tipo que ¡Wow! Hacía tanto tiempo que no veía a alguien tan guapo que en dos segundos me olvide de donde estaba. Luego llego otro sujeto mas. Como a las 12 de la noche el lindo me dice que yo “Le caía demasiado bien”. ¿Perdón escuche bien?

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—¿Y que vamos a tomar?

—Vino —respondieron las mujeres, el lindo y el otro muchacho colocaron cara de circunstancia.

—¿En serio vamos a tomar vino? —dice— Me da pena.

—¿Vas a decir que te da pena tomar vino? —y reí. Me encanta hacer esto. Me encanta demostrarle a ese tipo de hombres que no hay nada de malo en no tomar cerveza en un sitio donde abundan los paviperros.

—No se… No me gusta.

—Bueno pero tomas como un hombre —bromee— golpeas la copa durísimo contra la mesa y te tiras el vino en la cara, y partes la copa y dices ¡Mesonero tráigame otra copa que partí esta no joda! —Todos reímos, pero al luego pidió una solera verde.

Y después nos contó que en un mes se iba para Irlanda.

Y que había terminado con la novia.

Y los amigos comentaron que las novias no le duran mucho.

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A las 4 de la mañana yo ya le caía tan bien que me había agarrado el brazo al menos 3 veces. Yo no estaba emocionado ni nada. Sabía que fui todo lo divertido que puedo ser a propósito ¿Pero era este sujeto un heteroflexible? Si lo era, yo probablemente jamás iba a tener alguna oportunidad con él (sobrio quiero decir), pero el hecho de que en un mes se iba para Irlanda solo y sin novia prendió en mi una alarma; no obstante, como en el caso de mi “no-cita” fallida, creo que nunca lo sabré.

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Supongo que a todas estas, y luego de todas estas larguísimas disertaciones y anécdotas no tengo todo demasiado claro. Pero la idea me sigue pareciendo seductora. Es divertido tan sólo pensar vivir sin esas barreras, pero hasta que no consiga pruebas fehacientes, los heteroflexibles seguirán siendo para mí un mito.

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¡Los espero el otro jueves!