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¿Somos putas o eres entrépito moralista?



Estoy con Blandi en BC y de repente veo que otro de nuestros amigos se esta besando con Sr. Especial. Me doy cuenta al momento, pero Blandi no, así que guardo la información para mí. Días después la comentamos. A Blandi no pareció importarle mucho y eso me hizo quererle mas.

Hace muchos años leía un blog que se llamaba “El blog de Mirko”. Era de un argentino que creo que todos leímos alguna vez (la mayoría de los que lo hacíamos estábamos enamorados de él). Detrás de las historias de ese blog se escondía alguien con mucha inocencia y bastante determinación (eso lo sé ahora) que para ese tiempo estaba pasando por los mismos problemas. En uno de sus post escribió una reflexión, palabras más, palabras menos:

“La relaciones entre hombres son distintas, primero tenemos sexo y luego vamos a lo demás”

Jamás pude olvidar el contenido de esa frase, por muchas razones a lo largo de los años. Al principio era incredulidad. Mirko era mayor que yo, así que ducho en esas cosas, escribió aquello que ahora sé que es verdad. No obstante en ese momento me negué a creerlo. Virgen, influenciado por novelas y desconociendo la dinámica distinta que hay entre las relaciones de los hombres sufría por eso. Principalmente era miedo e inseguridad en mi mismo.

Con el pasar de los años seguí alimentando la ilusión de que aquello no era cierto porque tuve sendas relaciones que empezaron como las peores películas de temática. Uno era un vecino de muchos años y el otro era un compañero de clases al que le explicaba contabilidad superior. Ambas cosas tumultuosas ya fueron ampliamente tratadas acá y la idea no es ser reiterativos.

Después del daño emocional que te dejan los rompimientos solo queda levantar la frente y seguir. Estaba en la calle, con una visión romántica de la vida a los ventipicos de años. Y fue difícil. Pero cuando te encuentras con personas que en vez de preguntarte que escuchas te piden que le mandes fotos desnudo por Hotmail© (era otra época), comienzas a cuestionarte muchas cosas. Por aquellos meses volví a recordar la frase de Mirko y no tuve mas que colegir que era cierta. Siempre a partir de esa reflexión le di gracias a la virgencita de las relaciones que me permitió vivir dos maravillosas experiencias antes de esto.

Pero al parecer no todos leían a Mirko. Las novelas de RCTV y Venevisión. Escuchar tanto a nuestra abuela que había que casarse con un hombre de bien (pero recordemos que esto se lo decía a las mujeres de la familia, no a nosotros) ha hecho mucho daño a nuestra sociedad, de manera que tenemos a varios grupos de personas que no se entienden entre si. Por un lado tenemos varios sujetos que se las dan de santas (con “a” como a ellos les gusta) y digo se las dan, porque en un mundo con Twitter©, Facebook© y Whatsapp® además de la posibilidad de hacer un captura de pantalla y enviar una conversación –lo cual elimina la necesidad de encontrarnos para echarte el chisme- hace muy difícil que se pueda interpretar ese papel con dignidad.

Míster amigos y la negación del sexo casual

Entonces estamos con Míster Amigos en Rico Ricón y el me cuenta qué hizo desastres en cuanto se mudó a Valencia hace unos cuantos años atrás –había alcohol de por medio y mi innegable habilidad para sacar confesiones-. Pero luego habla de otras personas siempre flanqueado de un desconocido del que nadie había oído/visto. Luego ves a Chicolin burlándose de otros, pero de las 4 ocasiones que lo has visto en 2 se ha ido con desconocidos de la discoteca y en las otras dos restantes al menos se a besado con extraños (y una de esas te incluye a ti) ¿Qué nos pasa?

Las pasivas

Y si hablamos de roles sexuales la cosa se pone peor. Tenemos a los todo poderosos “activos”. Ellos a lo suyo: Sus gorras de noche, sus camionetas o el deseo de tenerlas, su odio por las “divas” y todo lo que implique “plumas”. Por otro lado tenemos a los pasivos, alimentando el estereotipo, no solo dando halagos a esa pose casi siempre fingida de los “activos”, sino además comportándose como mujeres: Chismeando del otro, usando frases terribles como “La juan, esa pasiva” cuando ellos también lo son ¿Por qué tu rol sexual debe ser denigrante? ¿Por qué te haces eso? Como leí en twitter: Ambos tipo de personas son 50% divertidos.

Los tuiteros cachifa

Una especie que lejos de estar en extinción se reproduce a una velocidad vertiginosa. Se dedican a quemar a personas en Twitter®. Sus únicas preocupaciones reales parecen ser alguna diva del momento o venida para menos y el trasero ajeno. Una vez vi a uno en un cumpleaños: Jamás salió del celular.

Puta

Cuando fui a Toronto, no me di cuenta que de verdad estaba en otro país hasta que me monté en el subterráneo. Es un metro como cualquier otro, no tiene nada extraordinario, sin embargo son los pasajeros los que hacen la diferencia. Todo el mundo se esfuerza por no tocarse y creo que eso mis amigos, es la gran diferencia que nos separa de una sociedad avanzada y la barbarie en la que vivimos.

Mientras estuve allá hice varios tours. En uno de ellos conocí a un tipo de Carúpano (pueden contar conmigo para hazañas de ese tipo), quien una vez finalizado el paseo y mientras compartíamos espacio en el metro me invitó a su casa, sin películas de por medio, claro y raspado. Yo acepté sin pensarlo mucho (las vacaciones eran de 3 semanas y ya llevaba 2 que nada de nada). Mientras caminábamos las 10 cuadras que separaban su casa del metro comencé a arrepentirme. Incluso llegué a pensar que si estuviese en Valencia no habría hecho algo así. Luego me sentí súper tonto ¿acaso yo le debía ese viaje o mi trasero a alguien? Mientras yo pasaba por todos los tipos de ánimos posibles finalmente llegamos a la casa… Y no pasó nada. Había gente y bueno. Era una especie de Homestay el cual erróneamente él pensó que estaría solo.

Como esa experiencia tengo muchas más y por supuesto no soy el único, por eso la cuento aquí. Porque no tiene nada de extraordinaria, no es especial, es algo que pasa todos los días. No somos putas, somos hombres.

¡Hasta el otro sábado!


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¿Qué se necesita para estar en una relación seria? (Y larga)




Tengo un amigo que tiene algunas normas con respecto a su relación. Juntos han pasado tantas cosas –que no voy a contar y tampoco es que me las se todas-, pero aún así se las han arreglado para permanecer juntos ocho años. Eso en años gays es toda una vida. Ellos tienen un arreglo de convivencia que es difícil de emular. Es único, es algo de ellos. También tienen normas, una de esas por ejemplo, es mantener su relación lo mas alejada posible de las redes sociales. Eso es pavoso, me dicen.

Estaba comentándole eso a Blandi (Otro amigo, no es su nombre real), mientras hablamos de otro par.

—Siento que he ido con ellos a todos sus viajes. Me monté con ellos en el Catamarán, escuche toda su conversación en el carro y de paso me insolé en la playa —dije.

Y era verdad. Pero luego ese mismo día me enteré que estaban pasando por algo muy difícil… Tienen de novios poco más ocho meses. Claro eso son como 2 años gays, pero igual es una pena. Me gustaría saber que pasa ahí. Son personas hermosas, que se quieren y parecían estar pasando por el mejor momento de su vida ¿Por qué están peleando?

A veces las peleas de parejas son como cuando te gusta un cereal muy crujiente acompañado de leche. Primero colocas el cereal en el plato con un poco de leche. Pero entonces sientes que le falta leche y le agregas más. Pero luego se pone aguado y ya no es crujiente, por lo que decides echarle mas cereal. Pero después te sobrepasas y de nuevo la leche. Al final terminas comiéndote la azúcar que tu nutricionista recomienda para dos semanas y no disfrutaste el desayuno en absoluto. Por esas razones cada vez que veo fotos con títulos románticos como “Un momento” y la imagen no es más que dos manos regordetas agarradas con unas camisas iguales, tengo dos fuertes reacciones; la primera es náuseas y la segunda es recordar a mi hermoso amigo y su sabiduría.

Entiendo que lo anterior puede generar una reacción negativa en el lector, especialmente si usted es de los que a la fecha ha tenido unas cinco relaciones (este año), todas con un bagaje fotográfico importante, todas terminando en desastres. Pero piensen lo que les digo ¿No es más importante invertir ese tiempo en conocer a la persona que dedicarse a hacer publicidad en las redes sociales? No se si todo pueda deberse a que tal vez y solo tal vez, no estoy buscando un relación para estar acompañado… Estoy buscando una relación porque quiero que el mundo sepa que no estoy solo. Porque quiero decirle al mundo que no soy un perdedor, quiero que la gente sepa que si quiero estoy solo y si quiero estoy con alguien, le doy Like a todas sus fotos en Instagram® y le profeso amor eterno, pero cuando vamos a ver películas en la casa en verdad vemos la película ¿la mayoría de las relaciones entre hombres son de corta duración?

“Plata, carro, verse bien y las amistades correctas”, es lo que recibo como respuesta cuando hago la pregunta con la que inició este post a Blandi. ¿Quién soy yo para negar tal reflexión? Hace poco cuando otro amigo me pregunto sobre que opinaba sobre su relación le lancé sin mas dilaciones algo como que debería estar con alguien donde el dinero no fuese un issue para conocerse. Varios días después me pregunté si en el fondo le había recomendado que se convirtiera en mujer.

Ese también es otro punto. Superado el tema de la publicidad y las discusiones sobre detalles tontos en los que bien podrías ceder ya que a veces se trata mas de eso que de tu ego, esta el tema económico ¿Cómo una relación podría funcionar cuando el único lujo que puede permitirse uno de los dos es desayunar en la mansión cada 15 días? Suena raro, pero ¿Qué pasa si tus amigos organizan una fiesta de llevar algo y tu novio considera inconcebible que gastes 2mil bs en una botella de Whisky cuando deberías estar ahorrando para lo que el considera qué es importante, como por ejemplo, un carro usado? Son las prioridades de cada uno otra de las cosas que entra en juego, especialmente si tu prioridad no es una relación. Ja-ja.

Vamos con la historia de hoy. Les presento a Santi.

Santi es un joven emprendedor. Vive en Valencia, según sé trabaja en lo que le gusta y tiene una legión de admiradores. Lo conozco por ese tipo de cosas que solo pasan en pueblos como los de nosotros donde es “amigo de un amigo de un amigo”. Santi es guapo, Santi es inteligente, pero Santi no tiene dinero, ni carro… Y probablemente tampoco las amistades correctas. Lo que si ha tenido Santi es un montón de relaciones fracasadas, con múltiples álbumes en Facebook y likes de gente sin camisa en Instagram®. Todo ese backround le ha dejado a Santi un par de cosas: 1) Una sobresaliente experiencia sexual en la cama 2) Una reputación que se quedará instalada en Valencia incluso si en algún momento el logra salir de aquí.

Una vez estaba en una reunión pequeña. Era de esas fiestas íntimas que solo suceden mensualmente, donde hay un montón de gente cool en un lugar –digamos un caney, un club o un estacionamiento-, donde todos realmente no se conocen entre si, pero tienen amigos en común. Yo ya había salido con Santi, porque soy un fiel creyente de que no somos nadie para juzgar el pasado de una persona, pero la gente de ese lugar no estaba de acuerdo conmigo.

—¿No trajiste a Santi? Pensé que eran amigos o estaban saliendo.
—No lo traje, yo también pensaba lo mismo, pero estaba equivocado —respondí.
—Ya veo. Es mejor así. Él no es bueno.

Mi primer impulso fue salir a defenderlo, principalmente porque quien me dijo eso no tenia moral. Una vez lo vi casi vomitando de la borrachera en la cola para comprar la entrada del concierto de Britney. Ese día se beso con tres personas distintas, las cuales seguramente no recordaba al día siguiente, luego de haberse tomado 2 alkaseltzers® que desmenuzó en una botella de agua Minalba® cuando por fin abrieron la venta de boletos.

Pero la cosa no acabo ahí. Otro día estoy en Green Zone, cuando me pasa lo mismo, pero con Míster Amigos:

—Ese amiguito de ustedes tiene muchísimas historias con bastantes conocidos míos.

Eso venía de alguien que cada vez que me lo encuentro en un sitio me presenta a un “pana” sin nombre. Empecé a correr una lista en mi cabeza de cuantos conocidos podría tener Míster Amigos, pero me detuve al darme cuenta que necesitaba Excel y que luego no me importaba.

Después que lo anterior se repitiera incontables veces entendí algo. Santi lo tenia todo, pero carecía de las amistades correctas. Para este punto había hecho tantas cosas y con tanta gente que nadie lo tomaba en serio. Ni siquiera él mismo, cambiando mensualmente su estado en Facebook de “En una relación” a “complicado”, sin pensárselo mucho.

Hace tiempo estaba en una arepera a las 3am y le pregunté a un respetado personaje de nuestra valencianidad –el cual es más popular de lo que el mismo sabe- en qué se fijaba él para salir con alguien y tomarlo en serio.

—Debe ser bien parecido —me dijo—, pero eso no es todo. También hay que ver quien lo conoce y con quien ha salido —palabras más, palabras menos, estoy parafraseando—. Si lo tiene grande, tampoco me opongo —y todos reímos.

Somos hombres, todos nos acostamos con quién sea apenas tenemos la oportunidad, pero hay una delgada línea entre tener un pasado hombreriego que me represente y hable bien de mi y ser un loco –usen la “a” a su conveniencia- y que nadie te tome realmente en serio. Es tan tonto, pero lo cierto es que pareciera que a pesar de ser gays aún tenemos arraigada la novelesca búsqueda de la mujer perfecta.

Otro día estoy en BC y me preguntan de nuevo por Santi:

—Una vez los vi juntos en el Sambil. Se veían bien.

“Díselo a él”, digo para mí, pero me excuso y voy al baño. Al parecer tampoco conozco a la gente correcta y jamás ahorro. Soy Santi pero sin cuenta activa en Facebook.

Pero después, en la mañana, mientras desayuno algo que venden en GNC, me detengo a finalizar este texto: Sólo se necesita que ambos en verdad lo quieran, se olviden del cereal, de lo crujiente, de lo que pueden o no pueden pagar y de lo que pasó (también dejar de hacer cosas pavosas como regalarse osos de peluches y publicarlos en Instagram®) ¿fácil no?

¡El otro sábado!
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Algunos tipos de gay y estar dentro de Narnia (puede ser una especie de continuación del post anterior)


Estaba tratando de subir una foto hetero/gay/look. Fallé.



Una vez me dijeron que estas cosas que escribía eran como una especie de guía de supervivencia para los no iniciados. Abrí este documento pensando en volver un poco a mis raíces, es decir, tratar de ayudar aquellos que hoy en día buscan guías en internet. No obstante, ayer fui a una discoteca y noté lo bajas que eran las edades promedio de las personas que me rodeaban y lo felices que parecían. Comencé a preguntarme si soy yo quien ahora –nuevamente- necesitaba esa ayuda. De hecho a veces vas a un lugar e incluso puedes adivinar a cuál colegio pertenece cada adolescente que está ahí.

—A ese… A ese lo sacaron el closet en el primer año de medicina —estaba en el segundo supuse.

Temblé al escuchar la frase “sacaron del closet”. En mi época las cosas no funcionaban así. Las maricas malas a las que les gustaba hacer outing sólo se dedicaban a esparcir rumores hasta que finalmente entrabas en una situación en la que todo el mundo sabía menos tú, lo cual permitía que siguieras siendo la persona mas feliz del mundo. No me había dedicado a reflexionar que brutal es ahora ahí afuera.

La gente ya no habla a tus espaldas, te enfrentan y te preguntan de directamente como si eso fuera problema de ellos. Tal vez por eso ya no solo se requiere discreción para permanecer en el closet y ahí es donde comienzan mis historias de hoy.

L.

L, es un hombre relativamente exitoso, que vive en Valencia y trabaja en una gran empresa. Aunque piensa que nadie sabe él esta en ese punto que describí arriba. El problema con L es que es inocente. Mientras el va por la vida creyendo que en su trabajo nadie habla al respecto y ninguno sabe, lo cierto que la gente se divierte provocándolo y viendo como se enreda para ocultar lo que esta a la vista de todos. Sin embargo L no es tan bueno como aparenta. Acostumbrado a esconderse para nada y sin saberlo, L es motolito. Para los que no sean de aquí les refiero un dicho popular: “Tira la piedra, esconde la mano”. Tener una relación con L puede implicar un numero extra de personas involucradas de las cuales nunca tendrás certeza. L es todo un misterio.

JJ.

Los JJ son dos, pero sus historias son parecidas. Una mitad de la familia lo sabe (La mamá), la otra no, pero lo sospecha (su papá). JJ esta claro, todos están al tanto o casi seguros, pero él mantiene una actitud confiada. En ese sentido nadie jamás le ha preguntado (salvo su mamá). El dice “Si alguien me pregunta se los digo”, pero también tiene la certeza de que por su actitud nadie lo hará. Pero no todo es así en la vida de JJ. Él es exigente así que mejor se alguien emprendedor o estás fuera.

Gisus

Gisus es homofóbico. Esta enfermo y presenta otros síntomas de ese padecimiento. Una vez comentó que cree en los campos de concentración (no precisamente para los judíos) y luego lo descubrí cuando se adjudicó una historia de amor que le pertenecía a su hermano ¿por qué miente? Aún no lo sé, pero mientras lo averiguo pienso que se debe a que siente que ser homosexual es de personas débiles. No soportaría ser juzgado de la forma en que lo hace desde la comodidad de su closet. Pero cuidado con Gisus. Tengo la sospecha de que acostarse con el debe ser el equivalente a hacerlo con una mantis religiosa.

Novios

Esta historia es tan común, este espécimen es tan peligroso y hace tanto daño que prefiero no darle nombre.

Lo cierto es que Novio tiene 2 relaciones. Una con su novia. Ella le da poder. Con ella va a los matrimonios y a las pequeñas fiestas que sus otros amigos heterosexuales organizan en sus nuevos apartamentos comprados 2 años antes cuando aún una persona exitosa en este país podía optar un crédito (Tema de otro post, pero digamos que la inflación a colocado muy alto el listón el éxito económico). Mientras está con su novia en el apartamento de su amigo junto con otras 3 o 4 parejas más, Novio no puede dejar de pensar en dos cosas: 1) Si algún día mientras esté en esa reuniones dejará de pensar que le falta algo 2) En si luego de la fiesta deberá tener sexo con su novia y como hará para escaparse de eso.
Lo peor y lo mejor a la vez de la historia de Novio es que su actitud heterosexual le da cierto poder y él lo sabe. El hecho de que este engañando a una mujer y se vea obligado a ser más masculino de lo que normalmente sería hace que los otros gays se mueran por él. Es como un circulo vicioso.

Estar con Novio implica que no serás tu quién vaya al restaurante caro o se quede a dormir en su casa.

Carro

Estoy en el carro con unos conocidos esperando por mi amigo –quien es el conductor- mientras pasa un digno espécimen de la valencianidad. Los otros empiezan a destruirlo.
—Seguro habla sobrado.
—Seguro es buscapleitos
—Seguro tiene una novia de mentira
—Seguro va a la playita.
—Seguro ustedes se están muriendo por él —dije.

Ambos rieron. Era cierto.

Mas adelante, ya en camino, Kid Icarus (se llamará así) dice:

—Lo peor es que los mejores partidos son los que están más enclosetados y por eso a la vez es difícil dar con ellos.

Tal vez en esa frase estaba la respuesta de todo. Por un lado estaba esa necesidad intrínseca de identificar al otro (por ejemplo la que yo puedo tener con Gisus), pero por otro lado esta ese sensación de que una vez que lo sepa ya no será lo mismo. Esta persona ya no será tan interesante. Es como si deliberadamente jugáramos a ser mas mordaces, pero no por alcanzar la verdad, sino para complicar mas el hecho de mentir y a la vez hacer mas interesante al que lo logra (ni yo mismo entiendo eso, pero se los dejo ahí).

De manera que si eres de esos pocos que anda por la vida desorientado (aún mas que yo) y de casualidad te topas con estas letras, ten cuidado con todos esos gays que te describí. La vida ya no es tan fácil y si buscas poder debes parecer heterosexual. No te enamores de los que tienen novia, siempre pregunta y alejate de los homofóbicos por mas sexies que creas que son, tal vez tienen un sótano donde guardan a sus victimas.

O mejor solo deja este documento como una anécdota y simplemente sal.
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El aspecto hetero y cómo nos odiamos a nosotros mismos





En la búsqueda del bien llamado respeto y la no tan necesitada “aceptación”, hay personas haciendo grandes cosas, como mi amigo Daniel (Ver: No soy tu chiste). Sin embargo, aunque comulgo totalmente con su propuesta, no es mi estilo hacerlo de esa forma. Digamos que yo soy un poco mas… Lowbrow.

Hay muchas frases clichés acerca del respeto. Una de las mas usadas es “Nadie te respetará si no te respetas a ti mismo”.  Un día comprendí eso cuando salí con un sujeto que ni siquiera espero que terminara la semana para decidir que quería acostarse con alguien mas (en mi cara). Antes de eso sólo podía conversar incesantemente sobre su ex y como todo lo que se prometieron en un aeropuerto había terminado en mentiras pues ahora el estaba en algún país islándico pasándola muy bien. Una loca (son sus palabras, no las mías) le había pasado toda la información (Vean: Probablemente esa loca también quería con él, pero como no funcionó decidió hacer la maldad). De manera que me hallaba yo en algún lugar que prefiero no nombrar escuchando frases como las “maricas malas”, cuando me di cuenta que no me había comprado una franela nueva, ni había decidido ser mi mas fabuloso yo, para tener ese tipo de conversaciones.

—Verás… Detesto el uso de la palabra loca —le dije—, todos somos maricos.

Se me quedo viendo de una forma indeterminable. No pude adivinar como se tomó eso.

—Ya veo —respondió.
—No lo digo por mal —seguí—, yo sé que tu no lo haces con mala intención, pero odio eso.

Lo cierto era que jamás le había dicho eso a alguien, pero apenas terminé esas dos frases descubrí que eran ciertas.

Una cosa es “fuertear” un ratico y hablar como gente “chió” (palabra hermosa que descubrí recientemente con un nuevo amigo, tema de otro post) y otra muy distinta es estarse comportando como si tu fueses sustancialmente diferente del resto. Te tengo noticias: Tu no eres mas especial que el resto, ni demasiado diferente. Como mi amigo, ese que tenia su novio en algún pedazo de hielo por ahí, y mientras dedicó una semana de su vida a decirle loca a todo el mundo resultó que el no era sustancialmente diferente cuando de la nada conoció a alguien en una plaza y a las dos horas estaba acostándose con él ¿Cuál era la diferencia entre él y el ex? ¿Cuál era la diferencia entre él y la loca que le pasó la información ahora?

No me lo tomen a mal. No estoy sangrando por ninguna herida (eso pasó hace casi 3 años), simplemente lo cuento para seguir ilustrando el punto: ¿Acaso él no se estaba destruyendo un poco a el mismo hablando de esa manera? ¿Por qué hay gays que se creen tan especiales y dignos cuando hablan de otros?

En toda esa escala de gays que hablan mal sobre personas que son iguales a ellos, hay unos que salen especialmente perjudicados: Los mas afeminados. Estos habladores, que son los primeros que compraron la entrada para el concierto de Britney o Beyoncé, que tienen una cuenta Premium en Mercado Libre® por haber comprado miles de jockstraps y ropa interior aussieBum®, que dedican una cantidad impresionante de tiempo en quemar a alguien por Twitter®, son los mismos que se sienten altamente superiores a esos hombres que deciden usar bolsos y trabajan en un peluquería. Me pregunto ¿Qué los hace tan especiales y cuál creen ustedes que es la diferencia real entre ellos? Para ver mas allá siempre me le pregunto a las personas que piensan de esas mujeres que hablan incansablemente de sus amigas putas. La respuesta por unanimidad es que siempre “que ellas son putas también y además es una mala amiga”. Creo que esto puede aplicar a otros ámbitos.

En estos días cuando ha irrumpido la moda fitness, cada día parece estar mas arraigada entre nosotros y no creo que se vaya a ningún lado pronto, la brecha entre los gays especiales y no tan especiales crece un poco más porque ahora entra en juego el aspecto. Es así como escuchas todo tipo de barbaridades tipo “esta se cree mujer”. Ayer, sin ir muy lejos, estaba en una discoteca, cuando de repente llego un tipo vestido con una franela pegada, un jean pegado (no creo que fuese de su talla) una gorra (era de noche) y unos tenis amarillo fluorescente a juego con su gorra. Terrible. Eran uno de esos atuendos que sólo se ponen hombres heteros que tienen novias machistas las cuales se sienten ofendidas apenas ven algún intento de vestir bien por parte de su hombre.

Pero mientras yo estaba pensando que era terrible, este tipo además de estar flanqueado por tres similares saludó a mas de nueve personas. Era lo mas popular del lugar en ese momento. Ni siquiera era musculoso. Era grande, tipo esteroides-grande/pero/deje/el/ejercicio. Mientras mas pasaba el tiempo mas gente lo rodeaba y él parecía disfrutarlo mucho. El pantalón le quedaba en la mitad del glúteo y se le veía la ropa interior. Esto activo múltiples cosas alrededor de él. A pesar de todo lo anterior comencé a pensar que era un tipo exitoso. De alguna manera había decido interpretar un papel y con el mismo estaba consiguiendo toda la atención que quería.

Fue viendo todo eso lo me que hizo entender que nadie nos respeta porque nosotros nos odiamos a nosotros mismos. Somos maricos, nos gusta un pene, pero decimos cosas como “Cada vez contratan mas gays en mi trabajo y eso me preocupa”. Somos gays y nos gusta cantar “Single Ladies” en la ducha, pero cuando salimos a la calle interpretamos un personaje. Salimos con alguien diferente cada semana, pero hablamos de otro mas que hace exactamente lo mismo, pero en forma sincera. Deseamos ser ese hombre hetero que nunca seremos, dejamos un poco a un lado lo que nos gusta solo por el simple hecho de que eso no vende, los heteros no nos respetan por eso y nosotros mismos menos. Odiamos lo que vemos en el espejo, así que por eso agarramos nuestra camisa Columbia, buscamos un jean ancho y usamos unos zapatos que no combinan. Hablamos mal de otros gays, no por ser malas personas, sino por ser gays. Nos creemos mejores. La frase cliché es cierta… aparentemente.